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22/06/2020 13:22 CEST

Las "kellys" denuncian despidos durante los días previos al estado de alarma

“Dejándolas fuera de la protección de los ERTE por fuerza mayor”, aseguran.

La representante de la Asociación Las Kellys de Benidorm-Marina Baja, Yolanda García, ha denunciado que muchas camareras de piso fueron despedidas de manera improcedente en los días previos a la declaración del estado de alarma “dejándolas fuera de la protección de los ERTE por fuerza mayor”.

García ha asegurado, ante la Comisión de reconstrucción de la Comunitat Valenciana en Les Corts, que algunos de estos despidos se hicieron con explicaciones como que las tareas que desempeñaban no se ajustaban a las directrices organizativas de la empresa “después de ocho meses de trabajo”, según ha expuesto.

La COVID “ha destapado y empeorado” las condiciones de las trabajadoras, y la situación de muchas trabajadoras esenciales del sector “apenas ha llegado para poder pasar unos meses, como ha demostrado la pandemia”.

García ha denunciado también que existen muchos contratos en fraude de ley ya que llevan “entrando y saliendo de la misma mercantil año tras año” durante una década, e incluso hay empresas de hoteles de grandes cadenas en Benidorm que hacen contratos de un mes y se les vuelve a llamar al cabo de una semana.

Otra de las modalidades existentes son los contratos abiertos en los que si la trabajadora coge una baja médica, le cancelan el contrato y no vuelven a contratarla hasta que no tiene el alta; contratos de obra y servicios en hostelería cuando el trabajo que se presta “no es por un servicio determinado”; o cesiones ilegales de trabajadoras sin convenio de hostelería.

Las camareras de piso sufren “las peores condiciones de trabajo” dentro de los hoteles, y la COVID ha demostrado que también es un trabajo esencial, pero está poco valorado por ser una actividad feminizada, ha opinado.

Algunas camareras de piso sí han cobrado los ERTE, incluso por adelantado, ha respondido a preguntas del diputado Juan Carlos Caballero, del PP, pero también ha afirmado que algunas trabajadoras han tenido que ir a Cáritas para poder comer. “Si eso es turismo sostenible, que vengan y me lo digan”, ha comentado.

Sobre el salario que perciben las “kellys”, ha explicado que el convenio recoge 1.200 euros brutos mensuales en hoteles de cuatro estrellas, pero hay que tener en cuenta que existen numerosos contratos a tiempo parcial y horas extra no cotizadas.

Ha exigido que se adopten medidas en cuanto a sobrecarga laboral y prevención de riesgos porque no se puede seguir con “25 habitaciones en seis horas”, y que la Inspección de Trabajo sea más efectiva y ágil y se dote de mecanismos “más contundentes”.

Todos los grupos parlamentarios se han interesado por las condiciones de trabajo de las camareras de piso y por la precariedad de esta actividad.