De momento, lo que sí parece es que hay partido. Con el PP ganando con claridad, pero lo hay.
Pedro Sánchez, durante el debate sobre el estado de la Nación
Pedro Sánchez, durante el debate sobre el estado de la Nación
Europa Press News via Getty Images

Fin del curso político. A la espera de los tradicionales balances de Sánchez y Feijóo, el debate sobre el estado de la nación removió el tablero político de cara al ciclo electoral que ya está a la vuelta de la esquina. El presidente llegó al Congreso tocado pero se marchó más vivo de lo que entró, con la bancada socialista entusiasmada y unos socios que no tuvieron otra que aplaudir sus medidas de impacto. El líder de la oposición se fue como llegó pero en el PP se instaló la discusión posterior de si fue acertado que Gamarra, encargada de subir a la tribuna, pusiera tanto el foco en ETA.

Ahora, la pregunta del millón es si Sánchez remontará electoralmente el vuelo o no. Que ganó el debate y animó a su tropa parece fuera de toda duda, como incluso reconocen en privado sus adversarios políticos. “Creíamos que estaba muerto pero ha dado signos de vida. Lo que habrá que comprobar es si sigue vivo después de verano o vuelve al coma“, en palabras de un veterano diputado. Y esa es la clave. En el entorno de Feijóo no creen que el debate vaya a influir en exceso en la intención de voto e interpretan que el cambio de ciclo es imparable. En cambio, en el de Sánchez, de lo que hablan es de un cambio de clima, y prometen dar la batalla.

Habrá que esperar a otoño para comprobar si algo se mueve y la resurrección de Sánchez es tal o Feijóo continúa ganando escaños encuesta tras encuesta. Y sobre ello tendrá mucho que ver la economía, y no los rifirrafes sobre ETA, aunque siempre haya que tener presente la memoria y reivindicación de las víctimas del terrorismo. Algo que, en privado, también reconocen los principales cargos del PP.

“La pregunta del millón es si Sánchez remontará electoralmente el vuelo o no. Que ganó el debate y animó a su tropa parece fuera de toda duda, como incluso reconocen en privado sus adversarios políticos”

Si las medidas del Gobierno, aunque populistas en algunos casos, empiezan a surtir efecto y los españoles perciben que el otoño no es tan negro como los expertos auguran, Sánchez tendrá una oportunidad y poco importarán sus fricciones con Yolanda Díaz o los chantajes de sus socios parlamentarios. Pero si la luz continúa disparada, la gasolina también y llenar la cesta de la compra cada vez se hace más difícil, el PP consolidará su tendencia alcista. Tras la histórica victoria de Moreno vendrá la reconquista de algunos territorios ahora del PSOE en las autonómicas y locales y, después, un contundente triunfo en las generales.

De momento, lo que sí parece es que hay partido. Con el PP ganando con claridad, pero lo hay. Hace tan solo unas semanas, en algunos sectores se daba ya por amortizado a Sánchez y se contaban los días para el cambio de presidente en Moncloa. Tras el debate sobre el estado de la nación, hasta en círculos de centroderecha se admite que Sánchez consiguió manejar los tiempos, marcar la agenda y descolocar por primera vez a Feijóo. Y aún faltan los cambios en Ferraz, facilitados por la dimisión de Lastra, en la cuerda floja tras el batacazo socialista en Andalucía.

“Si la luz continúa disparada, la gasolina también y llenar la cesta de la compra cada vez se hace más difícil, el PP consolidará su tendencia alcista”

En este contexto de crisis, todavía hay quien no se resiste a reclamar un entendimiento entre el PSOE y el PP. Una gran coalición de facto para hacer frente a la “emergencia nacional” que se avecina. Así lo sugieren empresarios, analistas e incluso barones del PSOE como García Page. Pero eso sí que parece un imposible, a la vista de los comentarios que se dedican Sánchez y Feijóo y la nula interlocución entre ellos. Nada sabemos de una hipotética nueva reunión entre ambos. Y mientras, aumenta el desánimo en la calle.

Habrá que esperar, insisto, a septiembre. Tras las vacaciones de verano, cuando los ciudadanos reciban las últimas facturas, hagan números y se enfrenten al nuevo curso. Entonces, veremos si la resurrección de Sánchez es real u otro espejismo y si hay algún acercamiento con el PP o todo sigue igual. Feijóo, que observó silente al presidente estrenando el escaño de líder de la oposición en el Congreso, no parece estar preocupado. Sus encuestas le dan como absoluto ganador en caso de unas generales que nadie augura que se vayan adelantar.