La tele del 2019 en 19 primeras veces

Un repaso a los mejores y peores hitos de la tele durante este año que se va, por Mariola Cubells.

1. La primera vez que una violación en un programa provoca un cisma televisivo

Lo más hermoso, audiovisualmente hablando, que he visto este año ha sido esto:

Esta coreografía, que afortunadamente se ha hecho viral (mi hija de 14 años tararea el estribillo por la casa como si fuera el Cómo te atreves, de Morat), contrasta con esta otra, esta vez sin música, de una sola mujer y con un trasfondo amargo, peligroso, preocupante…

Porque este año ha vuelto al escenario televisivo este tremendo asunto que nunca debió marcharse que sucedió en 2017, en GH Revolution, de la productora Zeppelin, gracias a una exclusiva de El Confidencial, del periodista Berto Molina, que revelaba historias nuevas y demoledoras. Creo que este ha sido uno de los momentos más controvertidos y más preocupantes que ha sufrido esa cadena desde sus inicios.

2. La primera vez que una cadena cuestiona abiertamente un comportamiento de la competencia

Esta novedades condujeron a un hastag: #carlotanoestassola al que se unieron todo tipo de personas y colectivos. Y esto condujo a otra cosa que yo nunca había visto en televisión: que una cadena de televisión, en este caso Atresmedia, informara del turbio asunto que había emitido su principal competidor, en este caso Tele 5.

El Confidencial continuó publicando informaciones y pronto se unieron otros medios internacionales. Hasta que saltó la noticia que le daba a este asunto una dimensión extratelevisiva: La Fiscalía pedía dos años y medio de cárcel para José María, el presunto violador de Carlota.

Y la noticia sale, cómo no, en la tele pública. Días después, la información era recogida por diarios como El País, pero no en sus páginas televisivas, si no en las de nacional. He discutido/dialogado mucho con colegas varios sobre si la cobertura de este hecho/suceso/delito ha sido la adecuada o no en los medios de comunicación. Yo misma he hablado y escrito sobre el asunto (sobre lo que me compete, sobre lo que sé, sobre lo que me parece) en los medios en los que trabajo. Creo que TVE emitió la información cuando tenía que emitirla (sobre esto tengo muchos compañeros que discrepan, que consideran que la pública se hizo eco cuando otros medios extranjeros lo habían hecho ya) y que el ruido excesivo (sin aportar nada nuevo, sin cerrar círculos, sin ayudar) en estos casos contribuye a la nada, o peor, al caos.

3. La primera vez que se cancela la emisión de un programa estrella, Gran Hermano VIP

El caso es que todo esto contribuyó a la retirada de anunciantes para el programa GH VIP, y eso a su vez llevó a Mediaset a tomar una decisión sin precedentes: anunciar la suspensión de una nueva edición para el 2020. Con todo lo que ello supone. Y aquí va lo que yo creo: Tele 5 buscará otro nombre para seguir haciendo lo mismo, que le seguirá dando buenos resultados de audiencia, aunque aumente el descrédito. Algunos de los anunciantes que se han retirado volverán (como volvieron tras aquel mítico boicot de La Noria) o en cualquier caso conseguirán otros. Al formato nuevo acudirán actores o artistas famosos que estén promocionando algún estreno de la cadena (cine, series, música…) como ya han hecho entre otras Paula Echevarría y Maribel Verdú, protagonista de la película Ola de crímenes, producida por Tele 5.

4. La primera vez que se prohíbe la emisión de un espacio

Este ha sido un año convulso para Mediaset: cuando la desdicha parecía no tener fin, otra orden judicial les impidió emitir el estupendo concurso Pasapalabra, que era algo así como un programa coartada, un espacio para sacar pecho con el hashtag #telecincositieneconcursosculturales o #vivalaculturaentretenida. Pero los responsables de esta cadena (que son ocurrentes, aunque sus ocurrencias nos parezcan deplorables o disparatadas a menudo) se inventaron una genialidad para suplir al concurso: alargar Sálvame y titularlo Sálvame Banana, que Paz Padilla anuncia como siempre: “comienzaaaaaa Sálvame Banaba”, y unos emoticonos en forma de plátanos discurren bajo la pantalla. Porque si una cosa se puede hacer de manera sencilla, no sé por qué motivo hay que complicarlo.

5. La primera vez que una cadena usa la baja audiencia de su competidor en las promos

Llegó arrollando Atresmedia y le birló el espacio: El mítico Pasapalabra volverá a la cadena triste, el calificativo que lleva años usando Mediaset, en tono jocoso, para referirse a la cadena del grupo Planeta. Yo creo que lo va a presentar Silvia Jato, pero no tengo más datos que unos cuantos rumores. Y no sé qué va a hacer Gálvez. Supongo que seguirá investigando a Leonardo DaVinci, que como ya sabemos es su gran pasión. Quizá también pueda volver a presentar el debate de Acorralados, o de Supervivientes o de el Reencuentro, realities pasados de la cadena amiga.

El caso es que tras declararse la guerra, las promos de Mediaset han usado, por primera vez que yo recuerde, los índices (bajos) de audiencia de la cadena de la competencia.

6. La primera vez que la ficción nacional de las generalistas sufre un golpe mortal

Ha sido un mal año para la ficción en las cadenas generalistas.

Vamos por partes.

Mal año para Atresmedia:

  1. Toy boy (que yo pensé que era una comedia y de repente vi que era un ¿thiller erótico? y me quedé loca).
  2. Matadero. Nos contaron que era un thiller ibérico. Solo resistí el primer episodio, y eso gracias a que soy fan total de Carmen Ruiz.
  3. 45 revoluciones. Con esta serie creí que iba a morirme de aburrimiento, pese a la velocidad con la que hablaba su actriz protagonista.

Mal año para Tele 5:

  1. Secretos de estado. Escribí esto en su estreno y no tengo nada más que añadir.
  2. Brigada Costa del Sol. Su creador Pablo Barrera es un colega brillante y el currazo que se pegaron en la serie para adaptar a la ficción sucesos reales de los 70 me pareció brutal. Pero no, la serie no me enganchó. Y no, lo de menos fue que Hugo Silva tuviera o no tuviera un buen acento andaluz. Que José Coronado no tiene acento gallego en Vivir sin permiso y nadie dice nada…
  3. Los nuestros. Me resultó profundamente tediosa. Ahora mismo, si no miro en Google no recuerdo bien de qué iba. ¿Legionarios en el desierto? No sé, solo sé que salía monísima Paula Echevarría, pese a ese uniforme. Y que el actor Carles Francino (a quien quiero mucho, no voy a negarlo) me parece un artista estupendo que está reclamando ya otro papel protagonista como el de Víctor Ros, por ejemplo, o aquel de Punta Escarlata, que por cierto dirigió Pablo Barrera.
  4. Señoras del (h)ampa. Dije el año pasado que tenía muchas ganas de esta comedia, de la que todo el mundo me hablaba como la gran esperanza. Pero el mismo día del estreno hice un tuit manifestándome: “He visto 15 minutos de Señoras del (h)ampa. Me piro”. Carlos del Hoyo uno de sus creadores, leyó ese tuit, tal y como me recordó, con mucha elegancia y mucha educación, en vivo y en directo, en una charla reciente de Premios Feroz.

Ante este panorama, voy a recordar una frase de Vince Gilligan, responable de Breaking Bad: “La peor serie que os podáis imaginar ha sido extremadamente difícil de rodar”. Así que un abrazo y el apoyo a todos los artífices de estas series, aunque hayan sido fallidas.

Aunque lo peor sucedió a principios de año en TVE con un DESPROPÓSITO:

La serie El continental, una catástrofe perpetrada por Frank Ariza, un controvertido creador televisivo que creo que ya ha sido descubierto del todo como el gran bluf (el abrazo no va para él). Fue una serie que nunca conseguí entender. Un dato: durante la rueda de prensa del estreno en el Festival de Vitoria, los actores protagonistas respondieron a las preguntas de los periodistas. Pues bien, no recuerdo haber visto en mi vida a actores más incómodos intentando defender una serie. Solventes, eso sí. ¿Cómo se coló semejante bodrio en la cadena pública justo en el momento en el que más intentaba cuidar su ficción propia? Ahí han estado, de hecho, Estoy vivo, Otra mirada, La Caza, Monteperdido y sobre todo, sobre todo, sobre todo, la que para mí ha sido la mejor serie de ficción española: Malaka. Qué buen guión, qué historia tan bien contada, qué actores, qué Málaga tan desconocida me ha enseñado… Y qué viva Salva Reina, por cierto, que se llevó el premio MIM con toda la razón

7. La primera vez que hay varias series (buenas o casi) con mujeres protagonistas absolutas

Se estrenó Hierro, en Movistar Plus. Candela Peña interpretando a una jueza atípica, en su primera aparición televisiva en años. Ahora también está en La Resistencia, donde espero verla mucho tiempo. Bueno, yo querría ver a Candela en todas partes. Se llevó el MIM también, y creo que la retahíla de premios no ha hecho más que empezar.

La segunda parte de la Otra mirada, en TVE, con Patricia López (que también está en la segunda temporada de La Peste) a la cabeza y con un elenco soberbio de secundarias contando una buena historia. Sencilla pero rotunda: sin mujeres así, pioneras, visionarias, que no se dejaron arrastrar por las olas, no habríamos llegado hasta aquí.

Paquita Salas en Netflix. Ya, ya sé que Brays Efe es un actor varón. Pero yo quiero brindar por dos de sus secundarias: Yolanda Ramos (que debería llevarse todos los premios del año. Aposté por ella en los MIM y fallé) y de Belén Cuesta, que también.

Vida perfecta, en Movistar Plus. No he conseguido conectar con la serie de Leticia Dolera pero la reivindico aquí por una razón: si guionistas, directoras, actrices protagonistas absolutas hacen más series propias, con su voz inequívoca, se equivocan más, escriben más, componen personajes rotundos más a menudo, se curten, se embalan, se estrellan, al final tendremos menos ficciones cipotudas y más ficciones diversas. Han llegado más tarde, lo tenían todo en contra y, por tanto, había menos. Pero se acabó. Ya están aquí, cada vez son más y cada vez mejores. Dejadlas trabajar. Cosa que enlaza con el epígrafe ocho:

8. La primera vez que veo tantas reivindicaciones de mujeres en la comedia y en el guion

Pilar de Francisco y Laura Márquez son dos guionistas del programa Late Motiv. Este año hicieron este gag metatelevisivo. Yo me reí mucho, con una risa sostenida además; me pareció divertidísimo y original sobre todo. Pero lo que más me gustó era lo que significaba: mujeres que escriben cosas para los hombres que (por mayoría absoluta en ese caso) salen en pantalla, de pronto ocupan también su lugar en antena, con sus propios chistes, sus movidas, su mundo propio. Destacando, reivindicando su trabajo, ESTANDO. Yo también digo que a la tele le faltan mujeres cómicas. Pero también creo que lo que no le hace falta es cualquier mujer cómica. Y ahí vamos:

Movistar Plus empezó el año con un programa que nunca despegó, que llegaba ya defectuoso de fábrica: Las que faltaban. Tras esa foto tan vapuleada de la presentación de la programación de comedia de la cadena, en el Festival de Vitoria, donde había 17 hombres y dos mujeres, la plataforma tomó decisiones: vamos a hacer un programa de comedia solo son mujeres. Yo adoro a Thais Villas, la presentadora del espacio, y conozco el trabajo solvente de sus creadoras, pero aquello no funcionó. Una batería de chistes supuestamente feministas (cierto que llevamos toda la vida riéndonos de los de ellos, de su tono, de su falta de gracia tantas veces) y un intento desesperado de ser gracioso, en eso consistía. El programa ha durado una temporada y ha servido para algo fundamental: prueba/error, prueba/error. Y de ahí han salido ideas nuevas, como las que seguramente protagonizará Susi Caramelo, que hace chascarrillos y bromitas sexuales con sus entrevistados diciendo cosas que “si un reportero le dijera a una invitada todos nos llevaríamos las manos a la cabeza”, que es la frase que más he escuchado este año en relación a esta cómica.

9. La primera vez que un presentador deja el programa de autor que él creó, en un momento álgido

Si cuando yo trabajaba en la tele hubiera podido trabajar en Salvados, NUNCA habría dejado de hacer televisión. Pero yo no tuve esa suerte (no había nada ni remotamente parecido cuando yo estaba en la tele y menos aún en el entorno en el que me movía). Así que cuando Jordi Évole (que es un ejemplar a preservar, una especie a proteger dentro del panorama audiovisual) anunció que dejaba el programa en este momento yo dije NOOOOOOO.

Luego lo entendí. Sobre todo porque con toda la lógica del mundo, le sustituía un tipo que sí, que era el que podía coger el testigo. Gonzo nos ha brindado ya, en lo que va de temporada, buenos y solventes episodios. Una de las cosas que siempre remarco es el equipo increíble que tiene Salvados. Por cuestiones profesionales conozco a muchos de ellos, los he reunido en charlas, en entrevistas, y son un grupo humano de profesionales bien preparado, consciente de su capacidad para influir, para trascender, consciente de que de ellos se espera siempre BUENA televisión.

No sé en qué va a consistir Lo de Évole (y aunque lo supiera no lo diría, no iba a joderles el factor sorpresa) que es el nuevo proyecto que prepara el periodista catalán. Pero la promo que ha circulado ya, junto a todo lo que sé de estos chicos de Jordi, me anima a esperarlo con alegría. Y el título me gusta mucho, sí.

10. La ¿primera vez que una periodista miente, exagera, finge en la tele?

Una reportera de TVE dice en antena que le ha tocado El Gordo de la Lotería. Lo celebra en una de esas conexiones en las que el periodista se ha de dejar regar con el puto cava. Pero resulta que no le había tocado El Gordo, solo un pellizco, cosa que quedó resuelta en la siguiente conexión. Este tema, la alarma que desató, me pareció una chorrada en principio y me lo sigue pareciendo días después. En este panorama informativo audiovisual lleno de fake news, de noticias interesadas, de informativos llenos de estupideces, de imágenes impactantes, de sucesos, de tertulias basura, de alaridos, de reporteros absurdos y dicharacheros (tenemos que hablar de esto, tenemos que hablar un día de la estirpe de hipervitaminados periodistas que nos invaden) que se tiran al río si es necesario, resulta que si una reportera monta este circo tonto, nos llevamos las manos a la cabeza con #hemossidoengañados o #latelevisionmiente. Venga, va…

11. La primera vez que ETA va a tener representación en pantalla

¿Ha sido la tele generalista, y sobre todo la tele pública, la que se ha encargado de una vez por todas de convertir en material de ficción el terrorismo de ETA? Pues no, por desgracia. Pero las plataformas han puesto el foco en el tema y van a permitir que convivan en apenas dos años tres apuestas diferentes que demuestran algo que me gusta destacar: la madurez audiovisual de nuestros creadores y también la del público. Los dos, cada uno en su lado, van a poder contar, ver y escuchar lo que no se podía contar ni ver ni escuchar hasta ahora. Este año ha llegado Movistar Plus con ETA, el final del silencio. Zubiak, una serie documental de Jon Sistiaga, que formará parte del archivo audiovisual imprescindible sobre la banda armada. Es preciso, está bien narrado, aborda asuntos que nunca antes se habían abordado… Es BUENA televisión, en definitiva.

Y junto a esta pieza fabulosa llegan en el 2020 dos series de ficción. Una de ellas, también en Movistar Plus, La línea invisible, de Mariano Barroso, que cuenta el primer asesinato de ETA, el del guardia civil José Antonio Pardines. La tercera obra que contará lo que ha supuesto el terrorismo, el por qué, los acercamientos, las vidas devastadas, será Patria, en HBO, que llevará a la pantalla Aitor Gabilondo. Vi un pequeñísimo avance de la serie en una oscura y solitaria sala de montaje y me estremecí. Lloré delante del realizador, del montador. No sabría explicar por qué, pero así fue. Creo que va a ser una obra bastante definitiva. Gabilondo sabe que todos esperamos mucho de ella, pero es un profesional curtido, y vive tanta expectación con el sosiego con el que parece vivirlo todo. Aunque yo creo que por dentro debe tener una olla a presión… Tiene una de las cabezas mejor amuebladas de nuestro panorama audiovisual, he de decir.

12. La primera vez que nos planteamos si hay que refutar lo falso en un debate

Sí, yo también fui una de las que me estaba quedando estupefacta al oír el tamaño de las mentiras, las propuestas inconstitucionales que soltó Santiago Abascal en El Gran Debate. En su momento iba a explicar aquí mi teoría pero entonces llegó la gran Monserrat Dominguez y se cascó esta maravilla, donde está todo perfectamente explicado y ante lo que yo no tengo nada mejor que añadir:

13. La primera vez que la tele hace un repaso de cómo fue de perversa la tele de los 90

Tres plataformas distintas (una vez más) se han fijado en los excesos de la tele de los noventa, en sus narrativas, para explicar cómo se construyeron determinados relatos. El más llamativo y el más controvertido ha sido el del documental de Netflix El caso Alcàsser, que yo he defendido precisamente por lo mismo por lo que lo atacan sus detractores: cuenta muy bien cómo la tele construyó el caso Alcàsser.

En HBO hemos visto El Pionero, un retrato de Jesús Gil que hiere bastante pero no lo suficiente, según mi opinión. Hay una cierta fascinación (la que se tiene a menudo desde la élite de todo tipo ante lo cutre, lo paleto, lo trash) hacia todo lo que suponía este personaje que tantas malas prácticas llevó a cabo. Por algunas de ellas pagó pena de cárcel. De su universo ha quedado una imagen, la más patética de todas, para la historia audiovisual: Gil en el jacuzzi presentando su propio programa en Tele 5. Porque tuvo PROGRAMA PROPIO. No lo olvidemos.

Y luego está La voz más alta (no es española, pero ¿podría tener su versión?, pregunto a los guionistas), en Movistar Plus, que cuenta cómo se gestó Fox News (nacida también en los 90), cómo su creador estaba metido hasta las cejas en el #metoo y por qué, por tanto, Trump está donde está. Si además la serie hubiera sido menos condescendiente hacia Robert Murdoch, el dueño absoluto de la cadena, me habría gustado más. Cuando los guionistas españoles me respondan, os cuento.

PD: tengo que recomendar un documental que me dejó loca, el de Parchís. No habla de los 90, claro (los que recordáis a Parchís sois de antes, asumidlo) pero, #madredelamorhermoso qué historión. En Netflix. Pasareis un buen rato, ya os lo digo.

14. La primera vez que vemos en una sola imagen que Franco está muerto y olvidado, que solo quedan reductos, aunque la tele parezca empeñada en mostrar lo contrario

Un funeral de Estado NO era, eso está claro, basta con contrastar estas dos imágenes:

Imagen de la familia Franco portando el féretro del dictador tras su exhumación. 
Imagen de la familia Franco portando el féretro del dictador tras su exhumación. 
Imagen del funeral de Franco, en 1975. 
Imagen del funeral de Franco, en 1975. 

¿Había que narrar la exhumación en la tele? Por supuesto, creo yo. Estas imágenes de TVE del despegue del helicóptero, donde Xavier Fortes, el conductor del especial se refiere a Francis Franco como “el nieto del dictador” son un broche perfecto… Bueno, a ver, sería un cierre ejemplar si por otro lado la tele no siguiera dando pábulo, peligrosamente, a la ultraderecha:

15. La primera vez que un programa de entretenimiento contribuye a blanquear un pensamiento fascista

Pasó en El Hormiguero, que recibió a Santiago Abascal durante la ronda de entrevistas a los candidatos que siempre hace Pablo Motos en periodo electoral. Era la primera vez que veíamos a Abascal en un entorno distendido, en plan ju ju ja ja, como si fuera un buen tipo que no tiene ese perturbador ideario político. ¿Puede El Hormiguero llevar a quien le dé la gana a su programa? Tengo dudas, pero creo que sí. ¿Debe zascandilear Motos con un tipo como Abascal sobre asuntos peliagudos como los MENAS? Yo diría que NO. En honor a Motos hay que decir que ese día NO pronunció su mítica frase “hoy viene a divertirse a El Hormiguero…”. Y también me gustaría destacar este momento televisivo en el que Pablo Motos nos representa a todos los periodistas en algún momento de nuestras vidas…

Hace unos días, en el programa de Cuatro, Ven a cenar conmigo, Pilar Rodríguez, la mujer franquista más famosa de España, gracias a la cancha televisiva que se le ha dado durante los últimos dos años (con acaloradas discusiones incluidas) se convirtió en TT del día, cuando Omar Montes (no voy a explicaros quién es, por el amor de dios) la echaba de la mesa, de su casa, por decir cosas que supongo que todos sabían que iba a decir pero que era fundamental que dijera para avivar la cena y lograr trifulca con frases más o menos gruesas, ofensivas, racistas, homófobas… Lo normal, vamos. ¿Dónde empieza y dónde acaba Pilar Rodríguez franquista normal y Pilar Rodríguez franquista personaje? Pues donde la tele quiera.

16. La primera vez que una periodista renuncia al cargo de directora de Informativos al no obtener un apoyo mayoritario por parte de la redacción

Almudena Ariza había aceptado con mucho entusiasmo la oferta para encabezar la Dirección de Informativos de la cadena pública. Iba a renunciar a su puesto de corresponsal en París (que debe ser el sueño de todos los que se dedican a eso) para encabezar un proyecto áspero como ese. Dijo que sí (sustituía a Begoña Alegría, que por decisión propia y por cansancio, había decidido abandonar), se puso delante de una redacción de profesionales y les dio un discurso animándolos a incorporarse a los nuevos retos. Entre otras cosas dijo que no se podía pecar de “telecéntrico” en el siglo XXI. Y una parte de la redacción dio un paso atrás. ¿Lo digital? puf, vendría a ser el resumen de lo que dijo ese trozo de redacción que no quiere cambios, ni aventuras, ni propuestas… Ariza obtuvo un apoyo del 63% en un referéndum que no es vinculante, pero que a sus ojos era definitivo.

Hace mucho tiempo que Fran Llorente defiende a capa y espada la necesidad de una renovación/revolución tecnológica en TVE. Yo también lo creo. De hecho, puede morir si no se imponen como reto lo digital, que no es solo verter sus contenidos en la web. Es ofrecer un lenguaje nuevo. La sociedad es digital, vive en digital, se enamora, consume, se comunica y se entretiene en digital. RTVE tiene que mutar y sus homólogas autonómicas también. En la tele pública española, de 6.500 trabajadores, apenas 120 trabajan en el departamento digital. Volveré a este asunto este año, porque esta retirada nubla un poco lo que ha sido un buen año en la información de la pública:

17. La primera vez en mucho tiempo que los informativos, los especiales y los programas de actualidad de TVE vuelven a ser impecables, sólidos, dignos de lo que representan

Me consta que luchan contra los elementos, que algunos profesionales de la casa creen de verdad en el servicio público (quizá los que decidieron que el discurso de Ariza era demasiado osado, y no la apoyaron, no lo crean), que Begoña Alegría, Carlos Franganillo (su Ondas me pareció certero) un montón de jefes, editores, reporteros, corresponsales, realizadores que hacen posible que Informe Semanal haya recuperado el prestigio, que los especiales informativos sosegados se hayan convertido de nuevo en lo que buscamos, que Ana Blanco se haya quitado el corsé, que sepas que nadie en los informativos te la va a meter doblada…

Este año, además, Alicia Gómez Montano, en su cargo como editora de Igualdad, y su equipo, han conseguido que la cadena pública se distinga en este asunto, marque sendas apropiadas y ponga el foco donde hay que ponerlo. Nos ha dejado esta guía.

18. La primera vez que una serie documental de tres horas y media no cuenta NADA

Me tragué enterito El corazón de Sergio Ramos, en Amazon Prime Video. Podría haberme emocionado, aficionado al fútbol. Podría haberme extasiado con unan puesta en escena televisiva. No sucedió nada de eso, ni de lo contrario... en realidad no sucedió nada. Tres horas después aún me estaba preguntando qué quería contar. Yo tenía la esperanza de encontrar alguna conclusión vital más allá del deporte o quizá una propuesta narrativa original… Esperas que de pronto desaparezca el cartón piedra y el personaje mediático y su pareja mediática trasmitan alguna verdad. Pero tras tres horas de tedio, lo que has visto ha sido una hagiografía. Con titulares como “a mí me gusta mucho la música”, “para un jugador jugar por tu país es lo más grande”, “ser andaluz, ser sevillano, nace de dentro del corazón”, “está la cuchilla de pelar y luego la otra (en referencia a las máquinas de afeitar)”.

19. La primera vez que me hago un autobombo tan poco disimulado

A ver, dejadme darme un baño de ego, que este 2019 lo arranqué y lo despedí yendo a participar primero, y como invitada después, a uno de los programas que más me gustan de la tele: Late motiv. Acudí primero a la llamada de Bob Pop, y luego a la de Miguel Maldonado, cuando ambos tuvieron que sustituir a Buenafuente en la presentación. Me lo pasé pipa (que te llamen estos dos tipos te da autoestima para dos vidas) y salí con la certeza de que en ese plató el equipo está contento. Y para todos esos que me preguntáis con ese tonito de ñiñiñi, “¿pero te llaman por que no está Buenafuente, no?”, os diré que se os nota el recelo, pero que ME DA IGUAL que tengáis razón.