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01/04/2021 07:05 CEST | Actualizado 01/04/2021 08:20 CEST

La carta de una enfermera a la familia de un fallecido por covid que les devuelve la paz sobre cómo murió

Una sanitaria del Hospital Universitario de Getafe hace llegar una emotiva misiva a la familia de un anciano fallecido durante la primera ola del coronavirus.

Laura Cañadilla
Gregorio, abuelo de Laura Cañadilla, en un ingreso hospitalario.

Un poco de tranquilidad en medio de la pandemia. Hace un año, un 23 de marzo de 2020, Gregorio fallecía a los 88 años en el Hospital Universitario de Getafe diagnosticado de coronavirus. España padecía entonces la primera ola de la covid-19, que acabó con la vida de 45.000 ciudadanos.

Entre tanta mala noticia, una enfermera del centro madrileño encontró en este paciente una fuente de ánimo para luchar contra la pandemia. ”¡Hola Gregorio! Soy su enfermera. ¿Sabe con me respondió? Un hola y una sonrisa. Dios mío, ¡una sonrisa! Un oasis en medio del desierto, una manera ideal para un comienzo de turno que fue muy duro”, escribió la sanitaria.

Dios mío, ¡una sonrisa! Un oasis en medio del desierto, una manera ideal para un comienzo de turno que fue muy duro”Enfermera

Esta frase forma parte de una larga carta que la enfermera escribió a mano e hizo llegar a la familia de Gregorio varios meses después de su fallecimiento. “A mi abuelo le ingresaron el día del padre y falleció el 23 de marzo. La enfermera escribió la carta en enero a casa de mi abuela, pero yo no la había leído hasta ahora”, cuenta Laura Cañadilla, nieta de Gregorio, a El HuffPost

La carta de la enfermera cuenta en primera persona cómo fue la batalla contra el covid en el hospital y cómo fueron los últimos días de Gregorio. “Agarré una compresas empapadas en agua y mientras iba refrescándole el cuerpo y entrelazando mis dedos con su pelo, como cuando peinas a los niños, me di cuenta de que seguramente cualquiera de ustedes le hubiera hecho lo mismo”, escribe la enfermera. 

“Entonces pensé en su familia, en lo preocupados que estarían por Gregorio, por cómo estaban siendo estos momentos y fue en ese preciso instante cuando concebí escribir esta carta”, relata la enfermera.

Laura Cañadilla
Gregorio y Concepción.

Gracias a la misiva, la familia de Gregorio ha podido encontrar algo de tranquilidad en medio de una pandemia. Les ha servido para quitarse una imagen preconcebida de cómo había sido el fallecimiento. “Desde que mi abuelo falleció, se nos había quedado una espinita porque no habíamos podido tener contacto. Viendo lo que veíamos en el Telediario, teníamos la imagen de que mi abuelo había estado en el hospital, tirado en un pasillo. Sin embargo, el día que te llega la carta ves que no era así”, relata su nieta.

Mi abuelo falleció y es una mala noticia, pero el hecho de saber que ha estado bien se lleva de otra maneraLaura

“Esa espinita que se te queda dentro en todo este tiempo, pensando que mi abuelo había muerto de una determinada manera, pues resulta que ha dado la vuelta. Ha sido como una esperanza, una tranquilidad. Mi abuelo falleció y es una mala noticia, pero el hecho de saber que ha estado bien se lleva de otra manera”, cuenta. 

La despedida de Gregorio fue especialmente difícil porque falleció en la primera oleada, cuando la ciudadanía estaba totalmente confinada, los hospitales colapsados y las visitas prohibidas. La única información que recibían las familias llegaba a través del teléfono. “Una vez al día nos llamaban para darnos el parte. Esas eran todas las noticias que teníamos de mi abuelo. Hasta que un día nos llamaron y nos dijeron que había fallecido”, cuenta. 

En aquellos meses tampoco se podían celebrar funerales. “Mi abuelo no tuvo velatorio, pero sí que nos dejaron pasado un tiempo esparcir sus cenizas. Las esparcimos en el cementerio sur, en Carabanchel, en un sitio que se llama el jardín del recuerdo”, recuerda.

Gregorio sufría alzhéimer, una enfermedad que le provocaba ansiedad y dificultades para respirar cuando era consciente. A pesar de todos sus problemas, creó un vínculo con la enfermera. “Esos ojos abiertos como platos, inmensos, con una profundidad que invitaba a traspasarlos”, relata la sanitaria.

Mi abuelo era la típica persona que conectaba muy bien con los adultos y los niñosLaura

La nieta de Gregorio cuenta la capacidad de su abuelo para conectar con otras personas, a pesar de su carácter reservado. “Mi abuelo no era extrovertido, era más bien introvertido y reservado. Pero sí que es verdad que era la típica persona que no sé por qué razón, quizás por carisma, conectaba muy bien con los adultos y los niños, con todo el mundo. Era de ese tipo de personas que por algún motivo tiene un imán”, cuenta.

Ese vínculo ayudó a ambos en un momento tan difícil. “Se ayudaron mutuamente, porque la enfermera a lo mejor en ese momento estaba más acostumbrada a ver a gente quejándose y al ver a mi abuelo tranquilo, pues eso le ayudó a tranquilizarse”, relata.

Laura Cañadilla
Gregorio y Concepción, cuando eran jóvenes.

La enfermedad no le impedía acordarse con frecuencia de su mujer. “La luz de la habitación era tenue, pero todo él se iluminó al pronunciar el nombre de su mujer: Concepción”, relata la enfermera. 

Ella fue quien recibió la carta en su casa, que llegó varios meses después del fallecimiento. La enfermera tardó un tiempo en atreverse a enviarla, debido a la protección de datos. “Cuando mi abuela dijo que había recibido una carta, como ella no sabe leer muy bien, yo no pensaba que fuese algo así”, cuenta Laura.

La nieta de Gregorio solo tiene palabras de agradecimiento para esta enfermera, aunque asegura que no han hablado con ella. “Nuestro objetivo al compartir la carta es agradecérselo, pero no tenemos la necesidad de contactar con ella porque ella ha decidido mandar la carta anónimamente y nosotros eso lo respetamos”, relata. También quiere que la difusión de la carta sirva para revindicar la sanidad pública que cuidó de su abuelo en los últimos momentos.

Esta es la carta que la enfermera escribió a la familia de Gregorio:

Laura Cañadilla
Carta de la enfermera (página 1).
Laura Cañadilla
Carta de la enfermera (página 2).
Laura Cañadilla
Carta de la enfermera (página 3).
Laura Cañadilla
Carta de la enfermera (página 4).
Laura Cañadilla
Carta de la enfermera (página 5).
Laura Cañadilla
Carta de la enfermera (página 6).
Laura Cañadilla
Carta de la enfermera (página 7).
Laura Cañadilla
Carta de la enfermera (página 8).

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