INTERNACIONAL
08/12/2019 20:24 CET | Actualizado 08/12/2019 20:24 CET

Las 10 emergencias esenciales para las que la ONU necesita ayuda en 2020

Hacen falta 29.000 millones de euros para atender a 109 millones de personas, pero las perspectivas son negras: este año apenas se ha logrado el 64% de lo pedido

Getty Editorial
Una voluntaria cuida a un niño huérfano, hijo de un miembro extranjero del ISIS muerto en Siria, en un campamento de Ain Issa. 

El Panorama Humanitario Mundial (GHO, por sus siglas en inglés) es, otro año más, desolador. Naciones Unidas y varios centenares de ONG han esbozado la radiografía de las emergencias humanitarias de 2020 y la conclusión es brutal: casi 168 millones de personas en todo el mundo necesitarán ayuda en esos meses, una cifra récord. Supone que una de cada 45 personas en el mundo tiene necesidad de lo esencial, desde alimento y agua a cobijo, pasando por protección, sanidad o educación. El número de personas con necesidades humanitarias en el mundo se ha incrementado unos 22 millones en el último año. 

Las causas de estas emergencias son variadas: conflictos armados enquistados, eventos climáticos extremos o economías en deterioro, con enormes desigualdades. Eso pone a estas personas al borde de la supervivencia. La ONU pide 29.000 millones de dólares (más de 26.000 millones de euros) para, al menos, atender a 109 millones de personas, las más desprotegidas. 

Dentro de ese montante se incluyen 4.200 millones requeridos por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) para llegar a 59 millones de niños, con objetivos como tratar a 5,1 millones de menores con desnutrición grave o vacunar contra el sarampión a 8,5 millones.

Hablamos de un fondo ligeramente menor que el rogado el año pasado, pero igualmente inalcanzable. Porque, hecha la petición, viene el balance: a falta de un mes para que acabe 2019, han llegado apenas 16.000 millones de dólares, lo que llega apenas al 64% de los destinatarios calculados el pasado año. O lo que es lo mismo: el 36% de las personas en necesidad urgente de ayuda no han tenido el dinero solicitado. “Esperamos poder contar con la generosidad continua de la comunidad internacional”, dijo el pasado miércoles en Ginebra el subsecretario general de la ONU para Asuntos Humanitarios y Ayuda de Emergencia, Mark Lowcock

Frente a las “renuncias” importantes por esa falta de aliento a que debe hacer frente la organización internacional, está la resiliencia de los que sufren. “Sigo impresionado por la determinación de la gente en reconstruir sus vidas y alentado por su esperanza en un futuro mejor”, dice admirado Lowcock. 

Para el año que entra, los principales focos de atención serán Siria y Yemen, que se cronifican tras años de guerra, y Venezuela, que ya estaba en la lista de prioridades pero que se dispara por la “profunda crisis” y el “deterioro” de servicios básicos. Aunque la alerta de la ONU abarca a 53 países distintos, aquí te contamos en detalle las diez emergencias para las que se piden más fondos, un reto humanitario que sólo se puede abordar si hay un verdadero compromiso económico. 

Rodi Said / Reuters
Un par de niños aguardan junto a su madre herida, cerca de la ciudad de Baghouz, en la provincia siria de Deir Al Zor, el pasado marzo. 

Siria

Siria encara en marzo su noveno año de guerra civil, con los que arrastra necesidades ya viejas, que eran urgentes en 2011. Complicado imaginar con realismo el alcance del desastre de una contienda y represión que deja, según los datos más conservadores, más de 500.000 muertos, 12 millones de desplazados, una revolución secuestrada, y un Ejérrcito, varias milicias y diversos grupos yihadistas peleando por el territorio. 

Naciones Unidas destaca que hay “numerosas” necesidades humanitarias en el país y por eso pide una ayuda de 3.300 millones de dólares para el interior del país (donde hay ciudades completamente destrozadas y donde se ha producido el desplazamiento interno de hasta siete millones de civiles) y de 5.200 millones más para los refugiados sirios y sus comunidades de acogida en países como Turquía, Líbano, Jordania o Irak (donde malviven otros cinco millones largos de personas). Son datos de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), que constatan el mayor éxodo desde la Segunda Guerra Mundial. 

El llamamiento hecho desde Ginebra tiene como destinatarios a 14,6 millones de sirios.

Khaled Abdullah / Reuters
Fatima Ibrahim Hadi, de 12 años, una malnutrida que apenas pesa 10 kilos, en una clínica de Hajjah, Yemen, el pasado febrero. 

Yemen

Yemen, el país más pobre de Medio Oriente, volverá a ser uno de los que más ayuda necesita, con 3.200 millones que irán destinados a atender “la peor crisis humanitaria actual”, en palabras del coordinador de Naciones Unidas para emergencias. Se estima que unos 24 millones de yemeníes necesitan esta asistencia; es el 80% de la población, que ve cómo su situación se deteriora año a año desde que comenzó la guerra, en 2015. 

En estos cuatro años han muerto, al menos, 7.000 civiles, mientras que 11.000 más han resultado heridos. La malnutrición aguda ha matado a cerca de 86.000 niños, hay 14 millones de yemeníes al borde de la hambruna y 1.2 millones de personas han sufrido un brote de cólera, de los más graves que se conocen en el planeta. Unos tres millones de personas se han visto obligadas a huir de sus casas y más de dos millones siguen desplazadas. 

Andreea Campeanu / Reuters
Una mujer desplazada mira a su hijo, que juega con su vestido, en una escuela abandonada usada como refugio en Pibor, en el estado de Boma, en Sudán del Sur, el pasado 6 de noviembre. 

Sudán del Sur

En el caso de Sudán del Sur, la ONU cree necesarios 1.540 millones de dólares para asistencia interna en el país y 950 más para los refugiados en naciones próximas, 6,3 millones de beneficiarios en total. El país arrastra un serio conflicto desde 2013, con choques por el poder entre la etnia dinka y la tribu nuer. Se calcula que 131.000 sursudaneses huyeron a Sudán desde el Sur en 2016. Más de cuatro millones de personas han tenido que huir de sus hogares a causa de la violencia y se cree que hay 19.000 niños soldado. 

El 60% de la población sufre inseguridad alimentaria y la situación es especialmente grave para 1.2 millón de menores que sufren desnutrición aguda, añade este organismo. Casi cinco millones de personas no tienen acceso a agua potable e instalaciones de saneamiento adecuadas, con el consiguiente aumento de enfermedades transmisibles por el agua. 

En 2018 se logró un acuerdo entre el Gobierno y los rebeldes, pero los enfrentamientos entre comunidades siguen dejando muertos y heridos entre los civiles, asaltos contra el ganado y saqueos de la propiedad.

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Un niño congolés, retratado el pasado octubre en Goma, mientras trata de encontrar alimentos para su familia. 

República Democrática del Congo (RDC)

La ONU pide para la RDC un total de 2.424 millones de euros, 1.820 para invertir en el país (hay 8,1 millones de personas necesitadas) y 604 más (para 740.000 congoleños más), fuera. Este estado arrastra una de las crisis humanitarias más largas y complejas del planeta hasta el punto de que justo en noviembre Naciones Unidas se vio obligada a suspender la llegada de ayuda humanitaria ante la inseguridad de la situación. 

El país lleva 20 años de guerra abierta, encadenando golpes y contragolpes, asesinatos de líderes y gobernantes déspotas. Los últimos grandes picos de violencia tuvieron lugar en 2008 y aún es el país africano que más desplazados internos en todo el continente (unos 3.8 millones) que al mismo tiempo acoge a 500.000 refugiados procedentes de Burundi, la República Centroafricana y Sudán del Sur.

La situación se complica con nuevos brotes de ébola (hasta el 26 de noviembre, se había notificado un total de 3.304 casos y unas 2.199 personas han muerto desde que se declaró el brote el 1 de agosto de 2018) y las intensas lluvias, que han afectado a 400.000 personas, tampoco ayudan. 

Associated Press
Un grupo de venezolanos hace cola para pasar un control de inmigración en la frontera entre Ecuador y Perú, en junio de 2019. 

Venezuela

Venezuela no mejora, antes al contrario, y se coloca bien arriba en la lista de prioridades de la ONU, junto a los grandes conflictos armados. La petición, en este caso, es de un fondo de 750 millones de dólares para ayudar a los ciudadanos dentro del país (más del triple de lo solicitado en el presente año) y otro de 1.350 millones para los desplazados y refugiados sobre todo en las naciones vecinas (lo que casi duplica la partida de 2019).

“En Venezuela, la profunda crisis económica ha llevado a una reducción de los ingresos de muchas familias y a un fuerte deterioro de servicios como los sanitarios, lo que ha llevado a muchos venezolanos a dejar su país”, recordó Lowcock en la rueda de prensa del miércoles. 

La situación es especialmente cruda porque plan de asistencia a Venezuela ha sido el que más dificultades de financiación ha tenido en el presente año, ya que por ahora sólo ha logrado el 25% del dinero solicitado. Es grave por la necesidad que tienen los ciudadanos, pero también por el contexto de su éxodo: como en el caso de Siria, los desplazados han ido a parar a países vecinos que no están especialmente boyantes y “aún dependen enormemente de la ayuda humanitaria de emergencia para atender necesidades básicas”.

ASSOCIATED PRESS
Un grupo de manifestantes prodemocracia, durante una manifestación masiva tras arrancar compromisos al Gobierno, el pasado agosto.

Sudán

En el caso de Sudán, la petición de ayuda alcanza los 1.400 millones de dólares, con una población-diana de cinco millones de personas. En este caso, ha habido importantes progresos recientes: el 21 de octubre se llegó a un alto el fuego entre el gobierno sudanés y los grupos armados de oposición de los estados de Darfur, Kordofán del Sur y Nilo Azul ,por el que se permite el acceso de la ayuda humanitaria a estas regiones. 

Pero es un pasillo que llega tras años de bloqueo, en los que ha sido casi imposible la llegada de ayuda humanitaria a la zona, donde se han constatado constantes crímenes de guerra, el uso de armas químicas y de técnicas de tierra arrasada, denuncia Amnistía Internacional

Actualmente 5,8 millones de personas padecen inseguridad alimentaria, en comparación con los 3,8 millones del año anterior. Entre ellas, se encuentran 1,9 millones de personas en Darfur. Se espera que la situación se agrave en los próximos meses.

ASSOCIATED PRESS
Un grupo de mujeres espera a recibir comida distribuida por voluntarios locales en un campo de desplazados de Daynile, a las afueras de Mogadiscio, el 18 de mayo de 2019. 

Somalia

Somalia tiene a tres millones de personas esperando como agua de mayo la ayuda internacional. 1.034 millones han de llegar, según la ONU. Es uno de los estados más pobres del planeta, que vive un colapso político y social de décadas, al que se suman, más allá de sucesivos conflictos armados, diversas hambrunas y sequías. Eso y un gobierno débil que no controla la mayor parte del territorio, dividido el poder entre islamistas, bandas armadas y señores de la guerra. 

Si bien es cierto que en los últimos años la situación ha mejorado, las cifras siguen siendo demoledoras: hay 1,2 millones de desplazados internos, un millón se ha desplazado a países vecinos y 6,2 millones (más de la mitad de los habitantes) carecen de lo esencial. La trata de seres humanos es muy rentable en la zona, a lo que se suman los secuestros masivos por parte de grupos yihadistas como Al Shabab, que lleva más de 10 años masacrando y atemorizando a su gente.  

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Una niña etíope, residente en la zona alta de Amhara, en octubre de 2018. 

Etiopía

Etiopía necesitará en 2020 unos 973 millones de dólares, según el cálculo de Naciones Unidas. El Premio Nobel de la Paz a su primer ministro, Abiy Ahmed Ali, ha sido un espaldarazo importante al proceso de paz abierto recientemente con Eritrea, pero es más un acicate que otra cosa, para que el acercamiento no se cierre en falso. 

La disputa territorial se remonta a 1998, aunque en el verano de 2018 llegó un anuncio esperanzador por parte de Addis Abeba: estaba dispuesta a aceptar y aplicar el acuerdo de fronteras de 2002, con el que se ponía fin a las hostilidades militares. Este gesto dio paso a la firma de una Declaración Conjunta de Paz y Amistad, un “paso histórico”, en palabras del Consejo de Seguridad de la ONU, que implicaba la reapertura de la frontera entre ambos países y la restauración de las relaciones diplomáticas. Oficialmente, pues, ya no están en guerra, pero queda mucho por hacer. 

La contienda, entre 1998 y 2000, dejó al menos 80.000 muertos y a ello se suma que más de 700.000 personas sufren en Eritrea a causa de la actual sequía, la falta de comida y la escasez de agua, según la organización humanitaria CARE. En el Cuerno de África, más de dos millones de personas no tienen acceso a las raciones de comida necesarias.

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Un rohingya, en el campo de refugiados de Kutupalong, cerca de Cox's Bazar, Bangladesh, en agosto de 2018. 

Bangladesh

En el caso de Bangladesh, país para el que la ONU pide 871 millones, a su pobreza de base y sus enormes problemas sanitarios por cuestiones de contaminación se suma que es el país receptor del éxodo roghinya, la minoría musulmana de la vecina Birmania que escaparon por la persecución del Gobierno. 

1,3 millones de personas necesitan ayuda, tanto por ser desplazados como por inseguridad alimentaria y polución. Hablamos de 900.000 personas refugiadas procedentes de Myammar y cerca de 330.000 bangladesíes en situación vulnerable, pertenecientes a las comunidades de acogida.

Es un caso de asistencia completa: hace falta ayuda humanitaria básica y a la provisión de servicios como alimentación, agua, saneamiento y cobijo, atención médica, gestión de campos, actividades de protección (como las dirigidas a proteger a los menores), lucha contra la violencia sexual y de género, educación y nutrición.

Desde que comenzó el problema de los roghinyas, en agosto de 2017, nunca se ha logrado cubrir por completo la demanda de fondos. 

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Un niño duerme en una habitación compartida con otros desplazados por inundaciones en Lokoja, Nigeria, hace un año. 

Nigeria

La crisis humanitaria de Nigeria requiere de al menos 789 millones de dólares para atender a 5,7 millones de personas, dice la ONU. En el país, y en toda la zona del lago Chad, hay 11 millones de personas que precisan de ayuda urgente, siete millones se encuentran en peligro de hambruna y hay 450.000 menores en situación de malnutrición.

El miedo a la organización terrorista Boko Haram -que es el mayor fantasma al que se enfrenta Nigeria- y al combate para frenarla ha hecho que, según la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, se hayan producido más de 1.7 millones de desplazamientos internos sólo en los estados de Borno, Adamawa y Yobe en el noreste de Nigeria.

Los yihadistas comenzaron a actuar hacia 2002, con el objetivo de derrocar al Gobierno e imponer una estricta interpretación de la sharia o ley islámica en todo el país. Las invasiones de aldeas, la imposición de esa ley islámica y la batalla de las tropas gubernamentales contra los yihadistas han convertido la zona en un polvorín. El balance desde entonces es de 23.000 muertos y casi tres millones de desplazados.