BLOGS
04/04/2021 09:11 CEST | Actualizado 04/04/2021 09:11 CEST

La libertad no es manipulable

Los que son herederos de los que privaron de ella a millones de españoles y españolas se atreven sin pudor a reclamar libertad.

Daniel González / GTres
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

Las personas progresistas estamos atónitas ante la utilización constante por la derecha política de un bello término, libertad, que ha costado siglos construir, siglos que dejan atrás el sufrimiento de aquellos y aquellas que han luchado e incluso dado su vida para alcanzarla.

¿Qué es la libertad? El término libertad está asociado a la conciencia para profesar cualquier religión, libertad de espíritu o de pensamiento, libertad para elegir quién y cómo queremos ser, libertad para amar; estos son algunos de los sentidos que se le asocian. Estos conceptos marcan nuestras creencias e ideologías, y se basan en valores y principios que nos asemejan pero también nos diferencian. Ese derecho a la libertad que nos permite desarrollarnos como personas se debe regir a su vez por el respeto y la tolerancia a las libertades existentes, de todos y todas. También a la libertad a amar y a cómo amamos, sin discriminación, sin censura.

Los españoles nos regimos por el Estado de derecho dentro del marco de nuestra Constitución de 1978. Entre sus valores esenciales se encuentra la libertad: libertad para participar en la vida política, económica, cultural y social.

La Constitución Española recoge las libertades públicas que son la libertad ideológica, la religiosa y de culto, libertades sin limitaciones más que el orden público protegido por la ley. Se recoge también la libertad de cátedra, la libertad de enseñanza, la libertad de creación de centros la libertad sindical, la libertad de empresa, y la libertad de circulación.

A partir de estos conceptos de libertad que nuestro marco constitucional delimita, cabe la interpretación humana pero no debería caber la instrumentalización política ni la invención. La dicotomía de libertad o socialismo, ese binomio que ha elegido la derecha no es más que un insulto a la inteligencia humana. El socialismo democrático es libertad, no hay disyuntiva.

Aquellos que hoy no censuran el franquismo ni la dictadura, osan manosear la palabra libertad

El lema de esta campaña absurda obedece a un deseo de la derecha española de borrar su pasado que es precisamente el de la privación de libertades y apropiarse de una gran palabra, ignorando su significado. Aquellos que hoy no censuran el franquismo ni la dictadura, osan manosear la palabra libertad. Los que son herederos de los que privaron de ella a millones de españoles y españolas se atreven sin pudor a reclamar libertad, aquellos que no estuvieron en el germen de la Constitución Española ni creen en ella, la utilizan ahora cuando y según les interesa. La libertad no se parcela, la libertad se ha ganado con esfuerzo y dolor, y ahora se vive y se disfruta, se siente.

Cuando oímos la palabra libertad pronunciada por la derecha y la ultra derecha, y la  reclaman en educación causa estupor, les oímos exigir libertad de expresión, les oímos clamar libertad en relación a la ley de eutanasia, o cuando se ha debatido el estado de alarma, piden libertad de mercado o laboral, libertad fiscal, y tienen todo el derecho de expresión.

Pero, ¡hay que tener mucho descaro para que el partido de la corrupción, el de los tamayazos, el de la privatización, pida libertad! Libertad para delinquir y financiar ilegalmente su organización, para promover el transfuguismo y romper el pacto alcanzado; libertad para seleccionar alumnado y segregarlo; libertad para exigir una educación a la carta mientras se la pagamos todos y todas con fondos públicos; libertad para hacer doctrina partidaria en centros concertados a la vez que vetan y prohíben a padres y madres promocionar la escuela pública en centros públicos; libertad para imponer un pin parental y ejercer una censura educativa; libertad para recortar en sanidad y fomentar su privatización a la vez que piden libre elección de médico; libertad para despedir sin causa y justificación a las y los trabajadores; libertad para que haya precariedad laboral con sueldos basura; libertad para una política fiscal que maltrata y debilita el estado de bienestar; libertad para limitar el acceso a la vivienda y convertirla en un lujo; libertad de expresión para difundir bulos, fakes, falsedades y dañar el estado democrático. Hablan de libertad pero no creen en ella, como tampoco creen en adquirir y consolidar nuevos derechos.

¿No puede existir libertad para poder elegir una muerte digna?

¿No puede existir libertad para poder elegir una muerte digna, no es libertad el poder casarse con una persona del mismo sexo, no puede haber libertad para abortar, no puede haber libertad sexual y capacidad de decisión de las mujeres para que el sí sea claramente un sí? Estas son algunas de incoherencias que acompañan a la derecha y la ultraderecha cuando se quieren apropiar de un término que les es desconocido y les queda muy grande.

¿Qué concepto de libertad tiene la derecha que solo es atribuible a una minoría? Solo puede haber libertad real, cuando hay igualdad. Hay libertad real cuando desaparece la desigualdad, cuando la renta de las personas no es una barrera para la elección, cuando la pobreza no determina cuál es el itinerario de cada individuo, cuando la libertad no es un privilegio de unos pocos, sino un bien común de todas las personas.

En definitiva recordando a Norberto Bobbio, la libertad no puede ser sinónimo de deshumanización y de injusticia social, debe de prevalecer siempre un equilibrio pertinente, entre la libertad de cada uno y la igualdad entre todos y todas.

Photo gallery Cosas que no sabías de Díaz Ayuso See Gallery