'Ladies football club', el método de Sergio Peris-Mencheta

"Un método que le permite servir al público lo que el público quiere y le demanda en buenas condiciones, y en formatos resultones y pintones".
Ladies Football Club.
Teatros del Canal / Pablo Lorente
Ladies Football Club.

Un espectáculo como Ladies Fooball Club que Sergio Peris-Mencheta ha montado a partir de la obra de Stefano Massini, el de Lheman Trilogy, y que acaba de estrenar en los Teatros del Canal es una perita en dulce para el crítico. Tiene de todo para que la obra y el equipo quede bien y para que el crítico también quede bien.

Por un lado, es una historia real, la de un grupo de mujeres inglesas que desde la fábrica en la que trabajaron vivificaron el futbol en Reino Unido mientras sus maridos luchaban en el continente, es decir, Europa en la Primera Guerra Mundial. Una historia muy de estos tiempos de feminismos, MeToo y fútbol.

Por otro, tiene humor, más bien fácil y amable. Tiene música muy bien seleccionada. Y un elenco de actrices versátiles, que lo mismo cantan (en español, en inglés y, parece, que en alemán) que tocan, no todas, un instrumento. O que pasan de jóvenes a ancianas y viceversa, casi en un abrir y cerrar de ojos. Motivo por el que los directores de reparto para series no deberían dejar de ver esta obra.

Tampoco tienen un pero todos los apartados técnicos. Y, fríamente, la dirección de Peris Mencheta, crea imágenes interesantes y buenas. Muy de musical de la Gran Vía. Muy mainstream y, por tanto, cercano al lenguaje cinematográfico o audiovisual.

Ni siquiera el texto, quizás lo más flojo, puede ser denostado. Un texto que consigue individualizar a los personajes por lo que dicen y lo que hacen, de tal manera que facilita mucho el trabajo de las actrices cuando tienen que representar personajes episódicos o secundarios. Como el director de la fábrica en la que trabajan o la hermana periodista de una de las futbolistas o los niños mocosos con los que jugarán un partido.

A esto se añade la reacción del público. Al que la obra le acaricia el lomo, le hace carantoñas y cucamonas. Todas y más. Y este se lo agradece con risas, aplausos, sobre todo a los números musicales y los momentos álgidos de la función. Unos espectadores que se levantan a aplaudir, mucho, pero que mucho, cuando acaba la función.

Por todo lo anterior, como ya se ha dicho, esta obra se convierte en una perita en dulce para los críticos. Se lo pone fácil para hablar de ella porque tiene cosas buenas que decir y porque puede por fin puede coincidir con el resto de sus congéneres.

Pero sería una crítica que faltaría a la verdad, ya que faltarían por decir cosas. Como lo que tarda en arrancar la acción, más que nada por la larga presentación de personajes y situación. Y es que comienza con el equipo de fútbol al completo diciendo cómo se llaman, contando su historia y mostrando su rasgo más característico. Rasgo en el que cuando menos te lo esperas insisten por si el público no lo hubiera pillado. Un público al que no parece importarle, más bien lo celebra.

Como por su falta de profundidad. Pues estas mujeres, que son, entre otras cosas, madres y esposas, no muestran en ningún momento preocupación por sus maridos a pesar de las malas noticias que llegan del frente. Y eso que las desagradables noticias lo hacen de manera muy concreta, en forma de marido mutilado y completamente sordo de una de ellas, en una pareja de marxistas que si existe es por la dialéctica.

También va a lo fácil en el partido que se organiza contra unas mujeres alemanas que vivían y trabajaban en una fábrica de tejidos de lana de Reino Unido. Demasiado caricaturizadas y ridiculizadas, cuando eran unas víctimas como las demás.

Ladies Football Club.
Teatros del Canal / Bárbara Sánchez Palomero
Ladies Football Club.

O en el uso del recurso de la bola iluminada agarrada a un brazo metálico. Bola que hace de balón de fútbol en un partido. Y que se sabe que va a pasar desde el minuto uno en que dicha bola se ve en escena.

Desde la butaca se tiene la sensación de que es un espectáculo resuelto antes que hecho. Y bien resuelto está, pero de manera mecánica. Tanto que recuerda a las franquicias de los musicales. Podría decirse que, si existe el método Disney, también existe el método Peris Mencheta

Un método que mostró en Lehman Trilogy afinó en Castellvines y Monteses y que ha aplicado a Ladies Football Club de una forma rutinariamente sistemática. Y hasta en Una noche sin luna, ese biopic lorquiano de coartada cultural. Un método que le permite servir al público lo que el público quiere y le demanda en buenas condiciones, y en formatos resultones y pintones. Consistente, siempre, en una brillante producción, texto o historia interesantes y un buen elenco. Y, cuando, hay música en una selección de standards más o menos reconocibles o cercanos interpretados en directo.

Y se puede entender que el público salga contento. Sobre todo, si se tienen en cuenta los precios que se pagan por un espectáculo que se merecería un hueco en cualquier gran teatro de la Gran Vía. Lo que supondría un aumento importante de los precios, sobre todo, para mantener un elenco de once actrices del nivel que tiene esta producción.