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11/09/2019 16:56 CEST | Actualizado 11/09/2019 17:04 CEST

La enfermera de la tele

El problema es cuando sumamos al uniforme de enfermera sexy vintage una serie de consejos de salud plagados de errores.

La Sexta
Un momento del sketch de la enfermera en el programa 'Zapeando'.

El reloj de cocina que cuelga de la pared dice que son las cuatro y media de la tarde. Hace apenas unos minutos que he llegado a casa después de un turno de mañana agotador e intenso en el hospital. Los restos del desayuno están todavía apilados en el fregadero, tal como los dejé esta mañana cuando salí corriendo para llegar a tiempo a mi turno. Estoy tan agotado después de más de diez horas de pie, que a pesar de no haber podido probar bocado en toda la mañana dudo si comer algo o tumbarme un rato en el sofá a descansar. Mientras me decido, enciendo el televisor y observo, perplejo, en el programa Zapeando de La Sexta a una mujer que dice ir vestida de enfermera de quirófano vintage. 

Lleva delantal, cofia y un vestido verde de manga corta que baja hasta media pierna. Mientras el presentador se lamenta de que la vestimenta no sea de enfermera sexy, el resto de tertulianos le corrige y le dice que sí es sexy, todo aderezado con silbidos del público. Discuten sobre si una talla más pequeña le habría entrado, y llegan a la conclusión de que habría estado todavía más sexy y más guapa con una talla menos. 

Dudo si apagar el televisor o cambiar de canal, pero como me toca en la profesión decido esperar a ver si mejora la cosa. Ojalá. La muchacha protagonista continúa diciendo que trae “el pack de enfermera al completo”, y saca de un botiquín un pulsoxímetro, un glucómetro y un tensiómetro digital. 

¿Para qué? Pues porque dice que va a realizar chequeos de salud a los tertulianos y al presentador, y para ello organizará en directo una especie de competición a ver cuál está más sano. 

El problema es cuando sumamos al uniforme de enfermera sexy vintage una serie de consejos de salud plagados de errores.

Lo que sucede a continuación es toda una sucesión de despropósitos: desinformación sanitaria, incumplimiento de protocolos… La muchacha protagonista va explicando a la audiencia qué es cada aparato y para qué sirve, así como cuáles son los valores normales y deseables en cada medición. El problema ya no es solo que lo haga vistiendo un uniforme de enfermera de quirófano sexy vintage, si no que la información que proporciona al espectador es totalmente errónea. Afirmaciones como «el nivel de azúcar en sangre tiene que estar entre 70 y 100, y tú tienes 107, eso es muchísimo» (sin tener en cuenta que son casi las cinco de la tarde), «el valor normal de tensión es 12/8» (así, a ojo) o «la saturación normal de oxígeno es entre 90 y 100» (mientras realiza la medición en una uña con esmalte). 

No puede ser cierto lo que estoy viendo, pienso, no en un programa que desde hace algunos meses ha apostado con gran acierto por la divulgación científica y sanitaria. Por acercar al espectador contenido fiable sobre su salud y sobre pseudociencias. Pues sí, sí era cierto. La sección termina sin más, la muchacha se despide y sale de plano empujando su carrito. 

Parece que en el programa han decidido que, cuando se trata de hablar de nutrición, es buena idea llevar a una gran divulgadora y nutricionista como Marián García. Que cuando se trata de hablar de pseudociencias, es buena idea llevar a la periodista científica Rocío Vidal. Pero que cuando se trata de hablar de controles de salud y técnicas de enfermería, llevar a una humorista que haga el papel de rubia torpe con un disfraz es la mejor elección. Total… es para hacer de enfermera.

Se puede hacer humor y enseñar cómo se hace un test de glucosa en condiciones o cuáles son los valores reales de tensión arterial, no son cosas incompatibles.

Dicho esto, aclarar que soy el primero que disfruta haciendo y consumiendo humor. Humor blanco, negro y de todos los colores. Soy consciente de que mucha gente verá el programa dentro de un concepto humorístico, y podría quedarse en eso, en un sketch más o menos acertado con una humorista haciendo de enfermera. El problema es cuando sumamos al uniforme sexy vintage una serie de consejos de salud plagados de errores, y todo en un programa en el que el día anterior daban consejos reales sobre salud y al día siguiente combaten las pseudociencias. «Si la información que daban ayer era fiable, la de hoy también lo será», pensarán muchos espectadores. Se puede hacer humor y enseñar cómo se hace un test de glucosa en condiciones o cuáles son los valores reales de tensión arterial, no son cosas incompatibles. Luego pasa lo que pasa. 

 

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