INTERNACIONAL
19/09/2018 07:22 CEST | Actualizado 19/09/2018 07:22 CEST

La cumbre de líderes de la UE en Salzburgo: esperando un milagro

Brexit, crisis migratoria... La Unión Europea necesita acuerdos y los necesita ya.

AFP
Imagen de archivo del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

En la política, como en la vida, todo son gestos. Por eso Viktor Orbán lo dice todo cuando, una semana después de que el Parlamento Europeo haya dado el primer paso para abrir un proceso sancionador contra Hungría por su culpa, coge un avión y se planta en Moscú para reunirse con su homólogo ruso, Vladimir Putin. Y lo hace nada más y nada menos que un día antes de una cita clave para la UE: la cumbre informal de líderes europeos en Salzburgo (Austria).

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Viktor Orbán (izq) y Vladimir Putin (der).

¿Y qué mensaje está lanzando Orbán? Que, como el resto de sus colegas con los que tanta sintonía asegura tener —llámense Matteo Salvini (Italia), Marine Le Pen (Francia) o Sebastián Kurz (Austria)— no está por la labor de buscar y fomentar la unidad que tanto necesita en la actualidad la UE. Porque sí, eso es lo que necesita el club comunitario ahora que ya ha entrado en la cuenta atrás para pasar a ser 27 en lugar de los 28 que eran hasta ahora con Reino Unido. Porque sí, eso es lo que también necesita para hacer frente a la crisis migratoria, esa que lleva años sacando los colores a una UE que se basa en unos valores que le cuesta aplicar a la hora de la verdad. Y porque sí, porque eso es lo que es la UE: unidad, consonancia frente a las amenazas, coordinación para afrontar los grandes retos del día a día.

Todo eso es lo que necesita la Unión Europea y todo eso es en lo que Orbán no quiere colaborar. Está enfadado y mira más allá: se centra en Putin, ese líder siempre desafiante con el continente europeo.

La unidad en el PPE

Mientras sus colegas de partido, los populares europeos, tratan justo de lo contrario: de mostrar que siguen siendo uno, pese a que el pasado miércoles es evidente que algo se rompió en ellos. El gran consenso parlamentario necesario para sacar adelante la resolución contra Hungría requería que al menos parte del Partido Popular Europeo (EPP) donde se integra Fidez, la formación de Orbán, votara a favor. El EPP decidió dar libertad de voto a sus miembros dando por hecho la posición favorable de los populares de Alemania (entre los que está la canciller Angela Merkel), Francia y España, las delegaciones mayores dentro del grupo.

Finalmente, en la delegación española seis de los 16 eurodiputados populares, entre los cuales se encuentra Esteban González Pons, decidieron no votar, siete se abstuvieron y los tres diputados restantes, Pilar Ayuso, Gabriel Mato y Carlos Iturgáiz, votaron en contra de sancionar Orban. Ahora esta postura tendrá que defenderla el presidente del Partido Popular, Pablo Casado, que acudirá a la reunión de su grupo europeo previa a la cumbre en Salzburgo.

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Cartel sobre un debate del Brexit.

Más allá de Orbán, los líderes europeos son conscientes de que ya quedan más cerca que lejos dos fechas clave para el futuro de la UE: el Brexit y las elecciones europeas de mayo de 2019. Sobre el primer tema los líderes europeos saben en qué punto están las cosas. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, en la carta que les ha enviado para invitarles a Salzburgo, habla abiertamente de la posibilidad real de que no haya acuerdo y ya está pensando en una cumbre extraordinaria para mediados de noviembre. En dicha fecha esperan, esta vez sí, cerrar un potencial acuerdo.

Pero centrándonos en lo más inmediato, en la cumbre informal de este miércoles y jueves, se prevé que los líderes analicen puntos clave en los que no existe unanimidad. Es el caso de las cuestiones relativas a la gobernanza y resolución de disputas tras el Brexit, la protección de datos, la frontera con Irlanda del Norte, las indicaciones geográficas o el futuro estatus de Gibraltar, un asunto que deben resolver España y Reino Unido de manera bilateral y sobre el cual tampoco hay avances en las negociaciones que mantienen ambos países.

Crisis y más crisis

No es tema menor el que siempre tratan y en el que poco avanzan: la crisis migratoria. Tusk ha pedido a los Estados miembros de la Unión Europea que dejen de lado el "resentimiento mutuo" y adopten una postura "constructiva" para buscar soluciones comunes en materia de inmigración. "Si algunos quieren resolver la crisis, mientras otros quieren utilizarla, seguirá sin poder resolverse", ha dicho el presidente del Consejo Europeo.

La misión de poner fin a la crisis migratoria es una tarea común

Tusk ha insistido en que la "misión de poner fin a la crisis migratoria es una tarea común" de todos los países e instituciones europeas, tras constatar que durante el verano "han reaparecido una vez más tensiones" entre socios comunitarios por la llegada de inmigrantes a la UE. "Espero que en Salzburgo seamos capaces de poner fin al resentimiento mutuo y volver a un enfoque constructivo", ha dicho el político polaco, quien ha subrayado que el esfuerzo conjunto ya ha dado frutos con una reducción de las llegadas a la Unión a los niveles previos a 2015.

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