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03/09/2019 10:18 CEST | Actualizado 03/09/2019 10:47 CEST

Drogas duras, ganas de acabar con su vida y abusos: la durísima confesión de Justin Bieber

El cantante candiense de 25 años lo ha pasado muy mal y quiere que todos lo sepan.

Justin Bieber, en Londres, en septiembre de 2018.

“Espero que tengáis tiempo para leer esto. Es de corazón”.

Con estas palabras Justin Bieber ha querido llamar la atención de sus más de 118.000.000 de seguidores de Instagram y conseguir que se paren a leer su mensaje más sincero. El artista de 25 años, al que conoces desde hace más de 10, ha sorprendido al mundo este lunes al sacar a la luz TODO lo malo que la fama temprana le ha provocado. 

 “A veces, incluso puede llegar al punto en el que ya no quieres vivir más”, dice en la carta que acumula más 2,5 millones de me gusta en 9 horas.

Es solo una de las muchas confesiones que el artista, casado con Hailey Baldwin desde 2018, hace en este extenso escrito que puedes leer arriba en inglés y más abajo traducido al castellano.  

Antes de que te adentres en su dura y sincera carta, extraemos las frases más llamativas: 

A veces llega al punto en el que ya no quieres vivir más
Tengo la suerte de tener personas en mi vida que continúan animándome a seguir adelante
Los demás hicieron todo por mí, así que nunca aprendí los fundamentos de la responsabilidad
Me volví resentido, irrespetuoso con las mujeres y estaba siempre enfadado
Me ha llevado años recuperarme de todas estas terribles decisiones, arreglar relaciones rotas y cambiar mi forma de relacionarme

 

“Es difícil levantarse de la cama por la mañana con la actitud correcta cuando estás sobrepasado con tu vida, tu pasado, tu trabajo, tus responsabilidades, tus emociones, tu familia, tus finanzas y tus relaciones. Cuando parece que todo son problemas tras problemas tras problemas. Ves el día a través de las lentes del miedo y anticipas otro mal día. Un bucle de decepción tras decepción. A veces incluso puede llegar al punto en el que ya no quieres vivir más. Sientes que nunca va a cambiar nada... Puedo empatizar completamente contigo. No puedo cambiar mi mentalidad. Tengo la suerte de tener personas en mi vida que continúan animándome a seguir adelante. Vosotros veis que tengo mucho dinero, ropa, coches, elogios, logros, premios y aún así no estaba satisfecho. ¿Conocéis las estadísticas de estrellas infantiles y el resultado de su vida? Hay una presión y una responsabilidad insana en niños cuyo cerebro, emociones y lóbulos frontales (toma de decisiones) aún no se han desarrollado. No racionales, desafiantes, rebeldes, cosas por las que todos tenemos que pasar. Pero cuando añades la presión de la fama te produce algo que es inexplicable.

Sabéis que no crecí en un hogar estable, mis padres se separaron, no teníamos dinero, era joven y rebelde. Mi talento creció y me convertí en superfamoso, y todo sucedió en dos años. Mi mundo entero dio la vuelta. Pasé de ser un niño de 13 años de un pequeño pueblo a ser admirado por todo el mundo con millones de personas que decían cuánto me amaban y lo genial que era. No sé nada sobre vosotros pero la humildad llega con la edad. Escuchas estas cosas cuando eres un niño y luego te das cuenta de que es verdad. La racionalidad llega con la edad y el proceso de toma de decisiones (una de las razones por las que no puedes beber hasta los 21 años)... Los demás hicieron todo por mí, así que nunca aprendí los fundamentos de la responsabilidad. Con 18 años no tenía habilidades en el mundo real, con millones de dólares y acceso a lo que quería. Este es un concepto muy aterrador para cualquiera. ¡A los 20 años tomé todas las malas decisiones que podía tomar y pasé de ser una de las personas más queridas y adoradas del mundo a la persona más ridiculizada, juzgada y odiada del mundo! Estar en el escenario, según algunos estudios, te da más dopamina que casi cualquier otra actividad... Los constantes altibajos son muy difíciles de manejar. Podéis ver que muchas bandas y artistas terminan en una fase de abuso de drogas y creo que se debe a no poder manejar esos enormes altibajos de energía que produce ser un showman.

Comencé a consumir drogas fuertes a los 19 años y maltraté todas mis relaciones. Me volví resentido, irrespetuoso con las mujeres y estaba siempre enfadado. Me distancié de todos los que me amaban y me escondí tras el caparazón de la persona en la que me había convertido. Sentía que nunca iba a poder cambiar. Me ha llevado años recuperarme de todas estas terribles decisiones, arreglar relaciones rotas y cambiar mi forma de relacionarme. Afortunadamente, Dios me bendijo con personas extraordinarias que me aman por lo que soy. Ahora estoy viviendo mi mejor época: MATRIMONIO. Es una nueva e increíble responsabilidad. Aprendes paciencia, confianza, compromiso, amabilidad, humildad y todas esas cosas que te convierten en buena persona.

Todo esto para decir que incluso cuando los problemas parecen volverse contra ti, debes seguir luchando. Jesús te ama, sé bueno hoy, sé valiente hoy, y ama a las personas no por sus estándares sino por el amor perfecto e infalible de Dios”.

 

 

 

 

 

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