POLÍTICA
07/01/2020 14:50 CET | Actualizado 07/01/2020 14:51 CET

La guerra por los partidos pequeños y otras intrahistorias de la Investidura

De los “¡Viva la policía!” ¡Viva la Guardia Civil! al vacío a Ana Oramas.

AFP
Sánchez e Iglesias se felicitan.

-Vox y PP se disputan a los pequeños: UPN, Navarra Suma y Foro Asturias y Cantabria

¿Y tú de quién eres? Los partidos con participación mínima multiplican el interés de los grandes cuando se trata de sumar votos para lograr un objetivo.

La investidura ha puesto las cartas sobre la mesa revelando qué partidos no van a apoyar un pacto con catalanes independentistas. Así que Vox y PP están ya en la pelea por seducir y meter baja su al único diputado de UPN, al de Navarra Suma, al de Foro Asturias y al de PRC.

En la cámara ha tenido su punto ridículo visualizar a los diputados de Vox y a los del PP, contiguos en los bancos del centro derecha, aplaudir a rabiar las intervenciones del representante de UPN o Foro Asturias, y tímidamente -por ahora- las del diputado del PRC, el partido de Miguel Ángel Revilla, que se ha bajado del ‘sí’. Ciudadanos también despierta el apetito. Hasta se cruzan apuestas sobre quienes de las filas de Inés Arrimadas -incluida ella misma- se sienta en la próxima legislatura entre las filas de PP o Vox. 

 -El precio de la abstención de ERC

“Me importa un comino la gobernabilidad de España”. Con esa demoledora frase, la hermana de Dolors Bassa, ex consejera en la cárcel, de Esquerra, dinamitaba el ya tensionado ambiente del hemiciclo. En la bancada de derechas no daban crédito. Ni aunque se lo hubieran dictado desde las filas de Vox o el PP, las palabras habrían sido tan categóricas. “No solo los jueces, también ustedes son verdugos qué causan dolor, rabia e impotencia a las familias de los presos políticos”. Sánchez aguantaba estoico. Era el precio a pagar. Estaba aceptado de antemano, lo que no ha evitado las caras demudadas de algunos diputado socialistas. Los diputados de ERC tenían permiso para despacharse a gusto. Necesitaban justificarse ante sus votantes, con unas elecciones catalanas a la vuelta de la esquina.  

-“Viva la policía” ¡Viva la Guardia Civl!

Los gritos de apoyo a las fuerzas del Estado han sido usados a lo largo de la sesión de investidura, especialmente cuando la diputada de ERC, Montse Bassa, hermana de Dolors Bassa, como si ambas organizaciones, policía y guardia civil, estuvieran amenazadas. Una estrategia tan burda como la que de Pablo Casado y Abascal, al utilizar al Rey sin pudor. Por cierto, ha sido Aitor Esteban (PNV) quien ha recordado que ha sido el monarca quien ha dado orden a Pedro Sánchez de formar Gobierno. La pregunta ha quedado en el aire ¿estará el Rey Felipe VI contento con el uso de su figura que hace PP y Vox? Ciudadanos también, pero se desdibuja. A Inés Arrrimadas ya no le queda discurso. 

-La utilización de la violencia de género. 

El líder de Vox, Santiago Abascal, ha tenido un golpe de efecto de esos que revuelven el estómago. Ha subido a la tribuna con unos datos sobre las violaciones sucedidas en España desde el pasado 1 de enero, en donde prácticamente todos los agresores son inmigrantes extranjeros, dando unas cifras que luego han tenido que ser rectificadas por Adriana Lastra. Y que en los próximos minutos, o ya, está siendo rectificadas en las redes sociales. Porque si algo no tiene VOX es vergüenza a  la hora de mentir en las cifras. El jefe de la ultraderecha también ha utilizado el asesinato machista de ayer -el primero del año- y ha manoseado a la niña de tres años que ha muerto, aprovechando para insistir en la prisión permanente. El duelo entre Casado y Abascal por liderar durante esta legislatura marcará los tiempos de las brutalidades. 

-El vacío a Oramas

Nadie ha aplaudido a la diputada de Coalición Canaria, que al margen de su partido, votará ‘no’ a la investidura a Pedro Sánchez, cuando los aplausos de la bancada de derechas acompañaron el día 5 su discurso en contra del candidato a la Moncloa. ¿El motivo? Denunciar la tensión y la agresividad que está generando el proceso de investidura, las descalificaciones y las presiones. Esto ya no suscita tanto apoyo entre PP, Vox y Ciudadanos, que la aplaudieron al subir a la tribuna pero que luego se han sentido aludidos y no han movido ni un dedo cuando la canaria ha bajado. Por un momento, entre tanto pedir perdón a su partido por  su ‘no’ particular,  ha reinado una mínima confusión. ¿Y si ahora cambia el sentido de su voto? No era esa la cuestión. Pero aquí solo se jalean los posturas incondicionales. Un gráfico ejemplo, de lo que da de si la nueva configuración de la cámara.  

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