INTERNACIONAL
26/10/2021 09:42 CEST | Actualizado 26/10/2021 09:42 CEST

La detención de migrantes en EEUU alcanza su máximo histórico con Biden al frente

Claves para entender la última crisis que pone a su Administración en el disparadero.

REUTERS
Agentes fronterizos a caballo, persiguiendo y cargando contra migrantes haitianos cerca del río Grande, en Texas.

Más de 1,7 millones migrantes han sido detenidos en territorio estadounidense a lo largo de 2021, según las autoridades del país. Un máximo histórico que triplica el promedio de arrestos registrados en años anteriores y que resume una realidad crítica que apunta directamente hacia el presidente demócrata, Joe Biden, y su gestión. 

La última crisis que ha puesto a su Administración en el disparadero alcanzó su pico hace apenas unas semanas. La estampa: agentes fronterizos a caballo, persiguiendo y cargando contra migrantes haitianos cerca del río Grande, en Texas. 

Según medios estadounidenses, entre 10.000 y 15.000 personas —en su mayoría de origen haitiano— fueron retenidas en un campamento improvisado bajo un puente que conecta el municipio texano Del Río (EEUU) con Ciudad Acuña, (México) a la espera de que sus solicitudes de asilo fueran tramitadas. Ante la situación, la respuesta de las autoridades del país, lejos de acercarse a lo prometido meses atrás, ha pasado por el bloqueo y la expulsión violenta. Actuaciones que han sido rechazadas de forma unánime por políticos, instituciones como la propia ONU y demás organizaciones en defensa de los derechos humanos.

“La conducta de los agentes de migración en la frontera es apabullante”, asevera Clara Long, directora asociada de HRW. “El propio Departamento de Seguridad Nacional del país ha documentado una serie de abusos cometidos por parte de la Patrulla Fronteriza y agentes del CBP en la zona que dejan claro lo que es un secreto a voces dentro del Gobierno”, asevera.

La llegada del demócrata a la Casa Blanca supuso un halo de esperanza para millones de ciudadanos que vieron en la salida de Trump un cambio en las políticas migratorias fuertemente endurecidas en el país. Sin embargo, el sabor que deja hasta la fecha la gestión del nuevo mandatario es agridulce.

A pesar de que su gobierno se ha mostrado activo a la hora de hacer propuestas (principalmente en campaña), los mensajes contradictorios lanzados desde el Ejecutivo, el incumplimiento de algunas promesas, las dificultades para alcanzar consensos y lo mucho que queda por tumbar del ‘legado Trump’, han generado, a partes iguales, descontento y reclamos para abordar planes más ambiciosos, incluso por miembros de su propio partido.

Crisis sanitaria, social, política y económica

La polémica más reciente responde a una crisis migratoria que viene cocinándose años. Las últimas dos décadas han hecho mella en el Haití de la eterna inestabilidad. Los desastres naturales (dos terremotos y varios huracanes) han ahondado en el perpetuo contexto de pobreza en el que está sumido más del 60% de la población, y que ha hecho imposible superar la crisis política, económica y social en la isla, frustrando cualquier proyecto de desarrollo.

Según las estimaciones de Naciones Unidas, cerca de dos millones de personas (lo que supone un quinto de la población) se han visto forzadas a emigrar de la región caribeña, en su mayoría hacia países latinoamericanos, dadas las trabas para solicitar asilo en EEUU. Hasta que llegó la pandemia.

El coronavirus se cebó especialmente con los habitantes de estos estados donde la pobreza extrema, como consecuencia de la crisis sanitaria, alcanzó niveles de veinte años atrás, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Como otros muchos ciudadanos, gran parte de los haitianos instalados en Chile, Brasil o Perú trataron de probar suerte emigrando a Estados Unidos. “Las dificultades en muchos casos para conseguir la documentación necesaria, sumado a la concepción de que Biden iba a ser más permisivo y tolerante con los migrantes, son algunos de los factores que explican esta situación crítica”, sostienen desde Amnistía Internacional.

El demócrata amplió el Estatus de Protección Temporal el pasado julio para 55.000 haitianos, a la vez que permitió a otros 100.000 que iniciaran los trámites para beneficiarse del programa que les ofrece cobertura en relación a los permisos de residencia y trabajo. Una medida que fue tomada en respuesta a la sacudida que vivió el país en julio con el asesinato del presidente Jovenel Moïse.

Deportaciones masivas y Título 42

Apenas tres meses después, las cosas han cambiado. “Los migrantes se han topado de bruces con la deportación y con tratos inhumanos por parte de las Aduanas y Protección Fronteriza (CBP)”, comenta Paul O’Brien, director ejecutivo de la organización en EEUU. 

“La conducta de la CBP en Del Rio ha sido horrible. Los agentes han llegado a abalanzarse sobre los solicitante de asilo haitianos, les han dispersado violentamente, se han burlado de ellos y les han obligado a alejarse de un lugar seguro. Es un comportamiento totalmente reprobable y que subraya un problema aún más profundo”, comenta.

Durante la pandemia, la Administración Biden no ha cesado el llamado Título 42, que su predecesor puso en marcha. Una excepción avalada por la ley de salud del país, que permite restringir la entrada de extranjeros por motivos sanitarios. De este modo, las puertas se cierran también para solicitantes de asilo y refugio. 

“El título se ha utilizado como justificante para llevar a cabo deportaciones masivas, lo que demuestra que el actual gobierno no está realmente comprometido con la defensa de los derechos y el bienestar de estos migrantes, que siguen en peligro”, añade O’Brien.

“Aunque algunos informes apuntan que a ciertas familias haitianas se les ha permitido ingresar en EEUU, las expulsiones continúan, y el Ejecutivo tiene la responsabilidad moral y legal de acoger a quienes huyen de sus hogares en búsqueda de seguridad. La Administración Biden puede y debe hacerlo mejor”, subraya. 

En la misma línea se ha pronunciado el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Filippo Grandi. “Las expulsiones sumarias y masivas de personas que se están llevando a cabo actualmente bajo el Título 42, sin detectar las necesidades de protección, son incompatibles con el derecho internacional”, aseveraba criticando las “condiciones deplorables” a las que tienen que hacer frente los migrantes en el país. 

Pasos en la buena dirección, pero insuficientes

Desde la Casa Blanca escuchan, pero pese a condenar el comportamiento de las autoridades fronterizas y asegurar que se harán las investigaciones oportunas, de momento el polémico Título 42 continúa vigente. 

Para el Instituto Migration Policy, las acciones encaminadas a dar volantazo en la dirección de la política migratoria estadounidense, están por ver.

“Lo que le falta al actual presidente es tiempo para implantar un modelo que minimice riesgos y permita migraciones regulares, seguras y ordenadas”, sostiene por su parte el analista Maydeu Olivares. No ayuda que las cifras de migrantes que llaman a la puerta del país sean las más altas en 20 años.

Se han dado pasos lucidos como el freno a la construcción del famoso muro mexicano, abogando por una “frontera inteligente” en la que en vez de obstáculos físicos haya mucha vigilancia, y el fin a las restricciones de viaje para personas de 13 países de mayoría musulmana.

Pero, a pesar del aplauso que se han llevado ciertas reformas propuestas, hace falta mucho más dar cobertura a unas garantías humanitarias reconocidas como esenciales. En palabras de la propia congresista demócrata Alexandria Ocasio-Cortez: “Lo contrario sería decepcionante”.

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