INTERNACIONAL
11/09/2020 15:35 CEST

La lucha por el voto latinoamericano de Florida podría decidir las elecciones presidenciales de EEUU

Frente a los ataques constantes a su “socialismo”, la campaña de Joe Biden transmite un nuevo mensaje: Trump es el dictador del que muchos latinos de Florida huyeron en su día.

AP PHOTO/ANDREW HARNIK
Donald Trum ha multplicado sus acusaciones de "socialismo" durante los dos últimos años, al tiempo que intentaba derrocar al presidente venezolano, Nicolás Maduro — una tentativa tras la que muchos experto han visto un plan cínico para ganarse a los votantes estadounidenses de origen cubano y venezolano de Florida de cara a las elecciones de 2020.

En la convención nacional del Partido Republicano que se celebró la semana pasada, Jeanette Núñez, vicegobernadora de Florida, pintó un futuro nada halagüeño para Estados Unidos con Joe Biden al frente. Recordó la historia de su familia cuando decidió salir de Cuba, alertó sobre un “asalto inminente del socialismo a la nación” y pidió el voto para el presidente Donald Trump.

“Podemos dirigirnos a una época oscura de caos y control gubernamental”, dijo Núñez, copresidenta de Latinos for Trump. “O podemos seguir el camino de la libertad y las oportunidades que allanaron aquellos que lo sacrificaron todo para dejar el sueño americano en manos de las generaciones futuras. ¡Ayudemos al presidente a cumplir su promesa y hagamos que Estados Unidos jamás sea un estado socialista!”.

Para ganar las elecciones de 2020, Trump necesita a Florida. Ningún republicano ha llegado a la Casa Blanca sin ganar aquí desde 1924 y, vista la tendencia a la baja de Trump en algunos territorios clave, es prácticamente imposible que se produzca una combinación de casualidades que permita a Trump obtener la mayoría absoluta con el mínimo de 270 votos electorales sin los 29 que le corresponden a Florida.

Y, para ganar en Florida, el presidente necesita que los cubano-estadounidenses como Núñez le den un número de votos similar al de 2016, cuando un 54% de los votantes de Florida pertenecientes a esta comunidad le eligieron a él en vez de a Hillary Clinton, su rival del Partido Demócrata. 

Esto ha dado pie a una guerra sin cuartel entre Trump y Biden por el voto de este colectivo de Florida. Puede que no represente el mayor bloque de votantes latinoamericanos en el estado del sol, pero sigue siendo el más influyente. Y “socialismo” se ha convertido en una palabra clave de la trifulca, sobre todo porque Trump ha hecho un ejercicio de cinismo en sus batallas por derrocar al presidente venezolano Nicolás Maduro y perjudicar al Gobierno comunista de Cuba.

RICARDO ARDUENGO VIA GETTY IMAGES
Manifestantes con las banderas de Cuba, Puerto Rico y Costa Rica durante una protesta antirracista en Orlando, Florida, tras esa asesinato de George Floyd en primavera. Mientras Trump acusa a Joe Biden de fomentar el “socialismo radical” y los disturbios, la campaña de su rival se centra en comparar la respuesta de Trump a las protestas con las tendencias autoritarias de los líderes latinoamericanos a los que tanto critica el presidente.

A diferencia de lo que hicieron otros demócratas en anteriores elecciones, Biden no va a dejar pasar estas acusaciones porque no se lo puede permitir. Sigue teniendo una pequeña ventaja en todo el estado de Florida (según unas encuestas realizadas por Fox News y la CNN este verano, está 17 y 19 puntos por encima entre los votantes latinoamericanos respectivamente), pero tiene mucho menos margen que Clinton en 2016. Las relativas dificultades que ha tenido Biden con los latinoamericanos en todo el país llevan a algunos a pensar que no ha sabido venderse a los votantes de este colectivo, en el que muchos se oponen a Trump pero no acaban de estar entusiasmados con el candidato demócrata.  

Biden está intentando dar la vuelta al argumentario de Trump y dirigirse no solo a la comunidad cubana, sino también a la venezolana de Florida del Sur, que es pequeña pero está en auge. La semana pasada, los responsables de campaña de Biden organizaron una mesa redonda virtual con simpatizantes latinoamericanos que se habían ido de Venezuela, Cuba y otros estados autoritarios en la que explicaron que Trump es el “caudillo” del que huyeron muchos latinoamericanos de Florida. Es decir, la figura autócrata que creían haber dejado atrás.

La dura respuesta del Gobierno federal a las protestas antirracistas de este verano respalda el mensaje de Biden. Diego Scharifker, que fue presidente de un movimiento estudiantil y concejal de un municipio de Caracas antes de abandonar Venezuela por la ofensiva de Maduro contra opositores y manifestantes, dijo que las imágenes de agentes federales disparando gas lacrimógeno fuera de la Casa Blanca en junio, todo para que Trump pudiera hacerse la foto, le trajeron muy malos recuerdos de su país natal. 

“Desde que me vine a vivir a Estados Unidos hace tres años, siento que vivo en un déjà vu”, dijo durante el acto Scharifker, un antiguo miembro de la oposición venezolana (apoyada por Trump) que ahora forma parte de Venezolanos con Biden, una plataforma a favor de su campaña. “La persecución política y los ataques a la democracia me hacen sentir igual que cuando me marché de mi país”. 

Daniela Ferrera, una mujer de 22 años que se fue de Cuba y ahora es la presidenta de Cubanos con Biden, añadió que su familia está “aterrorizada” por las consecuencias que puede tener la reelección de Trump en noviembre para el país que ahora consideran el suyo.  

“Estamos pasando por el mismo trauma que vivimos en Cuba”, dijo Ferrera. “Ya perdimos una patria y nos negamos a perder otra”.

El “socialismo” como campo de batalla 

Trump está jugando la carta del “socialismo” en todo el país y en Florida, estrategia que ya siguieron los republicanos de este estado contra los demócratas en 2018. Ese año, ganaron por la mínima en las elecciones al Senado de EEUU y al Gobierno del estado que se celebraron en Florida, en parte gracias a sus excelentes resultados entre los cubano-estadounidenses de Florida del Sur, que se habían decantado por los demócratas en anteriores elecciones. 

El enfoque basado en amenazas que Trump ha dirigido a Maduro en Venezuela, el actual Gobierno de Cuba y el presidente nicaragüeño, Daniel Ortega, (es decir, los tres países latinoamericanos con gobiernos de izquierdas a los que llaman la “troika de la tiranía”) han contribuido a aumentar sus apoyos entre los votantes cubano-estadounidenses, de los cuales dos tercios se mostraban simpatizantes en una encuesta realizada en noviembre de 2019 por  Equis Research, agencia especializada en el voto latinoamericano. De los que llegaron a Estados Unidos antes de 1993 (grupo que casi siempre se ha mostrado más favorable a los demócratas), tres cuartos eran partidarios de la estrategia seguida por Trump con Cuba y Venezuela. 

La encuesta planteaba un duelo hipotético entre Trump y un candidato genérico del Partido Demócrata que puso al presidente en cabeza por 63-29. Según las estimaciones de la agencia, el presidente sumaría 90.000 votos a los obtenidos en Florida en 2016, año en el que ganó el Estado por poco más de 100.000. 

Dada la incapacidad de Trump para derrocar a Maduro y hacer realidad el “nuevo amanecer” que prometió para la democracia latinoamericana (y gestionar una pandemia sin precedentes que ha matado al menos a 10.000 habitantes de Florida y ha abierto un agujero en su economía), su única opción es subir el tono de su discurso, tal y como explica Frank Mora, profesor de política y relaciones internacionales en la Universidad Internacional de Florida (Miami).

“Es cuestión de meter miedo y jugar con las emociones de la gente y su frustración ante la ausencia de cambios en Venezuela y Cuba”, dice Mora. “Cuando apenas tienes nada que ofrecer y andas escaso de propuestas, acabas recurriendo a este tipo de alarmismo”.

ASSOCIATED PRESS
Trump perdió el voto de los latinoamericanos de Florida en 2016, pero contó con el apoyo del 54% de los cubano-estadounidenses.

Para su contraataque, Biden no solo ha tenido en cuenta la derrota de 2018, sino también el hecho de que casi la mitad de los votantes cubano-americanos siguen indecisos según Equis.

Hace dos años, muchos demócratas pensaban que apoyar la sanidad en todo el país mejoraría sus resultados entre los votantes latinoamericanos, sobre todo en los condados de Florida del Sur con mayor número de cubano-estadounidenses y beneficiarios de la reforma sanitaria de Obama. Cuando perdieron las elecciones al Senado de EEUU y al Gobierno del estado, se dieron cuenta de que en 2020 necesitarían mucho más que eso para contrarrestar el relato del “socialismo”, por muy inverosímil que fuera. 

“No ha habido ningún intento de explicar qué es y qué no es el socialismo”, dice Stephanie Porta, directora ejecutiva de Organize Florida, una plataforma de activismo progresista. “Ni de dar la vuelta a la conversación para hablar del autoritarismo y de lo que está pasando ahora mismo en nuestro país”.

Los demócratas no hicieron los deberes en 2018, y eso se lo puede poner difícil para cambiar la narrativa de estas elecciones. Las encuestas indican que solo un pequeño porcentaje de los cubano-estadounidenses deciden su voto en función de la política exterior con respecto a la isla. Sin embargo, los estudios realizados con grupos focales por los investigadores de Equis muestran que solo mencionar la palabra “socialismo” puede cambiar por completo las ideas de los integrantes de ese colectivo en temas con la sanidad, a pesar de que muchos apoyan políticas progresistas.  

“Hay cosas en las que la gente no piensa, como la ampliación del programa Medicaid, porque se asocian con otros sistemas políticos que no tienen nada que ver con nuestra situación”, dice Ana Sofía Peláez, una activista y escritora cubano-estadounidense que reside en Miami. Tras las elecciones de 2018, ayudó a poner en marcha el Miami Freedom Project, una iniciativa progresista orientada a aumentar la participación en la política de los cubanos de Florida del Sur. “Por eso hemos intentado cambiar el curso del debate”.

El presidente puede vociferar ‘socialismo’ y ‘comunismo’ todo lo que quiera, pero al final se le va a juzgar por sus actos”.

Con la intención de hacer que Trump pierda fuelle entre los cubanos y los venezolanos indecisos, los demócratas han afirmado que los impulsos autoritarios de Trump son la prueba de que solo sabe tratar el asunto de Cuba y Venezuela como una extensión de una política interna y un programa electoral que van en contra de la democracia en general y de los latinoamericanos en particular.  

En palabras de la demócrata Donna Shalala, miembro de la Cámara de Representantes de Estados Unidos y ganadora de un distrito congresional de Florida del Sur en 2018, Trump “no ha hecho nada” para mejorar la situación en Cuba y Venezuela. “El presidente puede vociferar ‘socialismo’ y ‘comunismo’ todo lo que quiera, pero al final se le va a juzgar por sus actos”.  

Más de cuatro millones de venezolanos se han ido de su país en el último lustro debido al hundimiento económico y el Gobierno autócrata de Maduro, pero Trump y su partido se han negado a conceder el régimen de protección temporal a los 200.000 inmigrantes venezolanos que han intentado entrar en Estados Unidos (Biden ha dicho que se lo dará al principio de su mandato). 

Trump se ha mostrado muy duro con Cuba, aplicando medidas muy severas también a los cubanos, que han gozado de preferencia en temas de inmigración durante décadas. El país deportó a más de 1.100 cubanos en 2019, cifra diez veces superior a la del último año de Obama. 

Todo esto ha contribuido a que la inmigración (un asunto que no suele tener tanta repercusión en Florida debido a la gran presencia de colectivos cubanos y portorriqueños) sea un factor más importante en estas elecciones, afirma Shalala.

Biden puso la diana en las políticas de Trump durante la convención nacional del Partido Demócrata. “Ha fallado una y otra vez a los latinoamericanos solo para que el sector más derechista y voraz de su partido tuviera carne fresca que llevarse a la boca”, dijo Biden en una charla con Lin-Manuel Miranda, creador del musical Hamilton.

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La estrategia de Biden tiene en cuenta las derrotas de los demócratas de 2018 en Florida. En ellas, el senador Ben Nelson perdió su escaño y los candidatos republicanos, además de superar sus expectativas entre los votantes portorriqueños, se pusieron muy por delante entre los cubanos. 

Un panorama marcado por la pandemia 

Las comunidades latinoamericanas y caribeñas de Florida no son un grupo homogéneo, por lo que las derrotas de los demócratas en las últimas elecciones no se pueden atribuir únicamente a sus dificultades para seducir a los votantes cubano-estadounidenses. En 2016, el partido también perdió fuerza entre los de origen haitiano. Y, en 2018, no consiguió llamar a las urnas a todos los portorriqueños que necesitaba para ganar. Este colectivo es el que tiene más votantes latinoamericanos del Estado desde que miles de personas llegaron a Florida tras el desastre del huracán María. 

Ganarse a los cubano-estadounidenses no ayuda necesariamente a asegurar el voto de otros latinoamericanos, y el discurso del “socialismo” no lleva lejos a ningún candidato más allá de Florida del Sur. Sin embargo, centrarse en el autoritarismo de Trump sí puede resultar efectivo: este año, Equis Research ha observado en sus grupos focales que señalar las tendencias autócratas de Trump aumenta el nivel de oposición entre los latinoamericanos de Florida que no son de Cuba ni de Venezuela.  

No basta con lanzar mensajes anti-Trump. La gente quiere que Biden se moje”.

“A mi edad, sé distinguir los patrones que caracterizan a una dictadura”, dijo Frandley Julian, un abogado de Miami que nació en Haití durante el régimen de Duvalier, cuando intervino en la mesa redonda virtual de la semana pasada. “Cuando pienso en lo que hace la administración de Estados Unidos, veo los mismos patrones que veía en mi país”.

Está claro que los responsables de campaña de Biden esperan que contrarrestar las acusaciones de “socialismo” ayude a centrar el debate de las elecciones en la pandemia del coronavirus (que ha afectado de forma desproporcionada a los latinoamericanos) y la consiguiente debacle económica, que ha puesto la tasa de desempleo por las nubes y ha dado más protagonismo a temas como el acceso a la vivienda y el salario mínimo. 

“La COVID ha tenido un efecto desproporcionado en la comunidad hispana”,  ha dicho Debbie Mucarsel-Powell, política ecuatoriana-estadounidense de la Cámara de Representantes que arrebató un escaño por Florida del Sur a los republicanos en 2018. “Estas personas han perdido sus empleos, no tienen acceso a una sanidad decente y ahora mismo se enfrentan a la inseguridad alimentaria. Y los alquileres no paran de subir. Saben que su vida ha empeorado desde que gobierna Trump”.

A pesar de todo, Trump sigue aguantando el tipo entre los latinoamericanos de Florida por su gestión económica, incluso en plena crisis generada por la pandemia, y hace poco se ha reafirmado en su posición con una campaña centrada en los latinoamericanos cuyos anuncios critican ferozmente a Biden por querer subir los impuestos

“No basta con lanzar mensajes anti-Trump”, dice Andrea Mercado, directora ejecutiva de New Florida Majority, una organización de activismo político que trabaja para lograr que los votantes latinoamericanos se registren en todo el estado. “La gente quiere que Biden se moje”. 

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En enero, el Partido Demócrata de Florida puso un cartel con el texto “Prohibido olvidar” para recordar a los votantes portorriqueños el desprecio que les mostró Trump cuando el huracán María arrasó la isla en 2017. 

En agosto, Biden hizo pública la parte de su programa dirigida a los latinoamericanos, en la que se incluían propuestas detalladas para distintos asuntos económicos, como el acceso a la vivienda y a la atención sanitaria, el empleo, los salarios y el apoyo a los emprendedores. 

“Vamos a hacer todo lo que esté en nuestra mano para eliminar las desigualdades que tanto afectan a los latinoamericanos”, dijo Biden durante la charla con Miranda. También acusó a Trump de “dar la espalda” a Puerto Rico tras el desastre del huracán María. “Yo nunca haría algo así”, añadió. 

A algunos sectores, especialmente los más progresistas, les preocupa que Biden no haya hecho lo suficiente para lograr que personas influyentes y votantes jóvenes aumenten el índice de participación hasta el porcentaje que los demócratas necesitan para ganar. También creen que la campaña y el partido están demasiado orientados a captar el voto moderado a costa de las bases. “Cuando nuestros votantes están indecisos, no es que se estén planteando votar a los republicanos, sino más bien quedarse en casa y no votar”, afirma Mercado. “Esa es nuestra misión: comunicarnos con el electorado para ampliarlo y movilizarlo”. 

El Partido Demócrata de Florida no alcanzó su objetivo de registrar a un millón de nuevos votantes antes de las elecciones de 2020, pero más de 107.000 latinoamericanos lo hicieron en 2019 según la secretaría del estado de Florida. Aunque cerca de la mitad no se afiliaron a ningún partido, el 33% de ellos se registraron como demócratas, aproximadamente el doble que republicanos.

La participación en las primarias estatales de agosto fue especialmente elevada en Florida del Sur y Florida Central. Y, al menos en Miami, los nuevos votantes fueron a las urnas en masa. Según Christian Ulvert, un veterano estratega político de Florida, casi una de cada tres personas votó en unas primarias por primera vez. 

Y de los demócratas y votantes no afiliados que acudieron a su primera cita electoral, el 70% eran latinoamericanos.

Este reportaje se publicó originalmente en inglés en HuffPost.com y ha sido elaborado con la colaboración de Tara Golshan. 

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