INTERNACIONAL
02/07/2019 19:22 CEST | Actualizado 02/07/2019 22:12 CEST

La alemana Von der Leyen, elegida para la presidencia de la Comisión Europea

Ya sabemos los nombres al frente de los 'top jobs'.

EFE / REUTERS
Ursula von der Leyen, Charles Michel, Christine Lagarde y Josep Borrell.

Dos mujeres conservadoras, un liberal y un socialista. Ellos serán los que lleven las riendas de las políticas de la Unión Europea durante los próximos cinco años. Al fin, en la tercera jornada de la cumbre de mandatarios que se celebraba en Bruselas para intentar cuadrar, in extremis, el reparto de los llamados top jobs (los más altos cargos comunitarios), ha habido fumata blanca y se ha llegado a un acuerdo. 

París y Berlín, dos de los pesos pesados de la Unión, se hacen con los altos cargos europeos. La hasta ahora ministra alemana de Defensa, Ursula Von der Leyen, liderará la Comisión, mientras que la francesa Christine Lagarde, que estaba al frente del Fondo Monetario Internacional (FMI) se encargará del Banco Central Europeo (BCE). Un poder femenino desconocido hasta ahora, al fin la paridad en lo más alto.

Además, el Consejo de Europa estará presidido por el primer ministro belga, Charles Michel, mientras que la jefatura de la diplomacia de los Veintiocho, el cargo de alto representante para la Política Exterior, recae en el español Josep Borrell, hasta ahora canciller en el Gobierno de Pedro Sánchez. Es la primera vez en 15 años que nuestro país toca poder a este nivel en Bruselas, tras las comisarías de Joaquín Almunia o Miguel Arias Cañete. 

Su aprobación definitiva dependerá del Parlamento Europeo, que está de pleno hasta este jueves, y entonces los cargos serán efectivos. No se esperan sorpresas. Si todo sale adelante, Von der Leyen y Borrell ocuparán sus cargos desde el próximo 1 de noviembre hasta el 31 de diciembre de 2024, cinco años, mientras que la presidencia del Consejo es de dos años y medio renovables y la del BCE, de ocho años.

Así ha anunciado sus candidaturas en Twitter Donald Tusk, que aún se encuentra al frente del Consejo. 

Los líderes insistieron en todo momento en la necesidad de asegurar un equilibrio “geográfico” y “de género” en los puestos en juego, que incluyen asimismo las presidencias de la Eurocámara, del Consejo Europeo y del Banco Central Europeo y el Alto Representante de la Unión Europea. Un puzzle muy complicado de armar. 

Ursula von der Leyen, que sustituye al luxemburgués Jean-Claude Juncker, se queda con el puesto más codiciado. A sus 60 años, estaba al frente de Defensa en Alemania desde 2013 y es vicepresidenta de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido de la canciller Angela Merkel; durante muchos años fue vista como su delfín natural

El nombre de la alemana no figuraba en las quinielas de los altos cargos y se planteó solo ante el bloqueo de las negociaciones el lunes, debido al rechazo por el grupo de Visegrado (Hungría, Polonia, República Checa y Eslovaquia) y de Italia a proponer para la Comisión al candidato del grupo socialista, Frans Timmermans. La propuesta que colocaba a Timmermans al frente del Ejecutivo comunitario fue planteada por el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, con el visto bueno de España, Francia, Holanda y Alemania.

Al final, aunque no se lleve la ansiada Comisión, el reparto definitivo supone una notable victoria del Partido Popular Europeo (PEE): no pudo coronar a su candidato inicial, el también alemán Manfred Weber, pero al bloquear al socialista Timmermans, acabó forzando otro nombre de los suyos para el puesto más deseado. Se ha acabado llevando la Comisión y el BCE. Dos de cuatro. Nada mal.

La elegida, Von der Leyen, ha formado parte de los distintos Gobiernos alemanes desde 2005, primero como responsable de Asuntos Familiares y después como titular de Trabajo y Asuntos Sociales. Parece que se lleva particularmente bien con su hasta ahora homóloga española, Margarita Robles. 

El belga Michel (1975), que será el nuevo Tusk, es el actual jefe del Ejecutivo en funciones, después de que el socio mayoritario de la coalición de Gobierno, el partido nacionalista flamenco de la N-VA, se retirara en diciembre por su rechazo a la firma del Pacto Mundial para la Migración de la ONU. El centrista escapa, así, a una situación doméstica muy complicada y se muestra como alguien sensible ante uno de los principales problemas de la Unión y capaz de plantarse ante derivas reaccionarias. 

Desde que se creó el cargo de presidente fijo del Consejo Europeo, impuesto por el Tratado de Lisboa (2009), han ocupado ese puesto el exprimer ministro belga Herman Van Rompuy y el exprimer ministro polaco Donald Tusk, ambos de la familia conservadora. La opción de Michel, en realidad, sólo se había manejado en los medios de su país tras las elecciones europeas del 26-M, pero al final ha sido la definitiva, especialmente tras desvanecerse la posibilidad de que la actual comisaria europea de Competencia, la danesa Margrethe Vestager, también liberal, lograse alguno de los principales puestos en la cúpula de la Unión ante la falta de apoyos. 

Lagarde, por su parte, pasa de unos dineros a otros. A sus 63 años, la sustituta de Mario Draghi a la cabeza del BCE, que ya ha renunciado temporalmente a sus responsabilidades en el FMI, asumirá un puesto más técnico que político, pero que no deja de ser una pera en dulce. 

El nombre de la gala había sonado para presidir la Comisión Europea o el Banco Central Europeo durante los últimos meses, pero el pasado 13 de junio argumentó que ya tenía un “mandato” en el FMI, al ser preguntada sobre si asumiría uno de los altos cargos institucionales de la Unión Europea. Como en el resto de los casos, los tira y afloja de última hora han acabado haciéndola atender la llamada y acabará en un despacho de Frankfurt. 

Agencia EFE
Josep Borrell, en una imagen de archivo.

Más relevancia: la meta de Borrell

El actual ministro español de Exteriores, Josep Borrell, luchará por reforzar la relevancia de la Unión Europea en el mundo y su capacidad de “hacerle frente a los grandes” desde su nuevo puesto de mister PESC o Alto Representante de Política Exterior y Seguridad Común de la UE. Hasta ahora el cargo lo ocupaba otra socialista, la italiana Federica Mogherini.

Europeísta convencido y apasionado defensor del proceso de integración europea, una y otra vez a lo largo de la campaña electoral Borrell ha subrayado la importancia de trabajar por definir el futuro de Europa y su posición en el mundo. A sus 72 años, el veterano político (Puebla de Segur, Lleida) ha asegurado estar ilusionado con la idea de “hacer política en el sentido más noble de la palabra”, de hacer una política “pedagógica y explicativa para que todos entiendan la importancia que tiene Europa” y de participar en “algo verdaderamente importante y determinante para el futuro de todos los europeos”.

Si como ministro de Asuntos Exteriores su principal preocupación ha sido frenar el relato de los independentistas catalanes y su capacidad de actuación e influencia en el exterior, en su nueva etapa apostará por que la UE abandone la unanimidad como regla de decisión. Para el nuevo mister PESC, lo principal para que Europa sea capaz de actuar en el escenario internacional y pueda hacerle frente a “los grandes” -Estados Unidos, China, Rusia- es ser capaz de reaccionar de manera coordinada y contundente ante las crisis internacionales.

Borrell es consciente de que convencer a Europa de que las decisiones internacionales “se tomen por mayoría y no por unanimidad no será fácil”, ya que la política exterior “toca el corazón de la soberanía; estamos hablando de la paz y la guerra, de intervenir militarmente en algunas ocasiones y eso, todo el mundo, se lo piensa dos veces”. Pero “si Europa no tiene una capacidad estratégica propia y no empieza a actuar con una lógica de potencia, va a ser bastante irrelevante en el mundo”, ha advertido en campaña.

“Lo que los europeos se tienen que plantear es qué papel quieren jugar en el mundo: ¿quiere usted ser la Atenas de Washington, una parte muy culta y muy distinguida pero que no influye nada más que a través del discurso, un gran parque temático, un museo a cielo abierto?”, se preguntaba poco antes de las elecciones europeas del 26 de mayo.

EL PROCESO

Si el Parlamento Europeo (PE) respalda por mayoría absoluta la nominación de Von Der Leyen, de 60 años, se convertirá en la primera mujer en presidir la Comisión Europea desde el próximo 1 de noviembre hasta el 31 de diciembre de 2024, del mismo modo que Lagarde, de 63 años, sería también la primera mujer al frente del BCE, si bien en su caso la opinión de la Eurocámara es sólo consultiva.

El Parlamento Europeo también tiene que aprobar el nombramiento de Borrell, de 72 años, pero no el de Michel, de 43 años, pues es potestad exclusiva del Consejo, institución que representa a los Estados miembros de la UE.

“Espero que los líderes políticos, no sólo primeros ministros, harán todo lo que puedan para convencer a nuestros colegas en el Parlamento de que apoyen este proyecto”, ha dicho Donald Tusk.

Tusk se felicita

Tras conocerse las propuestas, el presidente del Consejo, Donald Tusk, ha comparecido en rueda de prensa y, pese a reconocer que en la cumbre de tres días celebrada en Bruselas desde el domingo el acuerdo ha costado “más de lo previsto”, las cosas se han hecho razonablemente bien. “Hace cinco años necesitamos tres meses para decidir y algunos líderes estuvieron en contra”, dijo en referencia a la oposición de Hungría y el Reino Unido en 2014 para designar a Jean-Claude Juncker como presidente de la Comisión.

“Este año fueron tres días y nadie estuvo en contra. Incluso si Alemania se abstuvo en la presidencia de la Comisión debido a algunos problemas en la coalición de Gobierno, la canciller (Angela) Merkel personalmente apoyó el paquete completo”, añadió Tusk.

Interrogado sobre si el sistema de los candidatos principales de los partidos políticos está “enterrado”, después de que ninguno de ellos lograra la presidencia de la Comisión, el político respondió que estaba “claro desde el principio” que para los mandatarios ese mecanismo “no es una obligación legal”.

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