TENDENCIAS
09/03/2021 17:59 CET

La aceleración del desarrollo de las redes de fibra óptica. ¿Una consecuencia de la covid-19 o un paso natural?

El aumento de la presencia de los cables de fibra óptica se ha dejado notar en ciertas áreas de la llamada España vaciada.

EL HUFFPOS

Un 94% de los hogares españoles tiene acceso a internet de al menos 30 Mbps, según los últimos informes del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital.

Además, las redes ultra rápidas de más de 100 Mbps llegan ya al 84% de los habitantes, teniendo en cuenta la información ministerial más reciente.

El aumento de la presencia de los cables de fibra óptica se ha dejado notar principalmente en ciertas áreas de la llamada España vaciada, sobre todo, en distintas zonas de Segovia, Zamora, Lugo o Ávila, entre otras. El objetivo marcado por el ministerio es llegar al cien por cien de cobertura para el 2024.

Los datos de España destacan a nivel europeo, al estar muy por encima de la media. De cara a los próximos años, además de la inversión privada, es vital la inversión pública previstas dentro de las metas marcadas por la Agenda Digital Europea, de acuerdo con los especialistas.

Se trata de unos planes que, con la irrupción de la covid y de fenómenos como el teletrabajo, cobran más importancia que nunca.

Estas mejoras en las conexiones a la red de redes están permitiendo la potenciación económica y social por la presencia de teletrabajadores que normalmente se desplazaban a las oficinas de grandes ciudades para hacer su trabajo o el desarrollo de pequeñas empresas que tienen más posibilidades de vender productos locales a través de plataformas digitales con todas las garantías de una comunicación segura y estable a través de internet.

Nuevas tendencias migratorias por la crisis sanitaria

La aparición del coronavirus ha conllevado una serie de consecuencias en el plano social que se han dejado notar en los flujos migratorios dentro de España en los últimos meses.

Las restricciones de movilidad asociadas a los confinamientos en las distintas comunidades han creado un nuevo perfil migratorio. Se trata, de manera general, de personas que pueden trabajar desde casa, ya sea porque las políticas de su empresa lo permiten o porque sean profesionales por cuenta propia que pueden ejercer su actividad prácticamente en cualquier lugar con una buena conexión a internet.

Estos nuevos emigrantes han preferido volver a su pueblo de origen o a otras poblaciones de menor tamaño que las grandes capitales para sobrepasar las medidas de los confinamientos en un entorno más apacible y con menos costes (alquiler, transporte y otros conceptos) que las grandes ciudades, como Madrid o Barcelona, o que las capitales más importantes de las distintas comunidades autónomas.

Varias iniciativas promueven desde hace un tiempo esta posibilidad de disfrutar de los encantos de una vida al margen de las grandes aglomeraciones urbanas. Una de ellas es ‘Volver al pueblo’, un proyecto lanzado por la Confederación de Centros de Desarrollo Rural que promueve el asentamiento de nuevos pobladores en zonas rurales por medio de un banco de ofertas de casas, tierras y negocios, entre otras medidas.

También existen movimientos europeos en los que participan organizaciones españolas de manera muy activa. Es el caso de la Red de Áreas Escasamente Pobladas del Sur de Europa. Con presencia en varios países, este colectivo trata de hacer lobby a nivel internacional para fomentar políticas que ayuden precisamente a frenar el envejecimiento de la población en estas zonas y creen posibilidades y oportunidades de desarrollo económico.

Este nuevo escenario demográfico hace que las prioridades de los entes sociales y políticos de los municipios de menos población de España se encaminen de forma mayoritaria hacia una mayor inversión en la mejora de la banda ancha y en una rápida implantación de la tecnología 5G.

Y es que el desarrollo de estos puntos de la geografía española es crucial estos años para la confirmación de esta tendencia a despoblar grandes ciudades en favor de pequeños municipios que, además de buenas condiciones de vida, ofrezcan óptimas conexiones para poder trabajar con internet.

Habrá que esperar a que la pandemia esté lo más controlada posible y terminen las vacunaciones para ver si esta tendencia ha llegado para quedarse o es una situación temporal por la crisis sanitaria.

Mejorar la conexión a internet en el hogar

Desde cables de fibra óptica hasta antenas para mejorar la señal wifi en el hogar, hay distintas opciones para mejorar la conexión a internet en el entorno doméstico, ya sea desde el campo o la ciudad.

 

¿Dónde colocar el router?

Los expertos aconsejan colocar este aparato fundamental para el uso casero de internet en un lugar amplio y central dentro de la vivienda con el objetivo de recibir una mejor cobertura.

También se recomienda prestar atención especial a los dispositivos cercanos al router que puedan estar acaparando una gran cantidad de datos para su uso. Uno de los casos más comunes es el de las televisiones inteligentes. Es preferible que se conecten por cable para evitar que carguen demasiado la red.

 

Cambiar el canal

Lo normal es que nuestro domicilio esté rodeado por otros vecinos. Estos, a su vez, cuentan con internet y wifi. Probablemente, tu red puede estar funcionando en el mismo canal y eso puedo conllevar que la conexión vaya algo más lenta de lo habitual.

No obstante, tienes a tu disposición remedios sencillos para mejorar la situación, como es cambiar al canal que esté más desocupado.

¿Cómo saber qué canales son mejores? Hay muchas aplicaciones para conocer el estado de los que tienes accesibles y ver cuál te conviene más: algunas de ellas son WiFi Analizer -en el caso de Android- o NirSoft, para Windows.

 

Cambiar de contraseña

Nunca se sabe. Por precaución es aconsejable cambiar la contraseña del wifi cada cierto tiempo para evitar la presencia de vecinos “intrusos” que quieran usar nuestro internet sin permiso.

Es recomendable, además, que dicho password sea de más de 8 caracteres y utilice símbolos alfanuméricos para dificultar el “trabajo” de posibles ladrones de red. Cuanto más complicada y enrevesada sea la contraseña, mejor. Se trata de un paso sencillo, pero que a la vez nos puede ahorrar conexiones lentas por las malas prácticas de terceros.

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