El derrumbe de Kim Kardashian y Kanye West: el matrimonio de los huevos de oro

Los medios se han vuelto locos contando los ceros del reparto de propiedades y beneficios de Kimye.
Kim Kardashian y Kanye West con su casa de Calabasas (California, EEUU).
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Kim Kardashian y Kanye West con su casa de Calabasas (California, EEUU).

Han tenido que sacar 500 zapatillas de la mansión de Calabasas (California, EEUU), para saber que el divorcio de KimYe es inminente. Después de muchos rumores e idas y venidas de la pareja, Kim Kardashian y Kanye West han iniciado los trámites de divorcio, según han informado algunos medios como People o Page Six.

“No tienen contacto”, reveló este viernes una fuente cercana a la pareja a People. Según este contacto Kardashian estaría centrada en sus hijos: North, de siete años, Saint, de cinco, Chicago, de tres, y Psalm, de dos. “Está volcada en sus hijos y en el trabajo, que es lo que la mantiene ocupada. Parece feliz”, apuntó.

Muestra de esa faceta familiar es que estas navidades Kardashian se retiró con todo el Klan a una mansión alquilada en el lago Tahone, entre California y Nevada (EEUU), por supuesto, sin el rapero.

De West no se sabe nada más allá de su tropiezo en las elecciones estadounidenses del pasado 3 de noviembre. Un desastre con una magnitud tan grande que le ha callado en Twitter cuando eso parecía imposible. El rapero solo ha salido de su rancho de Wyoming valorado en más de 116 millones de euros para recoger su bien más preciado: esas 500 zapatillas. Una simple prenda que significa mucho más en la ruptura de la que se considera la pareja estadounidense más icónica de la última década.

“El divorcio más caro de la historia”

La separación de Kim y Kanye ha vuelto locos a los medios de comunicación que se han puesto a contar los ceros que supone el reparto de propiedades y beneficios de Kimye y ha sido calificado por muchos como “el divorcio más caro de la historia”. Entre los dos, están en juego la friolera de 4.000 millones de euros en una amplia red de activos comerciales que se ha incrementado con este “matrimonio de los huevos de oro”.

El valor neto de Kardashian es de 875 millones de euros, mientras que el de West se acerca a los 3.000 millones de euros, sin ningún tipo de contrato matrimonial. Cuando se casaron, su fortuna no era tan alta y el amor les cegó.

Kim Kardashian y Kanye West en diciembre de 2018.
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Kim Kardashian y Kanye West en diciembre de 2018.

En 2014, cuando contrajeron matrimonio, West tenía una fortuna de más de 83 millones de euros, aunque con unas deudas por casi la mitad de su valor que ha ido resolviendo en los últimos años. Aquí han jugado un papel fundamental sus zapatillas —sí, esas que se ha llevado de la casa matrimonial—: su firma Yeezy con Adidas tiene un valor estimado en cerca de 1.050 millones de euros, según Forbes. Normal teniendo en cuenta que cada par de zapatillas puede llegar a costar 1.000 euros.

Kardashian también ha triplicado sus ganancias. En 2014 sus activos sumaban algo más de 33 millones de euros frente a los cerca de 900 actuales. Gran parte de este crecimiento se debe a su firma de maquillaje KKW Beauty, cuyo valor se estima en más de 416 millones de dólares, según Forbes. Además, hay que añadir su firma de ropa interior, todo un éxito nada más ponerse a la venta sus prendas,

El punto que más conflicto prevé generar del divorcio es la mansión que la pareja adquirió en 2014 en Calabasas: el terreno pertenece a Kardashian y la estructura de la edificación es titularidad de West. El “monasterio minimalista”, como lo llama la pareja, está valorado en nada menos que 50 millones de euros tras la espectacular reforma a cargo del diseñador Axel Vervoordt .

El show debe continuar

A pesar de los continuos rumores, la pareja no ha llegado a confirmar en ningún momento su divorcio. El motivo es meramente económico. En la próxima temporada de Keeping Up With The Kardashians, Kim vivirá una racha difícil con Kanye. Estos capítulos se emitirán en los próximos meses y ninguno está dispuesto a fastidiar el reality. Todo sea monetizar la relación por el espectáculo.

Lo único que ha trascendido del proceso es que Kardashian ha contratado a la abogada de los divorcios de Hollywood, Laura Wasser, con la que ha conseguido un “acuerdo amistoso” con el padre de sus cuatro hijos. De hecho, West no quiere el divorcio y parece que es Kardashian la que ha dicho basta a las excentricidades, trastornos y polémicas de su marido.

“West quiere que la relación siga, pero no entiende lo que le plantea Kim Kardashian. No ha cambiado nada de lo que ella le dijo que necesitaba cambiar. Kim está muy dividida, no quiere divorciarse con cuatro hijos y son su mayor preocupación”, detalló un amigo de la pareja a People.

La relación de Kim Kardashian y Kanye West en imágenes

Terapia de pareja y un holograma: los intentos fallidos de recuperar el amor

Los rumores de separación de Kanye y Kim empezaron a rondar los tabloides en mayo. En ellos se hablaba de una separación de la pareja debido a los problemas conyugales de la pandemia.

Desde entonces, los escándalos no han hecho más que sucederse. De unas discusiones continuas durante el confinamiento a unos rumores de infidelidad de West con el maquillador e influencer Jefree Star, pasando por una Kardashian que rompía a llorar totalmente abatida al pedirle a su marido que solicitase ayuda profesional por su trastorno bipolar.

Además de acudir a terapia de pareja, West ha tratado de calmar las aguas durante estos meses con varios gestos. Todos ellos infructuosos. En julio, el músico le pidió perdón en Twitter. “Me gustaría disculparme con mi esposa Kim por hacer público algo que era un asunto privado. No la protegí como ella me ha protegido”, dijo entonces.

Por si esta disculpa no fuera lo suficientemente llamativa, a West le pareció buena idea resucitar al padre de Kim Kardashian regalándole un holograma suyo para su cumpleaños el pasado 21 de octubre.

¿Será capaz de resucitar su relación o se les gastó el amor de tanto monetizarlo?