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20/04/2020 20:23 CEST | Actualizado 20/04/2020 20:23 CEST

Sacad vuestras sucias manos del feminismo

Las críticas de la derecha al 8M no eran por miedo al virus, sino a la Igualdad.

Pool via Getty Images

Más de un mes. Ese es el tiempo que lleva la derecha criticando al Gobierno por no impedir la manifestación del 8 de marzo, celebrada pocos días antes de decretar el estado de alarma y a la que acudieron unas 120.000 personas. Pero lo que le preocupaba entonces y ahora a estas personas, entre las que se encuentra sobre todo el partido de Santiago Abascal y sus leales seguidores, no era la salud de Madrid: era la fuerza del feminismo. 

Y es que, ahora que ha sido una jueza la que no ha visto vínculo alguno entre el 8M y los contagiados por coronavirus, me atrevo a decir que nadie ha sacado más provecho de esa manifestación durante las últimas semanas que la derecha. Sin atisbo de autocrítica y análisis de una Comunidad de Madrid cuya Sanidad y cuyos servicios sociales estaban bajo mínimos por una gestión del Partido Popular, la oposición no dudó en culpar al Gobierno de Sánchez el haber permitido la concentración. 

No les preocupaba la aglomeración ni el virus

En un repaso a la jurisprudencia (que también ha sido una pequeña bofetada a aquellos que usaban el covid-19 contra el 8M), la magistrada ha recordado que “sólo se puede legalmente prohibir una manifestación por razones sanitarias” siempre que en el momento de tomar la decisión haya datos del riesgo, y no “a posteriori”. Ay, los capitanes aposteriori...

La derecha ha utilizado el coronavirus para atacar al feminismo: no les preocupaba la manifestación, no les preocupaba el virus; les preocupaban miles de personas alzando la voz contra sus políticas conservadoras y machistas.

Y no sólo ha sido la derecha de Abascal. Fue el mismo Pablo Casado el que utilizó datos manipulados de un informe hace sólo un par de días para culpar al 8M del rápido contagio en Madrid. Una manifestación a la que también acudieron, por cierto, miembros de su partido. 

Un día después de que Casado publicase el tuit, la coautora del informe que mencionaba el líder del PP explicó que su estudio impide “saber el efecto puntual de una manifestación como la del 8M”. La mujer señaló a Diario 16 que, según su informe, la expansión del virus “puede deberse en parte a ciertos eventos políticos y deportivos puntuales, pero sobre todo a la movilidad interna de estudiantes (estudiantes universitarios que están matriculados en provincias diferentes de aquellas donde viven sus familias), y al éxodo de los madrileños hacia sus segundas residencias, o a la propia movilidad que implica la actividad cotidiana (las aglomeraciones del transporte en las horas puntas de Madrid)”.

Pero, ¿dónde estaban todos esos salvadores y expertos en salud el 8 de marzo? Ese mismo día se celebraron actos en toda España: partidos de primera división con las gradas repletas, partidos de la liga ACB, un congreso de Educación multitudinario en Ifema y... el acto en Vistalegre de Vox. ¿Dónde están todas las críticas a esas aglomeraciones de personas también permitidas por el Gobierno? 

No están. Porque la crítica al 8M no es por la salud de los españoles. Al contrario. La crítica al 8M viene directamente hecha desde unas entrañas machistas y conservadoras que criminalizan el movimiento feminista y victimizan a los hombres. La crítica no es —esta vez— por el Gobierno de ‘rojos y comunistas’ de Sánchez e Iglesias. No es por la aglomeración de miles de personas en la capital. No es por el coronavirus. La crítica es por el miedo: el pavor a la Igualdad. 

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