La familia del niño de Canet pide mantener la convivencia y no apoya las movilizaciones

Acusa al consejero catalán de Educación de "azuzar sentimientos de odio", mientras el Defensor del Pueblo censura la "intimidación a los niños".
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Un operador de TV toma imágenes en la escuela Turó del Drac de Canet de Mar.
Un operador de TV toma imágenes en la escuela Turó del Drac de Canet de Mar.
Alejandro García / EFE

La familia de Canet de Mar (Barcelona) a la que los tribunales han reconocido el derecho de su hijo a recibir un 25% de las clases en castellano ha expresado su agradecimiento por los apoyos recibidos, mientras ha hecho un llamamiento a mantener la convivencia y afirma que no apoya ninguna movilización relacionada con su caso.

En una carta divulgada este lunes, ante la polémica generada en el ámbito educativo y político a raíz de su petición, y en la que alterna el catalán y el castellano, la familia dice haber notado “el sentimiento de solidaridad de mucha gente de Cataluña y del resto de España”, pero solicita “a todo el mundo que mantenga la serenidad y las reglas que facilitan la convivencia” y “por eso, en estos momentos, nuestra familia no apoya ninguna movilización que se convoque relacionada con su caso”.

“No es nuestro interés irrumpir en la escena pública. Por ello pedimos que se respete nuestra voluntad de no convertirnos en un elemento mediático”, dice la familia, que no obstante asegura que “el Govern -y no sólo él- miente cuando explica que el modelo legal en Cataluña es el de inmersión lingüística”, lo que califica de “falso”.

En este sentido, recuerda que los tribunales “han dicho que cuando hay dos lenguas cooficiales (com a casa nostra!) la enseñanza debe impartirse de forma vehicular en un mínimo del 25% para cada una de las dos lenguas y el resto debe repartirse en función de la realidad sociolingüística del centro o la presencia de otras lenguas extranjeras (¡Qué no os engañen!)”.

“Así debe hacerse en todo el sistema educativo de Cataluña desde noviembre de este año después de que una sentencia del TSJC lo estableciera definitivamente”, añade la carta, en la que la familia resalta: “Por lo tanto, el debate sobre la escuela de Canet de Mar carece de sentido. ¿Si se ha de aplicar en toda Cataluña, qué más da si toca o no ahora en Canet de Mar?”

“Nosotros confiamos en las instituciones y por eso acudimos a ellas. Si los Gobiernos incumplen la ley, los ciudadanos podemos reclamar nuestros derechos ante los tribunales. Es lo normal en una democracia. Y nos gusta que el sistema funcione”, continúa la carta.

El derecho a una escolarización bilingüe “se nos reconoció en el mes de octubre y el Govern ha considerado ahora que era el momento de interrumpir la ‘calma tensa’ después del procés, agitar las banderas, convocar manifestaciones de protesta y señalarnos como culpables de querer acabar con el catalán. ¡A nosotros!”, exclaman los padres.

Dirigiéndose en catalán al conseller de Enseñanza, Josep Gonzàlez-Cambray, le pregunta “por qué ha venido a la escuela de Canet a protestar por la aplicación del auto y lo ha hecho ahora y no en los casos de otros padres? ¿Quiere calentar el ambiente para las protestas?”. “No podemos darle las gracias por atizar sentimientos de odio entre la población porque nuestra familia está padeciendo”, le recrimina al conseller.

Reiterando que lo que le interesa a la familia es “recuperar el buen ambiente”, agradece los esfuerzos de la tutora de la clase de su hijo por impartir las clases tanto en castellano como en catalán y se dirige a los padres de los otros alumnos para advertir de que no están contra el catalán, al que “amamos y disfrutamos de la gran riqueza que comporta para nosotros como individuos y como sociedad”.

“Pero somos bilingües y también amamos el español”, explica la familia, que concluye: “Nuestra motivación no es otra que el español también forme parte de la actividad educativa, con normalidad, de la misma manera que en pasa en la sociedad catalana. Por eso, es mejor tener dos lenguas vehiculares en lugar de una”.

Ayer, los líderes del PP y Ciudadanos, Pablo Casado e Inés Arrimadas, elevaron el tono por la polémica desatada en la escuela de Canet de Mar y tacharon la situación en Cataluña de “apartheid” lingüístico.

El aviso del Defensor

Por su parte, el Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, ha pedido que se cumplan las sentencias judiciales en relación con la polémica de esta familia que ha conseguido el aval de los tribunales para que su hijo pudiera cursar un 25% de la enseñanza en castellano. Gabilondo ha censurado también la “intimidación a los niños”.

“No debe haber intimidación alguna, señalamiento, acoso, nadie debe ser perseguido por una opción que tiene que ver con la lengua”, ha asegurado Gabilondo en una entrevista en Onda Cero, recogida por Europa Press, en la que ha señalado que “si alguien considera que se dañan sus derechos, el Defensor atenderá y escuchará sus razones”.

Gabilondo ha explicado que ya se ha presentado una queja ante el Defensor del Pueblo, por lo que el órgano no tendrá que actuar de oficio, y que ahora “hay que dar una respuesta”. Eso sí, ha matizado que “esto no va de qué es lo que opinas”, a la par que ha asegurado que “aquí no hay partidismo ni sectarismo, aquí hay ecuanimidad y parcialidad”.

Sobre el mensaje que contiene la carta que ha hecho pública la familia de Canet este lunes, el socialista ha querido mostrar su respeto hacia esta y ha señalado que tiene un tono “sereno”. “Lo único que puedo hacer desde aquí por ahora es respetarles, mostrarles el afecto y saber que en la medida que lo estimen pues que sepan que el Defensor del Pueblo escuchará sus razones y, en la medida que nos corresponde, responderá a las mismas”, ha añadido.

A renglón seguido, Gabilondo ha recordado que el artículo 3 de la Constitución que, en sus palabras, dice que el castellano es la lengua oficial y fija el deber de conocerla y el derecho a usarla.

En este sentido, ha señalado sobre la docencia en castellano que “la experiencia dice que lo mejor es asentarse bien en la lengua materna y, a partir de ahí proceder, a ampliar horizontes, salvo que se sea estrictamente bilingüe”. Sin embargo, ha puntualizado que esta es “una apreciación de tipo pedagógica”.