VIRALES
02/04/2020 17:22 CEST | Actualizado 03/04/2020 09:50 CEST

La triste consecuencia de estas fotos del papa: lo que ves a la izquierda ya nunca será igual

La lluvia y la falta de previsión provocaron el desastre artístico.

GETTY
Imagen del Cristo, junto al papa.

Las imágenes impactaron al mundo la semana pasada: el papa Francisco impartió una histórica bendición “Urbi et Orbi” -a la ciudad y al mundo- en soledad, desde una plaza de San Pedro del Vaticano totalmente vacía como consecuencia de la emergencia del coronavirus.

Las fotos, con el papa solo en mitad de la inmensidad de la plaza, han quedado para la historia. Y para la historia quedará también lo que ese mismo día sucedió con el cristo de San Marcelo al Corso, del siglo XIV, que presidió la celebración y quedó seriamente dañado por la lluvia y porque nadie lo protegió.

El órgano oficial del Vaticano en la red, VaticanNews, ha admitido que “el crucifijo quedó bañado por lágrimas del cielo”. Una forma un tanto rebuscada de contar la realidad: la madera está hinchada y en algunas partes de la pintura aparecieron burbujas.

Pero es que hay más: la pintura en témpera que muestra la sangre se ha despegado y algunos detalles de las extremidades se han perdido y recuperarlos será imposible.

Según apunta Infovaticana, el crucifijo fue salvado de un incendio en 1519 y en 1522 transportado durante una procesión contra la peste que se había desatado en Roma.

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