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26/04/2019 07:31 CEST | Actualizado 26/04/2019 07:31 CEST

La locomotora se apaga: Alemania prevé crecimientos del 0,5%

fhm via Getty Images
Puerta de Brandenburgo. 

La economía en Europa continúa se tendencia bajista. Según las nuevas previsiones que ha anunciado Alemania para su crecimiento económico en 2019, estas arrojan un ritmo del 0,5%, medio punto porcentual menos de las previstas al inicio del año. La locomotora de la economía europea se apaga y el resto de integrantes de la zona euro temen, cada vez más un agravamiento de la desaceleración.

Así las cosas, la desaceleración económica en la economía europea es más pronunciada de lo previsto. Los indicadores adelantados muestran una clara desaceleración de la economía europea. Los indicadores PMI, así como el resto de macromagnitudes muestran una clara contracción de una economía que, por otra parte, se muestra como la más débil entre el conjunto de bloques económicos.

Europa, a diferencia de Estados Unidos y China, muestra una mayor desaceleración y unos peores registros en los indicadores de crecimiento. Las continuas incertidumbres, el escenario económico y las incesantes tensiones proteccionistas que bloquean el comercio global están afectando muy negativamente a la economía germana, que amenaza con arrastrar a la zona euro.

Alemania es el tercer país más exportador del mundo. Hasta este año, sus exportaciones no han dejado de crecer y ya representan casi el 40% de su Producto Interior Bruto (PIB). A su vez, el comercio exterior representa el 86% del PIB para Alemania, lo que le hace muy dependiente de la demanda y el comercio global.

La caída que ha sufrido la demanda global, provocada, entre otros factores, por las tensiones comerciales que mantienen los principales bloques económicos en la economía mundial, han terminado por rebajar las previsiones de crecimiento para la economía germana, que ya crece a ritmo muy inferiores de los pronosticados. 

La situación a la que se enfrenta Europa es peor que la de otros países. Además, escenarios como Brexit o las nuevas tensiones comerciales a las que ha sometido Estados Unidos a la UE ponen en tela de juicio el crecimiento de la economía Europea. Como digo, las intenciones de guerra comercial con Estados Unidos tras los efectos que han generado las ayudas a Airbus por parte de la Unión Europea en el nortemanericano Boeing han provocado una mala reacción por parte de Donald Trump, que desea imponer aranceles a Europa por valor de 11.000 millones de dólares.

La economía de la zona euro se está apagando.

A su vez, el Brexit y la situación que vive Europa con Reino Unido también somete a la zona euro a una mayor incertidumbre. La falta de acuerdos por una salida de Reino Unido de forma estructurada ha provocado que el tema de Brexit siga estando muy presente en la agenda económica de Bruselas, dificultando la gestión de otros aspectos como la desaceleración y provocando menor confianza institucional en Europa.

La economía europea se apaga y muchos economistas temen que esta esté entrando en el conocido proceso de “japonización”. Sin embargo, una japonización en el caso de Europa, donde las tasas de desempleo de determinados países como España e Italia siguen siendo muy altas, hacen que la japonización en el caso de Europa sea mucho menos ventajosa que en otros países. Esto partiendo de que la japonización no es ventajosa en ninguno de los casos posibles.

Europa debe reducir los riesgos que le están llevando a atravesar una situación como la que vive actualmente. La economía de la zona euro se está apagando. La aplicación de políticas no convencionales se ha convertido en la nueva normalidad monetaria, lo que deja a Europa con un menor fondo de maniobra que el que poseen, por otra parte, países como Estados Unidos.

Además, el deterioro que está sufriendo el balance de riesgos europeo está afectando la confianza de la economía de la zona euro, espantando la inversión y ahuyentando a los posibles inversores. Cada vez es más acuciante la necesidad de adoptar reformas políticas que devuelvan un mayor dinamismo a la zona del euro y una mayor robustez a la que ahora es uno de los bloques económicos más debilitados del conjunto de economías desarrolladas.

 

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