POLÍTICA
28/06/2019 12:15 CEST

La cruda advertencia de Almudena Grandes sobre lo que va a suceder si los políticos siguen pasando de sus votantes

"¡Que viene el lobo!"

EFE

″¿Qué les gustaría más a quienes me han votado? ¿De verdad les importaría que yo no tuviera un cargo? ¿Les molestaría tanto que nombrara a alguien de otro partido? ¿Preferirían nuevas elecciones?”. La escritora Almudena Grandes ha resumido, con estas sencillas cuestiones, las claves que deberían tener en cuenta los partidos políticos a la hora de negociar y que, a la vista de los acontecimientos, parecen estar pasando por alto. 

En este contexto, Grandes ha advertido a los políticos —en su comentario Adiós, en la Cadena Ser— de que no ponerse en la piel de los votantes les puede salir muy, pero que muy caro.

Para reforzar este argumento, la escritora ha recurrido a la historia de Pedro y el lobo, en la que “un pastorcillo gritaba ¡que viene el lobo!, y se partía de risa mientras sus vecinos corrían a esconderse”: “Hasta que un día el lobo llegó, y nadie atendió a sus gritos”, ha recordado Grandes. 

“Mientras unos advierten que viene el adelanto electoral, otros están seguros de que es una amenaza para presionarles”, ha asegurado la escritora, quien cree que “todos manejan encuestas, cifras, cálculos, y si hay que mentir, mienten, cualquier cosa menos ponerse en la piel de sus votantes”. 

Sentencia Grandes: “El lobo llega siempre. Llega al final, cuando nadie lo espera, y da mordiscos que se comen medio grupo parlamentario de un bocado”.

Adiós

Prokofiev compuso una música maravillosa para una vieja leyenda. Cuando se aburría, un pastorcillo gritaba ¡que viene el lobo!, y se partía de risa mientras sus vecinos corrían a esconderse. Hasta que un día el lobo llegó, y nadie atendió a sus gritos.

Así estamos nosotros. Mientras unos advierten que viene el adelanto electoral, otros están seguros de que es una amenaza para presionarles. Y entonces llegan los que dicen, así no pactaremos, y reciben exactamente la misma respuesta, pues así, nosotros tampoco. Y pasan los días, las semanas, y el lobo amaga por la izquierda, luego por la derecha, y asoma la oreja pero nunca los dientes. Y todos son aquel pastorcillo ruso, que se llamaba Pedro pero no se apellidaba Sánchez, y todos son sus vecinos, y todos dicen que no les mueven los sillones, sino las ideas.

Todos manejan encuestas, cifras, cálculos, y si hay que mentir, mienten, cualquier cosa menos ponerse en la piel de sus votantes. ¿Qué les gustaría más a quienes me han votado? ¿De verdad les importaría que yo no tuviera un cargo? ¿Les molestaría tanto que nombrara a alguien de otro partido? ¿Preferirían nuevas elecciones? El lobo llega siempre. Llega al final, cuando nadie lo espera, y da mordiscos que se comen medio grupo parlamentario de un bocado. Entonces ya no sirve de nada dar gritos, y las encuestas, las cifras, los cálculos, no consuelan a nadie de la realidad. Así que, de momento, yo me voy de vacaciones. Ha sido un placer, y un privilegio, dirigirme a ustedes todos los viernes. Ojalá sean muy felices.

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