La genial idea de esta fotógrafa de viajes para no dejar de viajar (y de trabajar) en la cuarentena

Creatividad ante todo.

Mira bien esta foto. Fue realizada el 16 de abril, en plena cuarentena por el coronavirus. La fotógrafa de viajes Erin Sullivan inmortalizó a este padre pescando con su hijo al amanecer en un paraje único. Tan único que es la cama de su dormitorio. Al deslizar para ver las siguientes imágenes de la publicación de Instagram seguro que lo entiendes mejor.

En este mismo escenario hizo esta otra imagen que poco o nada tiene que ver con la anterior. Una joven pasea entre montañas, aunque no son las habituales. Son de barritas proteícas de plátano, de mantequilla de almendras con chocolate y de chocolate con avena.

Sullivan cambió su forma de viajar y de trabajar hace aproximadamente un mes. “A mediados de marzo, cuando empezaron los bloqueos entre países, empecé a preguntarme cómo podía ser creativa y estar conectada con el aire libre mientras me quedaba en casa”, explica a El HuffPost sobre esta curiosa y original ideal que le ha llevado ya a doce parajes diferentes (desde el 27 de marzo hasta el 23 de abril).

Ha paseado entre cañones de tortitas, ha visitado un bosque de brócoli, se ha movido entre dunas de azúcar y ha navegado en un lago bordeado por espárragos. “Mi intención es animar a la gente a quedarse en casa porque así es como se pueden salvar vidas en este momento”, continúa. “Quiero recordarles que pedemos se creativos incluso a pesar de estas restricciones y de estas circunstancias”, añade la fotógrafa, para la que “aún queda arte por hacer y aventuras por vivir”.

Sullivan, que pretende también insuflar alegría a quienes vean su trabajo, tiene dos montajes favoritos de esta serie bautizada como #erinsgreatindoors: el lago Tinfoil (primera imagen) y la cueva Glowin (siguiente abajo).

Ambas tienen detrás una historia más personal. La primera le recuerda a su infancia, cuando iba a pescar con su abuelo al estrecho de Long Island, y la segunda evoca las sensaciones vividas en las Cuevas de Waitomo de Nueva Zelanda.

Los viajes de Sullivan se prolongan aproximadamente durante dos horas, “de principio a fin”, pero todo el que viaja sabe que los preparativos son igual de importantes y la fotógrafa no los descuida. “La lluvia de ideas puede llevar mucho más tiempo porque me gusta participar en una sesión con una idea clara de lo que quiero crear”, apunta la autora que ya tiene listas las maletas para visitar su siguiente destino.

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