La jugada burocrática de Rusia para silenciar sus miles de soldados muertos

El Kremlin quiere controlar, aún más, la información que se distribuye sobre la evolución de la guerra.
El cuerpo sin vida de un militar ruso, junto a un tanque destrozado
El cuerpo sin vida de un militar ruso, junto a un tanque destrozado
SOPA Images via Getty Images

Silencio por decreto. Rusia trata de acallar cualquier rumor negativo en torno a la evolución de la guerrra en Ucrania y, tras casi dos meses sin apenas conquistas, únicamente abre sus puertas para lanzar mensajes optimistas.

Con el objetivo de seguir silenciando las muertes de sus soldados, que Kiev ya cifra en cerca de 20.000, el Ministerio de Defensa ha planteado una jugada burocrática sobre las indemnizaciones a los familiares de las tropas caídas en el campo de batalla.

Según adelanta Reuters, el departamento dirigido por Serguéi Shoigú ha propuesto que los familiares tengan que solicitar esas compensaciones a las autoridades militares y no a las civiles, como ocurría hasta ahora, con el objetivo de imponer un control mayor al flujo de información sobre sus pérdidas de guerra.

De este modo, se dificulta (aún más) el acceso a datos oficiales sobre indemnizaciones y cifras de fallecidos en los ya 56 días de invasión de Ucrania.

La de asumir bajas es una cuestión tabú para el régimen de Putin. Hace semanas apenas se aportaron datos de unos pocos centenares que, días después, se convirtieron en “pérdidas significativas”.

Recientemente, tras el hundimiento del Moskva, se ha negado cualquier dato oficial sobre la tripulación que se encontraba dentro del buque insignia de la flota rusa en el momento del suceso. Diversas informaciones hablan de al menos 37 marineros.

El discurso se mantiene intacto

Pese a la falta de consecución de los objetivos propuestos por Putin y de que Rusia modificase su estrategia para únicamente centrarse en “liberar” el Donbás, tanto el líder ruso como su gabinete mantiene que se están cumpliendo los planes.

Putin, recientemente, llegó a ironizar con el efecto que las sanciones internacionales están teniendo en la economía nacional, dejando caer que afectan más a los impulsores, como EEUU y la UE.