INTERNACIONAL
07/05/2019 08:41 CEST

Lanzan un huevo al primer ministro de Australia durante un mitin

El incidente se ha producido durante una visita a Albury.

SkyNews

Una activista ha lanzado un huevo al primer ministro de Australia, Scott Morrison, en un evento de campaña electoral que se ha llevado a cabo este martes en la ciudad australiana de Albury.

Los guardias de seguridad se han abalanzado rápidamente sobre la activista, que llevaba un gorro y ropa informal, y la arrastraron a otro lugar, según las imágenes de televisión.

Morrison se frotó la cabeza brevemente después de que le lanzaran el huevo y luego ayudó a una mujer mayor que fue empujada al suelo en medio de la situación.

‘Mi preocupación por el incidente de hoy en Albury fue por la señora mayor que fue empujada. La ayudé a levantarse y le di un abrazo’, ha señalado Morrison a través de su cuenta en la red social Twitter.

‘Nos enfrentaremos al vandalismo, ya sean estos activistas cobardes que no tienen respeto por nadie, o los sindicalistas militantes que se encuentran en las pequeñas empresas y sus empleados en los sitios de trabajo’, ha aseverado.

El incidente se ha producido durante una visita del primer ministro a Albury, un distrito electoral en Nueva Gales del Sur, donde un candidato independiente es el favorito.

La mujer luego dijo a los periodistas que su acción ‘habla por sí misma’ y se refirió a la isla Manus, en Papúa Nueva Guinea, donde Australia ha detenido a los refugiados durante mucho tiempo.

La Policía estatal de Nueva Gales del Sur ha informado de que ha detenido a la mujer, de 25 años.

‘Tenemos a una mujer bajo custodia en relación con un incidente que involucró al primer ministro esta mañana’, ha confirmado el inspector de Policía Scott Russell en una rueda de prensa en Albury.

El líder laborista de la oposición, Bill Shorten, ha calificado la acción de la activista de inaceptable. ‘Este es un comportamiento espantoso y vergonzoso’, ha subrayado a los periodistas en Melbourne.

En marzo, un adolescente estrelló un huevo en la cabeza de un polémico senador australiano que asoció la masacre en las mezquitas de Christchurch, que se saldaron con la muerte de 50 personas, con la llegada de musulmanes al país.

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