POLÍTICA
12/06/2019 16:43 CEST | Actualizado 12/06/2019 19:27 CEST

Visto para sentencia el juicio del 'procés' tras los alegatos políticos de los acusados

Termina tras cuatro meses de declaraciones; los exconsellers defienden que no hubo violencia y piden una solución política.

EFE

Visto para sentencia. El juez Manuel Marchena ha pronunciado esta frase tras cuatro meses. Este miércoles se ha cerrado el juicio después de más de cincuenta sesiones y con la última palabra de los acusados, que han aprovechado su alegato final para pedir una solución política y defender que no hubo violencia. 

Ahora toca esperar una sentencia histórica, que no tiene fecha. “Soy fundamentalmente padre de familia y profesor, mi dedicación a la política ha sido tardía”. Con estas palabras Oriol Junqueras se ha presentado en el alegato final del juicio del procés, en el que ha dicho que “lo mejor para Cataluña, España y Europa” sería devolver esta “cuestión” al “terreno de la buena política del que nunca debería haber salido”.

Junqueras ha arrancado el turno de los acusados para defenderse por última vez en este juicio. El exvicepresidente catalán ha destacado su “voluntad” siempre por “construir un mundo más justo y más libre”. Una línea seguida por la mayoría de los sentados en el banquillo, que han dicho a lo largo de la tarde que estaban siendo juzgados por una cuestión política. 

Oriol Junqueras ha mostrado su convicción “pacífica” y ha dicho que comparte la idea “con los que creen que votar y defender la República no puede constituir un delito”. “La voluntad de diálogo, negociación y acuerdo, el respeto a los derechos humanos jamás debería ser un delito”, ha recalcado.

Junqueras ha resaltado su “compromiso irrenunciable a la bondad y al respeto de la dignidad humana”. Y ha dicho que cualquier político como cualquier persona puede cometer errores, “pero siempre he evitado esa mala política que niega el diálogo, la negociación y el acuerdo”.

“Lo mejor para todos, para Cataluña, España y Europa sería devolver la cuestión al terreno de la buena política, del que nunca debería haber salido, devolver al asunto al terreno del diálogo y el acuerdo”, ha apostillado.

Junqueras es el acusado que se enfrenta a mayores Penas: la Fiscalía pide para él 25 años de cárcel por los delitos de rebelión y de malversación. 

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Al tomar asiento, Junqueras ha agradecido a la sala que le diera otra vez la palabra después de “tanto tiempo privado de ella”. “Hablas y escuchar es la base de cualquier entendimiento”, ha remarcado, y acto seguido ha contado una anécdota personal sobre cómo aprendió en el Liceo italiano Il Canzionere, de Petrarca.

Asimismo, ha explicado que se ha dedicado a la política de manera tardía siempre con “voluntad de servicio” y de ser ”útil” para construir “un mundo más justo y más libre”.

Romeva: “Mañana puede ser cualquiera”

Tras Junqueras le ha tocado el turno al exconseller de Exteriores Raül Romeva, para el que la Fiscalía pide 16 años de cárcel, y que también ha incidido en apostar por la política y ha dicho que la sentencia puede ser una “oportunidad”.

En su defensa, ha pedido directamente a los jueces que dicten la sentencia “sin atender” las “exageraciones y tergiversaciones de las acusaciones”. A su juicio, se ha buscado “escarmentar y castigar una ideología”.

“Hoy somos nosotros, pero, si aceptamos esto, mañana puede ser cualquiera. Hicimos un referéndum porque en una situación de conflicto hay que poner los medios para escuchar a todo el mundo. Lo hicimos como lo hicimos porque no pudimos hacerlo de otra forma, acordada con los poderes del Estado”, ha indicado Romeva.

A lo que ha agregado: “Apelo, insto a los demócratas del Estado español a construir una realidad en la que no haya presos y presas políticos, porque hoy somos nosotros y mañana puede ser cualquiera”. En ese sentido, ha declarado que hay que ser conscientes de que hoy no se sientan solo doce personas, sino que hay más de dos millones de personas que se sienten concernidas.

Romeva: La solución que existe se llama política

“La solución que existe se llama política, y, más allá, democracia”, ha argumentado Romeva, que ha proclamado: “Y seguiremos mirando a los ojos de nuestros hijos e hijas con dignidad, con la misma con la que millones de personas en todo el mundo se baten por defender los derechos fundamentales”.

El tercero en tomar la palabra ha sido Joaquim Forn, que fue responsable de Interior y que se enfrenta a una pena de cárcel a petición de la Fiscalía de 16 años.  

Forn, que ha salido elegido concejal en Barcelona el pasado 26-M, se ha afanado en que todo el proceso fue “pacífico” y ha remarcado que ningún miembro del Govern dio instrucciones a los Mossos para que “dejaran de cumplir sus obligaciones como policía judicial”.

“Si hoy estamos en este tribunal es por un fracaso de la política y como castigo al desafío político que representó la organización del referéndum del 1 de octubre”, ha lanzado antes Manuel Marchena y el resto de miembros del tribunal.

“Soy independentista, lo soy y lo seré”

Los que más se han emocionado han sido especialmente los exconsellers Jordi Turull y Josep Rull, al hablar sobre sus familias. El primero de ellos ha cargado duramente contra las acusaciones por intentar “descabezar el independentismo”

“Soy independentista, lo soy y lo seré, no lo voy a esconder”, ha indicado el exconseller, que ha lanzado: “A los independentistas se nos quiere aplicar unas reglas del juego distintas a los mortales porque para las acusaciones todo les ha valido (...) para que perpetre un escarmiento que descabece al independentismo a costa de lo que sea”, a pesar de que esto, a su juicio, haga retroceder muchos años en libertades y derechos fundamentales.

En su turno, Rull ha hecho una intervención fuertemente política y ha comentado que tras ellos “siempre vendrán más”. “No existen suficientes cárceles para encerrar el anhelo de libertad de un pueblo”, ha trasladado a los magistrados. “Aquí hay un problema político y se puede resolver políticamente”, ha deslizado el exconseller.

Asimismo, ha querido utilizar su última palabra en el juicio para expresar su “gratitud infinita al pueblo de Cataluña”: “Esta inmensa ola de libertad y esperanza es imparable”.

Muy esperado era también el alegado de Jordi Sànchez, que fue líder de la ANC, que ha arrancado citando a Sócrates. Parte de su relato se ha basado en que no hubo violencia. “Me considero víctima de una injusticia, de un dolor que ha creado el Estado”, ha ahondado. “El 1-O no fue una jornada de violencia, no estuvo presente”, ha afirmado.

“La prisión causa dolor. A la persona, pero, sobre todo, a sus familiares”, ha dicho emocionado. “La prisión me ha enseñado muchas cosas”, ha proseguido Sànchez, que ha pedido que se modifique “el uso y el abuso de la prisión preventiva”.

“El poder judicial no puede resolver un problema político, pero ustedes tienen una responsabilidad, que es no agravar la crisis política”, ha indicado acto seguido.

Cuixart y la “calidad democrática”

Por su parte, Jordi Cuixart ha comentado que del resultado de este juicio “depende la calidad de la democracia” en toda España. “Me niego a sentir reproches hacia nadie. Hay un intento de deshumanizar el movimiento a favor de la autodeterminación. Mi prioridad no es salir de la cárcel, esta es una causa colectiva”, ha aseverado.

“Es un juicio político”, ha arremetido el que fuera líder de Ómnium y estuviera al frente de las protestas durante el 20-S y el 1-O. “No tengo ningún arrepentimiento, lo volvería a hacer”, ha incidido Cuixart.

 En el turno de la exconsellera Dolors Bassa, ha solicitado su libertad para esperar la sentencia en casa: “No querría que mi nieta de cuatro años tuviera que escuchar algo referente al procés como algo horroroso. Las generaciones que vienen dependerán de su sentencia”.

“La sentencia puede ser el principio de una solución para muchas personas. No será solo mi libertad sino la libertad de muchas generaciones”, ha agregado Bassa, que ha concluido diciendo: “Gracias al Tribunal no solo por haberme oído sino por haberme escuchado”.

También era día de escuchar a Santi Vila, un traidor para muchos independentistas. Su mensaje es que siempre quiso ser fiel al espíritu y la letra de la Constitución y ha mostrado su confianza en el Supremo frente a la “leyenda negra” que hay sobre la democracia en España.

 

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Este exconseller, para el que la Fiscalía pide 7 años de cárcel por malversación, ha indicado: “No comparto la idea de que España no sea una democracia homologable al resto. Tiene sus limitaciones y sus fantasmas, pero también sus virtudes. Estamos en una encrucijada en la que podemos entroncar en nuestra mejor tradición, la liberal, o nuestra peor tradición”.

La penúltima en hablar ha sido Meritxell Borràs, muy emocionada y con voz temblorosa. Ha reivindicado la necesidad de votar sobre el futuro de Cataluña. “Hay un conflicto político, que no es poco”, ha argumentado, y ha reivindicado que no hubo clima de violencia ni de insurrección.

“Soy positiva”, ha comentado, para decir que espera que en democracia se encuentre un camino y una solución dialogada.

Mundó ha cerrado este turno final de los acusados. “Este juicio es el resultado del fracaso de la política”, ha remarcado. “Es un fracaso colectivo”, ha reconocido. “Creo en la política y creo en la Justicia, son elementos esenciales para fortalecer una sociedad democrática. Así lo he entendido y practicado”, ha concretado en su alegato.

“Estamos a tiempo de buscar caminos para las soluciones”, ha dicho, a lo que ha añadido: “nunca es tarde para las soluciones”. Ha pedido a todos estar “a la altura del momento”.

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