POLÍTICA
01/04/2019 09:23 CEST

El papa Francisco necesita tres palabras para responder a Évole sobre la exhumación de Franco

Bergoglio se ha mostrado muy tajante.

LASEXTA

El papa Francisco no ha participado en las comunicaciones entre el Gobierno y la Santa Sede sobre la exhumación de los restos del dictador Francisco Franco del Valle de los Caídos, una decisión sobre la que el pontífice dice no tener opinión.

“No tengo opinión”, es la única respuesta que Jorge Bergoglio ha dado al ser preguntado sobre esta cuestión en una entrevista concedida al programa Salvados de laSexta.

 

 

Tampoco ha dado más detalle sobre las comunicaciones que han mantenido el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, y el Gobierno español: “Hubo algo pero yo no me metí en eso”, ha contestado.

Lo que sí ha defendido es “el derecho a la verdad sobre lo que pasa, el derecho a una sepultura digna, a encontrar los cadáveres”, un derecho que es de la familia y de la sociedad porque “una sociedad no puede sonreír al futuro teniendo sus muertos escondidos”.

El drama de la inmigración

El papa ha dedicado buena parte de la entrevista al drama de la inmigración, censurando “la insensibilidad o la injusticia” de que a una persona que migra en busca de una vida mejor se “le cierre la puerta”.

Y mientras países como Líbano o Jordania acogen millones de refugiados, “la madre Europa se volvió demasiado abuela, se envejeció de golpe”; aunque el problema más grave, en su opinión, es que haya olvidado ya “cuando sus hijos iban a golpear las puertas de América”.

También ha censurado que el barco de la ONG Proactiva Open Arms esté paralizado en Barcelona. ”¿Por qué se hace?; para que se ahoguen?”, ha criticado.

De la misma forma, métodos como las concertinas usadas en la valla de Melilla también le provocan “dolor”.

“Pero es tal la inconsciencia que parece lo más natural, nos hemos acostumbrado a esto. El mundo se olvidó de llorar, esto es lo más inhumano que hay, esto demuestra hasta dónde es capaz de descender la inhumanidad de una persona”, ha censurado con una de estas cuchillas en las manos.

Bergoglio ha querido advertir de que los discursos contra la inmigración basados en el miedo son “una historia que se repite” porque es este sentimiento “es el material sobre el cual se edifican las dictaduras”.

Por otra parte, el pontífice asegura sentir “pena” porque España venda armas a Arabia Saudí, aunque “no es el único gobierno”.

“No tienen derecho a hablar de la paz, están fomentando la guerra en otro país y quieren la paz en el propio”, pero esto es como “la teoría del boomerang”, ha avisado.

Preguntado por el papel de la Santa Sede en el conflicto de Venezuela, ha recordado que “medió” oficialmente con el grupo creado al efecto y luego hubo “comunicaciones de la secretaria de estado, después mediaciones discretas, extraoficiales, puentes que han ayudado un poquitito pero no se termina de resolver”.

Sobre su opinión de Nicolás Maduro, Francisco ha dicho que es difícil “hacerse una” en los dos encuentros que ha mantenido con el mandatario venezolano “antes de que se agudizara mucho la cosa”, pero en los cuarenta minutos que duró su primera y la media hora que se prolongó la segunda lo vio “muy convencido de lo suyo”.

Mientras, la que celebró con Trump, una “persona que tiene su proyecto y su plan”, fue una visita “muy protocolar y muy corta”, ha asegurado Bergoglio, quien ha añadido que si tuviera que elegir entre tomarse un café con Maduro o con el presidente estadounidense, lo haría “con los dos”.

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