La tele que sí y la tele que no en septiembre

El momento, las mejores promos, lo más desasosegante...
Lydia Lozano, enviada especial a La Palma.
Telecinco
Lydia Lozano, enviada especial a La Palma.

Lo que SÍ

1. Lo del 11 de septiembre en TVE

Me encanta decir esto: otra vez, la tele pública está a la altura. Un acontecimiento especial, que tiene una complejidad especial y requiere de una estructura especial y de un archivo especial, y ahí están los servicios informativos de RTVE dándole una cobertura especial. Corresponsales, enviados especiales, presentadores a pie de obra, una coordinación impecable, la sobriedad, la solvencia… Y otra vez el buen hacer de Carlos Franganillo, ese tipo perfecto al informar, sin estridencias. Me encanta, la verdad.

Fue una suerte de telediario que recordó aquel otro informativo de 2001 que duró más de siete horas, en el que se contó al país entero la perplejidad, la desolación. Yo me siento orgullosa de esta tele pública cada vez que veo que se ponen el traje de faena y lo dan todo. No sucede siempre: ojalá, lo digo a menudo, un despliegue tan meticuloso, tan profundo, de la crisis monárquica, por ejemplo.

2. El anuncio de la adaptación televisiva de la novela Nada, de Carmen Laforet

Nos lo contaron en Conecta Fiction, ese foro tan interesante que junta en Pamplona, cada septiembre, a la industria y al talento audiovisual de Europa y América: por fin, una productora española, Mediacrest se ha puesto en serio con la adaptación literaria para televisión más singular que puede que tengamos en 2022.

La novela Nada, de Carmen Laforet se llevará a la pantalla en formato miniserie de cuatro capítulos. Está en ello Elvira Lindo (no se me ocurre ninguna creadora mejor que ella para interpretar ese texto paradigmático, la verdad). Cuando tuvo lugar el anuncio en Pamplona, con los productores y Lindo, una pensaba cómo era posible que desde aquella película de Edgar Neville, de 1947, a nadie se le hubiera ocurrido llevar a la ficción audiovisual una obra como esa, que tiene tantas cosas, que es tan transversal en el tiempo, en los temas…

Pero aquí está. La intención, la idea, los artífices. Solo falta la ventana que decida comprarla y emitirla. A mi me gustaría que fuera la televisión pública, por muchas razones, pero sobre todo por una: es hora de que TVE asuma este tipo de ficciones más arriesgadas, que cuentan historias complejas, que eduquen y atraigan a un público distinto.

3. Secretos de un matrimonio, en HBO

Lo hizo Ingmar Bergman en 1973. Una serie basada en su película demoledora, Secretos de un matrimonio. La serie, tan dura, tan seca como la peli ha sido revisada por Hagai Levi (The Affair, En terapia), a petición del propio hijo de Bergman, que llevaba tiempo recibiendo ofertas para revisitar la serie, tan pionera en su momento. El hijo del cineasta, que figura como productor había visto En terapia y dijo, este es el tipo que debería hacerlo. Se pusieron a ello hace como ocho años y ahora ha llegado a HBO este drama perfecto e igual de estilete que nos deja varios titulares: la pareja, el matrimonio, es en realidad una catástrofe, a poco que nos pongamos sinceros, y la verdad está completamente sobrevalorada. Es imposible apartar la mirada de Jessica Chastain y Oscar Isaac cuando charlan, cuando se destruyen, cuando se aman… Y es imposible no sentirte interpelado cuando verbalizan las miserias, los secretos, los destellos.

Las mejores promos

1. La promo de Jordi Évole de Iván Redondo

No podía ser mejor. Lo tenía todo: era sorprendente, inteligente, tenía humor, un invitado estrella… (qué maravilla que Pablo Iglesias entrara al trapo y al ju ju ja ja). Y te hacía esperar esa entrevista como agua de mayo. Que es todo lo que debería tener una promo. Luego llegó Redondo y, como dijo alguien en Twiter, “salió rodando”, pero eso va en otro apartado de este post, más abajo. El de NO lo entiendo.

2. La promo de Felices 20, en Orange TV

Es un programa distinto, un too late, como ellos mismos dicen, iconoclasta y barriobajero con dos conductores atípicos: Nacho Vigalondo, (el cineasta que lleva demasiado tiempo sin hacer cine, no nos vamos a engañar) y Anibal Gómez, la mitad del grupo musical Ojete Calor (el otro es Carlos Areces, así que ya imagináis por donde van los tiros).

Se ve en Orange TV y esta promo me pareció una bocanada. El texto de la promo es original y divertido, la escenografía lo mismo.

Estuve en el plató, de invitada (todo un honor) y el programa cumplió todas mis expectativas. Me contaron que la promo, escrita por Vigalondo, se la curraron entre todos. Y parecía que el equipo (en plató, en control, en producción, en maquillaje) se tomaba aquello muy en serio y con muy buen rollo. No es siempre posible todo eso. Un programa distinto, pequeño pero muy fetén. Para un público pequeño también, de nicho. Las cadenas, plataformas no convencionales ya están aquí para quedarse.

El momento

1. Lo de Gemma Nierga en su Café d’idees

Hay que ser una periodista avezada, inteligente, rápida para sacar adelante este momento televisivo y no recibir insultos de nadie, por lo impecable, por lo incontestable:

Era una entrevista a Ignacio Garriga (VOX):

Garriga: No reconozco al colectivo LGTBI, no hay que colectivizar a las personas.

Nierga: Entonces, ¿Por qué no hace usted lo mismo con los inmigrantes? ¿Por qué no los personaliza y los trata como colectivo?

Aquí la entrevista completa, por si queréis regodearos:

Lo que NO

1. Los momentos antológicos de coberturas en La Palma

Alardes informativos, la espectacularización del dolor ajeno, reporteros al límite a los que solo les faltaba quemarse un poquito, un dedito apenas, con un trocito de lava, para demostrar que la cosa iba en serio. Como si hiciera falta todo eso para entender la tragedia, como si no fuera suficiente el sosiego, los recursos audiovisuales (la infografía por ejemplo), la narración milimétrica, los vulcanólogos de verdad.

Se ha puesto en la picota, como representación de la desmesura, este vídeo grabado por un lugareño mosqueado a Lydia Lozano:

Al programa Sálvame le pareció una idea brillante (que lo es, en su contexto) enviar a la colaboradora a La Palma para contar en directo la tragedia del volcán. ¿Por qué ella? Bueno, porque le tocaba de cerca: “Mi madre es de El Paso, mi hermano que falleció, también. Mi familia tiene plataneras”, dijo la colaboradora entre lágrimas.

Ella y el programa que representa se han llevado buena parte de los odios, improperios y demás, que esta cobertura ha generado, pero tengo que decir que no ha estado sola, que la desmesura ha sido general, y que a veces me da pena esta mujer, que se come tantas humillaciones televisivas, le toquen o no.

2. La fortuna, en Movistar+

Se anunció con fuegos artificiales: Alejandro Amenábar llegaba a la tele, iba a hacer su primera serie para una plataforma. Adaptaría el cómic de Paco Roca, El tesoro del Cisne Negro, una ficción de aventuras con un reparto internacional, porque él puede hacer eso. Y ahí que nos pusimos todos a esperar un hallazgo audiovisual, un guion impecable, unos actores de manual…

Y llego La Fortuna. Y, pum… una simpática serie de aventuras, sin más. Un amigo en el que creo mucho, gran creador audiovisual, y que no me deja dar su nombre nunca, ni para bien ni para mal, porque le gusta mucho vivir en la sombra, me escribió indignado. “La Fortuna me pone de mala leche”. A mí también me ha parecido un bluf, le dije yo. Y él siguió:

“Me parecen tópicos sobre todas las cosas. Ella es perroflauta y él pijin conservador. El ministro de Cultura es un sesentayochista desengañado. Parece que se haya hecho todo deprisa y corriendo. Las escenas de época, con todos posando. Diálogos leídos… En general, parece poco creíble.

Tropecientos expertos marinos y para caer en la cuenta de que el Pioner pirata ha navegado a ciegas, sin luces. Se tiene que dar una hostia con el coche un abogado en EE UU a raíz de una discusión que no venía a cuento más que por necesidades del guion, para darse cuenta de que iba sin luces”.

No se me ocurre nada más que decir, la verdad.

3. La conferencia sobre periodismo de Pedrerol

El conductor de El Chiringuito (no voy a calificar este formato deportivo, que se califica solo), Josep Pedrerol, participó en una mesa redonda organizada por la asociación de estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Información, de la Universidad Complutense (donde me licencié en Periodismo dicho sea de paso). Arrancó el aplauso de los estudiantes después de alardear del contenido de su programa y explicarles a las criaturas lo que era o no era periodismo. Estaba enfadado Pedrerol con el resto de los participantes de la mesa, parece ser. Aquí el momento.

Me uno a esta respuesta de mi querido Javier Olivares. Y me callo:

Lo que NO entiendo

1. Secret Story, en Mediaset

Voy a explicaros algo: yo lo veo todo en la televisión antes de hablar de ello. Suelo perseguir todos los estrenos, o casi todos, enterarme de qué van, mirarlos por encima, al menos si veo que no me interesan demasiado… Pero esta vez, con este formato, voy a confesaros que NO LO HE ENTENDIDO, que diría una de esas máquinas que nos ponen al teléfono. No sé bien qué estoy viendo, ni cuándo, ni en qué franja, ni a veces en qué cadena. ¿Es GH VIP disimulado? ¿Hay famosos y no famosos o es que a los famosos ya no los conozco ni yo? ¿Es una mezcla de formatos? ¿Qué me quieren contar exactamente?

“Adara de bajón tras la llamada de Rodri”, leo en el crol.

“El secreto de Cristina Porta (que parece ser que es una periodista, pero yo no la conozco): quise ser monja y me propusieron ser escort”, sigo leyendo.

¿Son secretos de verdad o es un puesta en escena? ¿El secreto de los Gemeliers es que van a heredar un marquesado? ¿El de Sofía Cristo, (hija de Bárbara Rey y Ángel Cristo, que os lo tengo que explicar todo), es que alguien cercano del que “no voy a decir nunca el nombre” abusó de ella cuando tenía cinco años “pero mi madre se está enterando ahora en plató”? Pero, ¿qué broma es esta?

En fin, que el programa le va muy bien de audiencia a Telecinco, oye, así que todos contentos.

2. Lo de Iván Redondo

Era una entrevista esperadísima (por un grupo concreto de población, entre el que me encuentro, eso es verdad. No era masiva esa espera, eso también es verdad). Iván Redondo, ese hombre en la sombra, ese estratega, esa máquina de colocar presidentes, mensajes, ese tipo misterioso, supuestamente sofisticado, inteligentísimo, un analista, un estadista, un ideólogo, iba a estar en Lo de Évole. Y el gran Évole y su equipo nos lo iban a servir en bandeja. Allí que nos pusimos todos a verlo y de pronto, zas, ese Redondo, sin que el programa tuviera que esforzarse demasiado, quedaba en evidencia: ¿Entonces era un bluf ese señor? ¿De verdad estaba sacándole a Évole dos piezas de ajedrez para explicarle una jugada en la que el peón vale más que la Reina y resulta que el peón es el propio Redondo? ¿De verdad ese presuntuoso hueco era el hombre que resucitó a Pedro Sánchez y le hizo ganar batallas que parecían imposibles?

¿Nos estamos volviendo todos locos?

Vamos a recordar algo, a colación de este señor: los dos políticos a los que colocó en la alturas, García Albiol como alcalde de Badalona y José Antonio Morago, como presidente de Extremadura, que se han vendido siempre como sus dos grandes éxitos, además del propio Sánchez, acabaron sus carreras con un revolcón electoral.

Igual Pedro Sánchez se lo quitó de en medio medio para no ser el siguiente, por aquello de que no hay dos sin tres. En cualquier caso, ahí que llego Évole para sacarnos de nuestra ensoñación.

Lo más desasosegante

1. El juego del calamar, en Netflix

Es que no sé qué deciros, salvo que entiendo que se haya convertido en un bombazo. Lo tiene todo para el triunfo. La originalidad, el efecto sorpresa, el desasosiego, la narración insólita, la puesta en escena, la arquitectura fascinante, los puñetazos en el estomago, las dos lecturas (la lineal, de aventura, de ciencia ficción, la otra, la más sutil, de radiografía social morrocotuda y demoledora).

¿La recomiendo? Sin duda. ¿Os va a dar una buena tarde? No, eso no. Os va a desesperar un poco. Y no, no es para ver con chavales pequeños, por mucho que os lo pidan, tal y como le dijimos en directo en La Ventana a Iván, el hijo de Carles Francino, su padre y yo. “Es injusto”, le dijo él a su madre, al oírnos. Es injusto, sí, Iván, pero es bueno para tu salud mental.

2. El desfase de Verónica Forqué en MasterChef, en TVE

¿Lo hacía adrede? No, no, le salió natural ¿Era consciente? Claro, pero no era por provocar, era porque ella es así. ¿Estaba guionizado? No hace ninguna falta. Los casting gloriosos de ese espacio se hacen con esa intención: que no haga falta guion alguno para que se den momentos delirantes. Y aquí uno de ellos. El más comentado, el más viral.

Lo más interesante

1. La plataforma de RTVE Play

Llega cargada de buenas formas, de buenos contenidos, y de buenas intenciones y quiere, sencillamente, poner a la tele pública en el futuro audiovisual, sacarla del mundo un tanto arcaico, un poco carpetovetónico, y colocarla en lo digital, para que se acerquen a ella jóvenes que ya no miran la tele lineal (aunque sí vean contenidos convencionales de vez en cuando), y adultos que nos hemos acostumbrado ya a las nuevas narrativas audiovisuales. Hay series propias, contenidos ad hoc, temáticas diversas. Y sobre todo: es gratuita, es pública, es de todos.