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05/07/2020 07:11 CEST | Actualizado 05/07/2020 07:11 CEST

La portada que yo le haría a Fernando Simón

Esta semana me ha dado un vuelco el corazón al ver la portada de Fernando Simón subido a una moto en pose chulesca y con chupa de cuero...

Imágenes de archivo del personaje de ficción MacGyver y de Fernando Simón. 

Esta semana me ha dado un vuelco el corazón al ver la portada de Fernando Simón subido a una moto en pose chulesca y con chupa de cuero. He tenido una sensación parecida a la que tuve al ver el Ecce Homo de Borja, una mezcla entre asombro y tristeza. La imagen nos presenta al mítico héroe salvador que llega justo a tiempo en su caballo para rescatarnos. No dudo de que la intención haya sido buena: ponerle en valor, rendirle homenaje, cambiarle el look como hicieron con Betty la fea, “masculinizarle”, resaltar su fortaleza… El problema es que esa escena de tipo duro no cuadra con la imagen que el portavoz del Ministerio de Sanidad nos ha transmitido en esta pandemia. 

Fernando Simón es el médico epidemiólogo que nos ha acompañado en las ruedas de prensa durante el estado de alarma. Él nos ha informado, dado instrucciones, respondido a preguntas, tranquilizado y en ocasiones hasta nos ha hecho reír (algo que tanto necesitábamos). Un médico es un cuidador y para eso, lejos de ser un tipo duro hay que ser alguien sensible. A muchas personas nos entusiasmó que por primera vez la imagen de un líder no fuese la de alguien incuestionable e inflexible sino la de alguien sencillo dispuesto a admitir que no sabe algo, pero va a estudiarlo. La imagen del guerrero solitario la hemos visto muchas veces, pero la del ser humano que habla con naturalidad y admite su vulnerabilidad es toda una rareza en nuestro imaginario. Resultaba todo un alivio ver y escuchar a un hombre en los medios de comunicación que se sale del canon tradicional de macho.

Esa escena de tipo duro no cuadra con la imagen que el portavoz del Ministerio de Sanidad nos ha transmitido en esta pandemia.

Quizás el problema sea que tendemos a asociar el éxito solo a lo masculino, o quizás es la propia idea de masculinidad la que hay que transformar. Muchas personas han relacionado la portada con el personaje de Mario Casas en “A tres metros sobre el cielo” o con Terminator. A mí me recuerda a MacGyver, esa figura masculina a la que jamás hemos visto medio gesto de preocupación ni tampoco pide ayuda porque él puede resolverlo todo solo. No es real esa idea de que es más fuerte quien jamás se doblega ni se rompe, quien no duda o quien llega el primero a la meta. Para poder encontrar la solución a un problema es necesario reconocer primero la debilidad e incluso estar dispuesto a perder un poquito de admiración por compartirla con los demás. Crear una idea falsa de control o de estabilidad cuando la realidad es muy distinta no significa ser un héroe sino más bien un villano: es mentir y engañar. 

Me recuerda a MacGyver, esa figura masculina a la que jamás hemos visto medio gesto de preocupación ni tampoco pide ayuda porque él puede resolverlo todo solo.

A Fernando Simón yo le retrataría de la misma manera que le he percibido todos estos días. El encuadre sería frontal, para reflejar a una persona que no está ni por encima ni por debajo, sino que sabe adaptarse y escuchar. Le fotografiaría con su ropa de trabajo y una de esas chaquetas de lana que suele llevar, porque su rol en esta pandemia ha sido laboral pero también humano: la lana aporta calidez y Fernando Simón ha sabido reconfortarnos. La paleta de colores sería diversa y cálida, porque sus intervenciones han tenido de un poco todo: severidad, humor, preocupación… y siempre han sido cercanas. Su rostro sería muy expresivo, porque ha sido un portavoz auténtico capaz de manifestar tanto la esperanza como la preocupación. Llevaría un poco de barba e incluso tendría ojeras, como muestra de las infinitas horas de trabajo que ha tenido que dedicar a esta pandemia. También estaría despeinado (esto último sólo para fastidiar a Pablo Motos) pero sobre todo le retrataría acompañado de su equipo de trabajo, porque los triunfos nunca son el logro de una sola persona sino el resultado de un conjunto de esfuerzos y talentos, y esto, los grandes líderes saben reconocerlo.

Las imágenes son siempre subjetivas y responden a la visión personal de cada autor/a mezclada con la cultura compartida. Quizás yo tenga otra visión, o simplemente tenga otros anhelos, pero creo que Fernando Simón supone un antes y un después en esa idea tóxica de héroe masculino rígido y solitario cambiándola por alguien más cercano y humano. Para mí un héroe no es alguien perfecto ni tampoco es quien llega el primero, sino alguien capaz de hablar con franqueza y estar a tu lado en los malos momentos.