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14/12/2018 04:55 CET | Actualizado 14/12/2018 04:58 CET

La ciencia no miente: James Bond tiene un problema con la bebida

"Tiene un problema crónico".

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El espía más famoso del cine es un alcohólico. James Bond cumple seis de los 11 requerimientos para certificar un problema con la bebida, según un estudio de la Universidad de Otago de Nueva Zelanda titulado Licencia para Tragar.

El trabajo, publicado por el Medical Journal of Australia y ganador del primer premio en la competición de estudios navideños de la revista especializada, ha analizado los hábitos como bebedor del espía británico.

"Hay pruebas consistentes y sólidas de que James Bond tiene un problema crónico al consumir alcohol, y se sitúa en el lado más severo del espectro", apuntan los responsables de la investigación.

En seis décadas de cine, Bond se ha llevado a los labios 109 bebidas alcoholizadas, una media de 4,5 veces cada película. Su peor momento se puede ver en Quantum of Solace (2008), cuando se metió seis de sus martinis en un vuelo.

Según el texto científico, esto habría puesto sus niveles de alcohol en sangre en 0,36, bien entrados en lo que se considera potencialmente mortal.

Para empeorarlo más, el espía suele llevar a cabo todo tipo de acciones peligrosas justo después de beber, como meterse en peleas, persecuciones de coches, apuestas, manejo de maquinaria compleja o "tener sexo con enemigos, a veces con pistolas o cuchillos en la cama".

Los investigadores recomiendan al MI6, la agencia para la que trabaja Bond, que "reduzca sus niveles de estrés, le den más apoyo sobre el terreno y se preparen mejor en equipo antes de entrar" para que "sus responsabilidades no le pesen tanto".

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