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17/11/2021 22:25 CET

La Guardia Civil detiene a la subdirectora de la prisión de Villena que denunció la agresión de varios encapuchados

Horas después, ha quedado en libertad pese a que las diligencias continúan.

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La cárcel de Villena, en Alicante

La Guardia Civil ha detenido a la subdirectora de seguridad de la cárcel de Villena (Alicante) que denunció a principios de septiembre que varios encapuchados le habían golpeado a la salida de su casa y amenazado con que tuviera la “boca cerrada”, según confirman a Europa Press fuentes del Instituto Armado.

Según la Guardia Civil, la detención se ha realizado por los delitos de denuncia falsa y simulación del delito dentro de la ‘Operación Silencia’, desarrollada por el Equipo Territorial de Policía Judicial de Villena. La subdirectora ha quedado en libertad tras el arresto en el marco de unas diligencias que continúan abiertas.

Desde Instituciones Penitenciarias han señalado a Europa Press que están a la espera de la comunicación oficial de la detención para adoptar medidas disciplinarias con la apertura de un expediente disciplinario a la subdirectora de seguridad.

La supuesta agresión de encapuchados se relacionó con la supervisión de la subdirectora en una investigación anterior en torno a la reducción que practicaron tres funcionarios, usando las defensas de goma, a un preso con problemas de salud mental en este mismo centro penitenciario.

Los hechos dieron pie a una investigación judicial por las amenazas que supuestamente recibió esta alto cargo de la cárcel alicantina en su teléfono móvil ―que aseguró que se lo habían robado― a raíz de la revisión de las cámaras de seguridad por un incidente en una reducción a un preso el 16 de agosto, con la implicación de tres funcionarios de prisiones.

Como subdirectora de Seguridad era la persona que tenía la competencia en la custodia de estas imágenes, dentro de una investigación en la que declaró ante la inspección del centro penitenciario. Según su relato, los asaltantes encapuchados la golpearon días después y le exigieron que mantuviera “cerrada la boca”.