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17/06/2019 20:11 CEST | Actualizado 17/06/2019 20:18 CEST

La selección femenina se clasifica para octavos del Mundial tras empatar con China

Estados Unidos o Suecia, las rivales en la siguiente ronda

JUAN CARLOS CÁRDENAS-EFE

Al currículo de méritos de la selección española femenina de fútbol hay que adjuntar desde este lunes la clasificación para los octavos de final del Mundial de Francia.

Cuatro años después de que Canadá revelase la fase de grupos como un paredón irreductible, un nuevo escuadrón ahuyentó definitivamente los complejos. La promoción de Nahikari García, Mariona Caldente y, Patri Guijarro y Lucía García al combinado mayor ha contagiado a La Roja de principios futbolísticos que habían quedado extraviados.

Corren nuevos tiempos en el fútbol femenino español y deben ser explicados a partir de su velocidad, su atrevimiento y su frescura -con permiso de una Jenni Hermoso exquisita, una Irene Paredes jerárquica o una Virginia Torrecilla descomunal-.

Su presencia resulta contagiosa, tal se libre un rondo en un entrenamiento o emerja una cresta camino de los octavos de final de un Mundial. Ocurre, no en vano, que muchas de ellas han navegado a favor de viento durante su etapa de aprendizaje, entre la sub-17 y la sub-20. No entienden de la batalla que La Roja sostiene con su pasado. Su misión es remolcar a la tropa hacia una cota superior.

Lo es, para la selección española femenina de fútbol, verse en los octavos de final en su segunda participación en un Mundial absoluto. Arribó hasta ahí contando 4 puntos de 9 posibles: una victoria ante Sudáfrica (3-1), un empate ante China (0-0) y una derrota ante Alemania (0-1). En Valenciennes, ante las germanas, las españolas lucieron su mejor cara, pero se marcharon de vacío.

Pesaron más la historia y la eficacia

En global, los números del conjunto que dirige Jorge Vilda no maravillan ni abruman, el juego seduce a ratos y el gol solo le resulta sencillo cuando viene precedido de un penalti.

Dos, convertidos por Jenni Hermoso, necesitó para remontar ante la escuadra sudafricana, antes de que Lucía García pusiese la puntilla en el minuto 89 con el único grito nacido de una jugada.

En lo que restó de fase de grupos menguó su acierto, si bien este lunes pareció dar por válido el 0-0. También las chinas, imaginando que pasarán entre las mejores terceras.

Con ese resultado se advertía igualmente la selección española en la siguiente ronda, como segunda de su grupo.

Con ello debió conformarse en una tarde que la meteorología ya anunciaba placentera, por el sol, la temperatura agradable y la suave brisa. Así se acomodó el cuadro español en la primera estancia eliminatoria, a la espera de Estados Unidos o de Suecia.

Carli Lloyd, Christen Press, Megan Rapinoe y compañía portan en el pecho el escudo que distingue a las últimas campeonas. El escenario más temible es al mismo tiempo el más seductor. El día 24 de junio en Reims La Roja sabrá su destino, ante las norteamericanas o las europeas, según resuelva el duelo que ambas selecciones librarán este jueves en Le Havre.

 

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