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10/12/2018 22:00 CET | Actualizado 11/12/2018 11:46 CET

La enésima contorsión táctica

El Gobierno estudia la intervención de Cataluña en una decisión que aboca al anticipo electoral.

Pedro Nunes / Reuters

Si hoy es lunes, toca bandazo. Y ya suman unos cuantos. El marco ahora es Cataluña. La excusa: la vía eslovena invocada por Torra, el corte de carreteras por parte de los CDR y la inacción de los Mossos. La conclusión: el fin del apaciguamiento. Y el objetivo: soltar lastre antes de una convocatoria anticipada de elecciones.

Las andaluzas, con un pésimo resultado que no vieron venir ni los mejores estrategas de La Moncloa, han llevado al Gobierno a cambiar de escenario y amagar ahora con la intervención de la Generalitat. No se sabe aún si con un nuevo 155 o con la aplicación vía Real Decreto de la Ley de Seguridad Nacional porque el anuncio fue tan estrambótico como difuso y llegó por boca de la portavoz del Comité Electoral del PSOE. Ahí es nada. Un asunto de Estado, sobre la mesa de un comité de campaña, con el presidente del Gobierno de viaje oficial en Marruecos y después de haber acudido la noche antes a un partido de fútbol en el Bernabéu. ¡Lo nunca visto!

"Esto ha llegado a un punto irresponsable. Ya está bien. Los ciudadanos no se merecen esto. Habrá consecuencias por parte del Gobierno. (...) Se están planteando todas las opciones que nos da el marco competencia para que todo lo que sucedido tenga consecuencias. En las próximas horas se conocerán las medidas. Al Gobierno no le temblará la mano".

El entrecomillado no es del presidente, ni de ningún ministro, sino de la responsable de difundir las estrategias electorales del PSOE. Una circunstancia que pone negro sobre blanco lo que hay detrás de la decisión, si es que finalmente llega, porque ya saben que con Sánchez lo que hoy es blanco, mañana puede ser negro y pasado, todo lo contrario.

De momento, lo único que se sabe, por una filtración al diario El País, es que la vicepresidenta y los ministros de Interior y Fomento, ya han enviado varias cartas a la Generalitat para mostrar su inquietud por la "dejación de funciones" de los Mossos durante el fin de semana. Se trata de un aviso formal al Gobierno de Torra, pero no de una fase previa del artículo 155 de la Constitución, sostienen desde La Moncloa.

MONCLOA
Carta de Carmen Calvo.

Lo que parece claro es que el Gobierno trata de recuperar la iniciativa para disipar la imagen que PP, Ciudadanos y ahora también VOX han instalado en una parte del electorado sobre su entrega a los independentistas. Y esto viene a ser un reconocimiento palmario de que la hecatombe socialista del 2-D tuvo mucho más que ver con la política de apaciguamiento del Gobierno con el secesionismo que con la anodina campaña de una candidata abrasada dentro y fuera del PSOE.

La enésima contorsión táctica de Sánchez se ha hecho sin la más mínima conversación con los grupos parlamentarios, que son quienes tendrán que avalar en las Cortes cualquier decisión que adopte.

La decisión de virar el rumbo en lo que respecta a la crisis catalana ya se barruntaba desde hace semanas, pero han sido las declaraciones de Torra y la inacción de la Generalitat ante el corte de carreteras por parte de los Comités de Defensa de la República lo que ha llevado a Sánchez a su enésima contorsión táctica para subir el tono contra el independentismo y deslizar la posibilidad de una nueva intervención en Cataluña. Y todo sin la más mínima conversación con los grupos parlamentarios, que son quienes al final tendrán que avalar en las Cortes cualquier decisión que adopte al respecto.

Ni el PP, ni Ciudadanos ni tampoco Podemos conocían la decisión del Gobierno. Nadie se ha puesto en contacto con ellos, pese a que tanto Casado como Rivera llevan semanas pidiendo la aplicación de un nuevo 155 y mayor firmeza contra el independentismo.

Pedro Nunes / Reuters

Sánchez prepara en todo caso el terreno para un anticipo electoral, tan sólo cuatro días después de sostener que su intención era llevar los Presupuestos Generales del Estado a la Cámara para arrastrar al sí al bloque independentista, y 20 más tarde de haber anunciado lo contrario, que renunciaba a llevar al Congreso las cuentas públicas.

La posibilidad de que PdeCAT Y ERC apoyen ahora las cuentas públicas es remota, tanto como que el PSOE consiga ganar un sólo voto tras situar en el marco electoral la crisis catalana. Si alguien puede crecer a costa del debate territorial en el resto de España es la derecha en sus distintas versiones. Está escrito en la historia y muy presente en el imaginario colectivo de casi todos los socialistas, perplejos en su gran mayoría con los bandazos de un presidente cuya gestión puede acabar con gran parte del poder institucional que el PSOE recuperó en 2015.

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