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08/12/2019 19:08 CET | Actualizado 08/12/2019 19:09 CET

La indignación de la madre de una niña diabética por lo que le sucedió en un cine de Algeciras

"Indignación, impotencia y una profunda tristeza".

KEHAN CHEN via Getty Images

Una mujer de Algeciras ha compartido a través de su cuenta de Facebook la situación que vivió cuando quiso celebrar el cumpleaños de su hija diabética de 11 años. 

Según explicó en su post, su hija necesita una dieta muy estricta para evitar situaciones que puedan poner en riesgo su salud y por eso, antes de celebrar el cumpleaños, quiso cerciorarse de si la pequeña podía comer algo en el cine. 

Sin embargo, todo lo que había no era apto o no le gustaba a la niña. Entonces comentó a los responsables del cine que su hija, si quería tomar algo mientras veía la película, tenía que entrar con su propia comida, una “merienda pesada y calculada a la insulina que se había puesto 10 minutos antes de la hora prevista de entrar en el cine”.

Lo sorprendente fue la respuesta que le dieron los responsables. Según esta mujer, lejos de empatizar con el caso de la pequeña, advirtieron a la madre de que podrían quitarle la merienda si la veían comiendo comida de fuera del establecimiento. “Lo que implica una situación peligrosa que incluso puede poner en riesgo la salud y la vida de mi hija”, indica la madre.

Vista la situación, decidió poner una hoja de reclamaciones, que adjunta en la fotografía del post en Facebook. 

Su denuncia, publicada este sábado, ha sido ya compartida por más de 23.000 personas. 

Este es su post completo:

“Ahora que ya ha pasado todo y la rabia ha dado paso a la decepcion y a la impotencia quiero compartir con vosotros lo que nos pasó el pasado lunes 2 de diciembre, y que a poder ser compartáis para que cosas de estas no vuelvan a pasar. Tengo una niña de 11 años, sin duda lo mejor de mi vida, ella lo es todo para mí. Es una niña prudente, tímida, risueña y sobre todo con muchas metas y muchos sueños por cumplir. Hace 9 meses ingreso en el hospital de la línea con glucemia de 860 y cetoacidosis diabética lo que poco después nos confirmaron que tenía diabetes tipo 1 autoinmune y era insulino-dependiente . Aquello marcó un antes y un después en mi vida, en ese momento se me acabó el dormir una noche completa, se me acabó el dejarla ir a comer a casa de una amiga, o ir a una fiesta pijama sin estar yo en la habitación de al lado. He tenido que aprender a ponerle sus pinchacitos antes de las comidas, y a verla hacerlo ella misma con 10 años, a pesar todo lo que come, y a saber remontarla cuando entra en hipoglucemia sin que ella me note mi pena ni mi preocupación. Y hemos tenido que compaginar nuestras visitas a la playa o al zoo con las visitas a los médicos que continuamente la controlan y revisan. Pues el día 2 fue su cumple y quiso ir al cine a ver una peli, por lo que ante los buenos comentarios de amigos y conocidos fuimos al que está en el centro comercial de Algeciras, a Yelmo Cines. Al entrar miré en la cafetería de esta empresa para ver qué es lo que vendían y que a mi hija no le afectará demasiado a sus niveles de glucosa, pero como es de imaginar solo tenían refrescos, palomitas (que no le gustan) nachos, un sin fin de productos de chocolate y chucherías. Al comprobarlo, comenté a todo el personal la situación de salud de mi hija, y les dije que ella llevaba su merienda pesada y calculada a la insulina que se había puesto 10 minutos antes de la hora prevista de entrar en el cine. Mi sorpresa es que me dicen que no dejan entrar a la niña con comida de fuera, después de explicarle su situación de salud y enseñarles el neceser que mi niña lleva siempre consigo con todo lo necesario para controlar su enfermedad. Ni aún así nadie mostraba un poco de empatía con nosotros por todo esto además de que era su cumpleaños. Me llegó a decir una empleada que si la niña entraba al cine la iba a vigilar a ver si comía algo de fuera y que de ser así le quitaría la comida, lo que implica una situación peligrosa que incluso puede poner en riesgo la salud y la vida de mi hija.


Vinieron más personal, gerentes, seguridad pero nadie estaba dispuesto a dejar entrar a mi pequeña en el cine con su merienda. Ante la injusticia que estaba ocurriendo allí y viendo a mi hija sentada en una silla viendo como la discriminaban no dejándola entrar si no comía de los productos que ellos vendían que tan dañinos son para ella, pedí la hoja de reclamaciones, que rellene y que la única respuesta que me dieron por escrito es que me devolvían el dinero de las entradas. Soy perfectamente consciente de que hay unas normas, pero también deberían estipular excepciones para personas con un motivo de peso como es el caso de mi hija, porque ya tenemos bastante y ya es lo suficientemente difícil el día a día como para que encima personas que no tienen ni idea den prioridad a un puñado de euros gastados en su bar, aunque ello implique fastidiar a una niña el día de su cumpleaños teniendo que volver a casa con la frustración y la impotencia de ver sentada en una silla como no la dejaban entrar al cine por llevar una merienda sana en su mochila. Creen que a ella no le gustaría hartarse de dulces, chuches y coca cola como los demás niños viendo la peli? Indignación, impotencia y una profunda tristeza, y todo ello me da las ganas suficientes para llevar esto a donde lo tenga que llevar con tal de que se sepa lo que le hicieron a mi hija e intentar que las cosas cambien.

Ayudarme a compartir y difundir esta historia tan desagradable. Mil gracias.


Os comparto foto de la hoja de reclamaciones”.