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14/11/2020 09:25 CET | Actualizado 14/11/2020 09:25 CET

Kaleja, candela y alta cocina

El chef malagueño Dani Carnero me regaló una de las mejores comidas que disfruté en verano.

A. S.

No hace muchos años que conozco la cocina de Dani, la verdad, pero fue probar su ensaladilla por primera vez en La Cosmopolita y quedé totalmente prendido de esa maravillosa taberna que regenta. Por eso, cuando escuché por primera vez la noticia de la apertura de Kaleja, un proyecto más ambicioso, me embargó la emoción. Más de un año, pandemia mundial por medio, he esperado para visitar a este genio malagueño.

Se encuentra en un pequeño callejón, entre la catedral y la alcazaba, a escasos cinco minutos andando de su otro restaurante. Un espacio estrecho y con ciertos recovecos que termina en una barra de cocina. Decoración sobria, minimalista, casi nórdica, la que se estila actualmente en los restaurantes. La primera elección que tomar es el menú que queremos degustar. Centan con tres longitudes diferentes, con unos precios de 50, 65 y 75 euros. En esta ocasión nos vamos al medio, llamado ‘Notas’ y compuesto de 12 pases diferentes.

La cocina de Dani es libre, se nota una madurez inusitada en un restaurante de nueva creación, pero está claro que ha contado con tiempo para diseñar cada detalle de la experiencia gastronómica. Platos con una personalidad abrumadora, que en algunos momentos me recuerdan a los de su colega Pedrito Sánchez Jaén, fondos de ensueño y ninguna técnica fuera de lugar.

A. S.

La puesta en valor de la huerta malagueña también es notable, platos como los tomates de Coín con un fondo de calamar picante o sus judías verdes al pil pil, son poesía verde; caso aparte son sus pimientos a la candela, maravilla terrenal al alcance de todos. Productos humildes, tratados con genialidad y llevados a una exquisitez absoluta.

El menú completo raya a un nivel sobresaliente, las fabes a la carbonara de cecina o su taco de bonito en escabeche de gallina son buena prueba de ello. Pocas comidas recuerdo tan completas y a un nivel tan alto en un restaurante con menos de un año de vida.

Tengo pocas dudas de que aquí ha renacido una estrella malagueña, y que probablemente las guías lo reconocerán en poco tiempo. La verdad que es un gusto la fuerza, gastronómicamente hablando, que está cogiendo Andalucía en los últimos años y que estoy seguro dará muchas alegrías en el futuro. Mi recomendación es que esta es una visita ineludible si estáis por Málaga o pasáis unos días en la Costa del Sol.  

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