POLÍTICA
25/11/2021 07:15 CET | Actualizado 25/11/2021 12:17 CET

La violencia de género no escapa a los más jóvenes: uno de cada cinco la considera un "invento ideológico"

Los expertos advierten que erradicar esta lacra desde edades tempranas solo será posible con políticas concretas, formación y sensibilización.

Towfiqu Barbhuiya via Getty Images/EyeEm
Photo taken in Dhaka, Bangladesh

Uno de cada cinco chicos de entre 15 años y 29 años considera que la violencia de género no existe, es un “invento ideológico”, mientras uno de cada tres ve inevitable bajo algunas circunstancias controlar los horarios de su pareja, impedir que ésta vea a su familia o amistades, que trabaje o estudie, o simplemente decirle lo que puede o no puede hacer. En el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, estas son algunas de las preocupantes cifras que arroja tanto el informe No es Amor, elaborado por Save the Children, como el último barómetro Juventud y Género de 2021, realizado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la FAZ. 

Los datos alarman todavía más teniendo en cuenta que en los últimos cuatro años se ha duplicado el número de jóvenes que piensan de este modo, pero para la actriz y activista por los derechos de la mujer Pamela Palenciano no es casualidad. “Llevo muchos años en contacto con jóvenes y adolescentes, estudiando estos comportamientos, y esta es una tendencia que veo crecer desde 2017, momento que coincide con el auge de la ultraderecha en nuestro país”, explica a El HuffPost.

La violencia de género, tal y como reconoce la normativa internacional y nacional, es un fenómeno estructural presente en todo el mundo y que afecta a las mujeres independientemente de su condición social, nivel educativo, origen o edad. Se estima que, a nivel global, casi un tercio de todas aquellas que han tenido una relación han sufrido violencia física y/o sexual por parte de su pareja y un 18% la ha experimentado en el último año.

Machismo vertebrador potenciado por mensajes negacionistas

Sin embargo, la violencia física es tan solo la punta del iceberg de todas las que sufren niñas, adolescentes y mujeres, que tienen como base un machismo vertebrador potenciado por mensajes negacionistas, como apunta Miguel Lorente, médico forense y exdelegado del Gobierno de violencia de género. “La ultraderecha, con un impulso mediático, da vuelo a todo este tipo de planteamientos sin ninguna base y con todas las consecuencias: daño, violencia y muertes”, sostiene. 

“La ultraderecha da vuelo a todo este tipo de planteamientos sin ninguna base y con todas las consecuencias: daño, violencia y muertes

“Los adolescentes al final son la expresión de los adultos, y hay discursos que permean y, de tanto repetirse, parece que se convierten en verdad, como ‘la ideología de genero’”, coinciden Palenciano y Andrés Conde, director general de Save the Children.

Erradicar esta lacra desde edades tempranas solo será posible con formación y sensibilización sobre la materia, pero para la ONG, en esta problemática todavía hay una inexistente integración de la perspectiva de infancia y la de género, y una clara escasez de recursos especializados. La organización entiende que las niñas y jóvenes menores de 18 años quedan en gran medida fuera del foco de las campañas contra la violencia de género y también de las centradas en la prevención de la violencia hacia la infancia y la adolescencia, produciéndose una mayor invisibilización de sus circunstancias.

En total, 514 de las más de 29.000 víctimas de violencia de género con medidas de protección y/o cautelares registradas por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en 2020, eran menores de 18 años. Motivo por el cual desde Save the Children insisten en que las adolescentes con edades inferiores a los 16 años sean tenidas en cuenta en los estudios llevados a cabo por organismos oficiales. La Macroencuesta de Violencia de Género del Ministerio de Igualdad (2019) solo incluía a las que habían cumplido esa edad.

Incorporar a los adolescentes en las políticas públicas sobre violencia de género

Otra de sus quejas apunta directamente hacia la necesidad de adoptar políticas públicas concretas y específicas para este colectivo. “Para erradicar esta violencia es esencial incorporar a los y las adolescentes en las políticas públicas que atienden a la violencia de género, especialmente en la prevención”, destacan. “Es precisamente en este periodo cuando se conforma más intensamente la identidad y, sin una revisión de modelos y referentes, abocaremos a esta parte de la población a repetir conductas y patrones violentos, aprendidos desde la primera infancia, que les afectarán en el resto de sus vidas”, argumenta el informe.

Sin una revisión de modelos y referentes, abocaremos a esta parte de la población a repetir conductas y patrones violentos

“Tampoco podemos no estar a su lado una vez que se produce la violencia. Los recursos deben adaptarse a las necesidades y realidades de víctimas y agresores: el lenguaje, las estrategias de comunicación y las propias intervenciones han de adaptarse a las particularidades (y dificultades) de este periodo y a las características específicas de esta forma de violencia”, añade.  

Precisamente algunos de los datos recogidos por la citada Macroencuesta de 2019 evidencian aún más esta necesidad. En total, un 6,2% de las adolescentes de 16 y 17 años han sufrido violencia física por parte de sus parejas o exparejas, el 6,5% violencia sexual, un 16,7% violencia emocional y el 24,9% violencia psicológica o de control. 

Las tecnologías y la pornografía como factores clave 

El impacto de las tecnologías en la vida de los adolescentes añade un componente de vulnerabilidad claro frente a estos tipos de violencia. “Por un lado, se normalizan usos de riesgo compartiendo información personal, localización o fotos”, subraya el estudio. “Y por otro, las redes permiten que la situación de violencia en la pareja no se condicione a la presencia física del agresor, sino que se puede ejercer a distancia y de forma mucho más constante en el tiempo, especialmente en la violencia de control”. Las tecnologías pueden llegar a convertirse de este modo en un canal de celos, chantaje y humillación.

Las tecnologías pueden llegar a convertirse en un canal de celos, control, chantaje y humillación

A todo ello se añade un consumo de la pornografía que, sin una educación sexual integral, puede contribuir a construir en el imaginario de los jóvenes relaciones basadas en modelos irreales y prácticas en ocasiones violentas. 

Para ayudar a encajar estas piezas, la educación y concienciación desde pequeños es fundamental. Tanto Palenciano, a través de un monólogo donde utiliza su propia experiencia en una relación violenta para desenmascarar las dinámicas de la violencia machista, como la Fundación Ana Bella, a través de un programa para detectar las señales de una relación tóxica, son ejemplo de ello.

“En un mes de funcionamiento hemos detectado ya 30 casos de potenciales víctimas y otras 11 han acudido a la Fundación a pedir ayuda”, comenta Bella. “La cuestión está en que gran parte de los adolescentes piensan que la violencia machista es un problema que sufren mujeres mayores, amas de casa, sin estudios y se sienten muy alejados de esa realidad”, comenta una de las fundadoras, también víctima de violencia de género.

Desde Save the Children las peticiones son claras: campañas de sensibilización, implantación en los colegios e institutos de educación afectivo-sexual, tal y como se prevé en la LOMLOE; políticas de salvaguarda y protocolos de actuación con una clara perspectiva de género; programas de reeducación para adolescentes agresores, así como mecanismos de denuncia seguros y confidenciales y el desarrollo de registros de datos específicos, unidos a una dotación presupuestaria suficiente. 

Según los últimos datos facilitados por el Ministerio de Igualdad, en España 37 mujeres han sido asesinadas en lo que va de año a manos de sus parejas o exparejas (1.118  desde enero de 2003), 24 menores se han quedado huérfanos como consecuencia de la violencia de género y hay más de 6.000 maltratadas a diario.

El 016 atiende a todas las víctimas de violencia machista las 24 horas del día y en 52 idiomas diferentes, al igual que el correo 016-online@igualdad.gob.es. También se presta atención mediante WhatsApp a través del número 600000016. Los menores pueden dirigirse al teléfono de la Fundación ANAR 900 20 20 10.

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