POLÍTICA
24/08/2020 09:13 CEST

Las asignaturas de Casado para el nuevo curso político

Tras los cambios en la directiva, tiene por delante consolidar el giro moderado, decidir si pacta para desbloquear algunas materias y decidir si sigue pactando con Cs

Manu Fernández / ASSOCIATED PRESS
Pablo Casado, durante un mitin en Madrid, en noviembre de 2019. 

El líder del PP, Pablo Casado, ha dado por inaugurado el curso político con los cambios que ha introducido en la directiva de su partido, se ha marcado el objetivo claro de convertirse en alternativa al Gobierno de Pedro Sánchez y derrotarlo en las urnas.

Se trata de un curso importante e incierto en que el que el partido tendrá que afrontar “importantes desafíos”, como él mismo ha advertido, por la “compleja situación” de España. Pero el PP también tiene varias asignaturas nuevas en el ámbito político, estas son algunas de ellas:

Consolidar los cambios

El PP reiniciará la actividad parlamentaria con varios cambios en el partido, entre ellos la sustitución de la portavoz parlamentaria, Cayetana Álvarez de Toledo por Cuca Gamarra, y la integración del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, en la dirección, lo que supone un movimiento de nombres importante que aún debe consolidarse en la práctica.

El papel que desempeñará Almeida como portavoz nacional del partido está por concretar y ver cómo se compagina con su actividad a nivel local y con la del resto de vicesecretarías del partido.

Además, Casado ha creado un Comité de Alcaldes, que dirigirá el de Badalona, Xabier García Albiol, y ha reforzado áreas como empleo y pensiones o vivienda, en la reforma que ha realizado de la dirección.

Pactar o no pactar

Ante la alternativa de pactar o no pactar con el Gobierno de Sánchez, Casado ha asegurado que va a optar claramente por la segunda opción. Esto descarta, en principio, que pueda dar apoyo a los Presupuestos Generales del Estado o a la renovación de los órganos judiciales, entre otros organismos pendientes de renovar.

Pero si es así, tendrá que resistir la presión que recibirá no solo desde fuera, sino también desde dentro de su propio partido, de los partidarios de llegar a acuerdos con el Gobierno que faciliten la gobernabilidad ante la dura situación creada por la pandemia del coronavirus y todas las crisis derivadas.

El líder de la oposición asegura que sigue teniendo la “mano tendida” al Gobierno, pero la condición es que éste acepte sus propuestas en materia económica, con el plan Activemos España, o en materia sanitaria, con el Plan Cajal, así como las modificaciones legales necesarias para hacer frente a los rebrotes.

La moción de Vox

La moción de censura anunciada por Vox contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, obligará al PP a pronunciarse. La postura del partido es no apoyar este iniciativa que consideran un “balón de oxígeno” para el Ejecutivo porque la suma de diputados no es suficiente para que triunfe.

En todo caso, el PP deberá navegar hábilmente entre dos aguas para que la formación que preside, Santiago Abascal, que le ha restado un gran número de votantes por el flanco derecho, no rentabilice políticamente este intento de sacar a Sánchez de La Moncloa, aunque esté a priori condenado al fracaso.

Acuerdos con Ciudadanos 

Después del poco éxito de la alianza con Ciudadanos en el País Vasco, que supuso la pérdida de cuatro escaños con respecto a las anteriores elecciones, ahora el PP deberá decidir qué hacer en las próximas elecciones en Cataluña.

Frente a la propuesta de Ciudadanos para presentar una lista unitaria constitucionalista en las elecciones catalanas, los populares se muestran escépticos porque creen que hay nulas posibilidades de que el PSOE participe, pero también se mantienen cautos sobre una coalición solo con la formación naranja.

“Hay que ver si eso que sumaba, ahora suma o no suma. Lo estamos estudiando”, ha advertido el líder del PPC, Alejandro Fernández, sobre una posible coalición con Ciudadanos.

Los populares deberán, además, replantear su colaboración con Ciudadanos en el Congreso, después de que el partido de Inés Arrimadas haya pactado con el Gobierno para aprobar los últimos estados de alarma, dejando al PP al margen.

Los congresos

Casado acaba de cumplir en julio dos años al frente del PP tras ser elegido en un Congreso extraordinario. El último Congreso Nacional ordinario del partido fue en febrero de 2017 y, según los estatutos, deben celebrarse cada cuatro años por lo que corresponde una de estas citas en 2021.

A este tendrían que seguir la celebración de los congresos regionales, sobre todo en lugares como la Comunidad de Madrid, País Vasco, Canarias o Asturias, donde los actuales dirigentes han sido nombrados directamente por la dirección del PP, una fórmula que está recogida en los estatutos.

Los últimos congresos regionales del PP también se celebraron en 2017, cuando se inauguró el sistema de elecciones primarias para elegir a los barones territoriales. 

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