INTERNACIONAL
31/07/2019 18:45 CEST

La esposa del emir de Dubái pide protección en Londres para evitar la boda forzosa de su hija

Reclama una orden de alejamiento contra su esposo, uno de los hombres más ricos del planeta, y la guarda de sus dos hijos, de 11 y 7 años.

Esta es una historia de emires y princesas, pero no es la típica de ensueño. Es la de una pareja que acaba mal, trata de divorciarse y pelea por lo que comparten. Y es, también, una insólita batalla por preservar los derechos esenciales de una niña. La princesa Haya de Jordania Bint Al Hussein, sexta de las esposas del emir de Dubái Mohammed bin Rached al-Maktum, ha pedido medidas de protección a la justicia británica para impedir el casamiento forzoso de una hija menor de edad.

Los abogados de Haya, de 45 años, hija del difunto rey Hussein de Jordania, pidieron ante la corte londinense protección, una orden de alejamiento contra el emir y la guarda de los hijos de la pareja, que según la Agencia EFE tienen 11 (la niña) y 7 años (el niño). 

El emir, que ostenta también el cargo de primer ministro de Emiratos Árabes Unidos, pidió por su parte que los hijos vuelvan inmediatamente a Dubái.

La legislación británica protege a los menores y mayores contra los casamientos obligados que impliquen el uso de “la fuerza física, así como las presiones emocionales, las amenazas o el abuso psicológico”.

“El juez (Andrew McFarlane), autorizó a la prensa informar que la princesa reclamó la tutela de sus hijos, así como una medida de protección contra actos de violencia y una medida de protección contra un casamiento forzado en relación con los hijos”, indicó la agencia británica Press Association.

La princesa y el emir publicaron un comunicado confirmando que participan en un procedimiento que involucra a sus hijos, tras una audiencia privada celebrada en julio. “Estos procedimientos conciernen el bienestar de los dos niños del matrimonio y no un asunto de divorcio o finanzas”, se indicó en el comunicado.

Ellos no se verán en este primer paso, sino que todo queda en manos de sus abogadas, Helen Ward y Fiona Shackleton, quienes acudan a la cita de parte de sus representados. Ambas son conocidas por su buena reputación como abogadas de familia y mientras que Ward, apodada “la gran dama de los divorcios” defenderá al emir, de 70 años, Shackleton, conocida como “magnolia de acero”, velará por los intereses de la princesa, de 45.

La mujer, hermana del actual rey Abdalá II de Jordania, contrajo en 2004 matrimonio con el emir, padre de un total de 23 hijos de sus diferentes esposas, tras dos años de noviazgo. Estuvo en paradero desconocido desde el mes de mayo, hasta que el 2 de julio el diario británico The Guardian informó de que se había trasladado a Londres con sus dos hijos menores y había iniciado los trámites del divorcio en esa ciudad.

 

El emir es uno de los hombres más ricos del mundo y desde la separación con la más joven de sus esposas no ha emitido ningún comentario fuera del ámbito judicial, a excepción de un poema que habla de traición y engaño.

Ante la corte que revisa el caso, se ha concentrado un grupo de personas protestando contra el soberano emiratí, con pancartas que decían “Patrocinador de la prostitución y de la esclavitud”, bajo su foto.  

 

Una cárcel de lujo

La huida de la princesa Haya recuerda a la de la jequesa Latifa bint Mohamed al Maktum, hija del monarca que, sin embargo, según la organización Human Rights Watch (HRW), resultó frustrada cuando lo intentó el año pasado.

En mayo de 2018 la ONG denunció que Latifa estaba secuestrada en un lugar desconocido desde hacía dos meses tras ser detenida por fuerzas emiratíes cerca de la costa de Goa, en la India, cuando trataba de huir en barco hacia ese país.

En diciembre de 2018, apareció al lado de la expresidenta irlandesa y excomisaria de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Mary Robinson, quien aseguró que era bien tratada por sus allegados, entre ellos la princesa Haya.

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