INTERNACIONAL
14/05/2019 11:13 CEST | Actualizado 14/05/2019 11:25 CEST

Las claves para entender la nueva (y peligrosa) escalada entre EEUU e Irán

Un acuerdo que funcionaba, un líder que lo rompe, otro que amenaza con hacer lo propio, el Golfo que se llena de soldados y mucha tensión verbal. ¿En qué quedará?

Reuters
El portaaviones USS Abraham Lincoln, uno de los buques que EEUU ha mandado al Golfo, en una imagen suministrada por el Ejército de EEUU. 

¿Suenan de veras los tambores de guerra o estamos ante la enésima escalada verbal entre dos enemigos irreconciliables? Con las horas, llegará la respuesta, pero de momento es cierto que la temperatura sube, que las tensiones entre EEUU e Irán se disparan y, con ellas, las amenazas de conflicto abierto en el Golfo Pérsico. 

En los últimos días, la presencia militar estadounidense en la región ha aumentado, aunque es algo relativamente normal, una demostración de fuerza que es sencilla de hacer cuando se cuenta con bases y aliados en toda la zona (Arabia Saudí, Bahréin, Omán, Qatar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos...). En otras ocasiones, incluso, el despliegue ha sido mayor. Es algo cíclico. Sin embargo, esta vez los movimientos en el tablero se han visto acompañados de declaraciones muy duras, que encienden todas las alarmas. Irán, ha dicho el presidente norteamericano Donald Trump, “sufrirá mucho” si intenta cualquier agresión a EEUU

La escalada, en realidad, comenzó hace un año: Trump, de forma unilateral, decidió abandonar el acuerdo firmado por las potencias occidentales con Irán sobre su programa nuclear, un pacto acordado en 2015 que rebajó las pretensiones de los ayatolás, circunscribiendo sus investigaciones al mundo civil (ingeniería, salud) e impidiendo que desarrollen un arma atómica, con controles internacionales serios. En estos cuatro años, Irán siempre ha superado los exámenes de los especialistas del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que han verificado que cumple lo firmado.

Pese a ello, el norteamericano rompió la baraja. Acusó a Teherán de seguir buscando una bomba nuclear pese al acuerdo, de apoyar el terrorismo, atacar a personal e infraestructuras de Estados Unidos en las últimas décadas e influir en conflictos de Oriente Próximo como los de Siria y Yemen.

Desde entonces, Washington ha ido aprobando paquetes de sanciones que asfixian la economía iraní y que ponen en serios problemas a empresas como las europeas. También ha ordenado a países de todo el mundo que dejen de comprar petróleo iraní o afrontarán sanciones por esas compras. La Unión Europea sigue comprometida con el acuerdo, que permitió una apertura económica hacia Irán, y condena públicamente las sanciones y el paso atrás de Trump, pero la presión es grande ante las exigencias de la Casa Blanca. 

Las sanciones estadounidenses han causado estragos en la ya anémica economía de Irán, mientras que la ayuda prometida por los socios europeos del acuerdo no ha aliviado suficientemente las carencias de la población, por lo que la situación de cansancio en la República Islámica es seria. 

Ahora, justo al cumplirse un año de esa espantada de EEUU, Irán también ha dicho que está cansada y que se quiere ir del pacto. El miércoles pasado, el presidente iraní, Hasan Rohaní, anunció que su país reduce sus compromisos adquiridos en 2015 (no van a vender el uranio enriquecido ni el excedente de agua pesada, lo que amplía sus reservas) y da un plazo de 60 días al resto de firmantes del pacto para que cumplan con sus exigencias: se levanten las trabas a las transacciones con el sistema bancario iraní y a la venta de petróleo.

Cómo están ahora las cosas

Las amenazas recíprocas de EEUU y de Irán han sido continuas en este año. Rohaní aseguró en julio que empezar un conflicto con Irán supondría “la madre de todas las guerras”, a lo que Trump respondió en Twitter: “NUNCA MÁS VUELVA A AMENAZAR A LOS ESTADOS UNIDOS O SUFRIRÁ CONSECUENCIAS QUE POCOS HAN SUFRIDO EN LA HISTORIA ANTES”. Así, con mayúsculas, que en las normas de estilo online equivalen a un grito. 

La tensión ha aumentado recientemente después de que EEUU decidiera no renovar las exenciones a la compra de crudo iraní otorgadas a ocho países, lo que además ha provocado un alza de los precios e inestabilidad en el mercado petrolero.

Como consecuencia, las autoridades iraníes amenazaron con bloquear el estratégico estrecho de Ormuz, por el que cruza una gran parte del crudo mundial, si las sanciones impuestas por EE.UU. tras retirarse del acuerdo nuclear de 2015 impiden sus exportaciones de petróleo, vitales para la economía del país.

Ahora, efectivamente, EEUU ha enviado el buque de asalto anfibio USS Arlington, misiles Patriot, el portaaviones USS Abraham Lincoln y varios bombarderos al Golfo Pérsico, como respuesta a Irán. El Pentágono filtra en la prensa estadounidense que hay “indicadores de amenazas creíbles por parte del régimen iraní” contra sus intereses en la zona.

El asesor de seguridad nacional John Bolton dijo el domingo por la noche que han tomado esta decisión “ante una serie de indicios y advertencias preocupantes y escalofriantes”, sin entrar en más detalles. “Estados Unidos no busca la guerra con el régimen iraní, pero estamos preparados plenamente para responder a cualquier ataque, ya sea por parte de sus representantes, del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica o de las fuerzas regulares iraníes”, dijo Bolton.

Ayer, el propio Trump dijo que Irán “sufrirá mucho” si toca un pelo a sus soldados y bases en la zona o a sus aliados (Arabia Saudí o Israel, entre otros). “Si hacen algo, será un error muy grave. Será un problema muy malo para Irán si ocurre algo, eso puedo decírselo. No van a estar contentos”, dijo en una comparecencia ante la prensa, antes de verse con el primer ministro húngaro, Viktor Orbán. “Si hacen algo, sufrirán mucho. Ellos saben a qué me refiero”, insistió. Preguntado por la posibilidad de una guerra con Irán, Trump recurrió a su habitual “veremos lo que ocurre”. 

El diario The New York Times ha publicado que el jefe en funciones del Pentágono, Patrick Shanahan, presentó la semana pasada un plan para desplegar hasta 120.000 soldados estadounidenses en Oriente Medio a causa de esta escalada. El plan. no obstante, no contempla una invasión de Irán, para la que harían falta más efectivos, aclara. 

Irán, que niega planes para cualquier ofensiva, quita hierro a esta muestra de músculo militar, calificándola de “fanfarronada”. Los Guardianes de la Revolución aseguran que que no ven probable una guerra con EEUU y que, en caso de ataque, tienen la capacidad de responder con firmeza. La agencia de noticias semioficial ISNA citó el lunes a un funcionario anónimo diciendo que el presidente Rouhani planea dar un discurso el miércoles, en el que podría hablar de las “contramedidas” que Teherán tomará por la retirada de Estados Unidos del acuerdo nuclear. 

¿Sabotaje: contra quién y para qué?

A esa tensión se han sumado también otra denuncia de sabotaje de petroleros en la zona. Se trata de cuatro buques, dos de Arabia Saudí, uno de Emiratos y otro de Noruega, atacados en la zona del Golfo entre el domingo y el lunes. 

Los noruegos, en este caso, pintan poco, pero los otros dos países son rivales regionales de Teherán y justo desvelan lo ocurrido coincidiendo con un aviso, tres días antes, de la Autoridad Marítima de Estados Unidos, de que se podían dar estos actos por parte de “Irán o sus intermediarios locales” contra naves comerciales. 

Saudíes y emiratíes han reclamado ya una implicación internacional para garantizar la seguridad de las rutas marítimas, mientras que el Gobierno iraní se ha desmarcado del sabotaje a los petroleros y ha denunciado una conspiración para crear inseguridad en la zona.

Europa pide contención

El lunes, el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, hizo escala por sorpresa en Bruselas, en su viaje que hoy le lleva a Rusia, precisamente para verse con los ministros de Exteriores europeos y compartir con ellos información de inteligencia sobre la “amenaza creciente” que, a juicio de Washington, supone Irán. El jefe de la diplomacia estadounidense mantuvo reuniones bilaterales con los ministros de Francia, Alemania y el Reino Unido, así como con la alta representante de la Unión Europea (UE) para la Política Exterior, Federica Mogherini.

No obstante, no ha habido declaraciones de los mandatarios comunitarios valorando esta supuesta amenaza al alza. La UE, por tanto, pidió a Pompeo “máxima contención y evitar cualquier escalada del lado militar” con Irán, según explicó Mogherini al finalizar el Consejo de ministros de Exteriores. “Pompeo lo ha oído claramente de nosotros, no solo de mí, sino también de otros ministros de países de la UE: vivimos en un momento crucial, delicado, la actitud más relevante, más responsable, es y debería ser la máxima contención y evitar cualquier escalada del lado militar”, dijo la jefa de la diplomacia de la UE. 

En su comparecencia, mantuvo claramente su compromiso con el acuerdo sobre las investigaciones nucleares de Irán de 2015. “La UE siempre anima al diálogo y al compromiso diplomático. Siempre apoyamos cualquier oportunidad de negociar. Mejor hablar que no hacerlo, y especialmente cuando surgen tensiones”, indicó la política italiana, quien instó igualmente a Irán a que mantenga el cumplimiento de todos los requisitos del acuerdo logrado en 2015 por el que se comprometió a no desarrollar armas nucleares. “Lo mismo haremos de nuestra parte para seguir implementando el acuerdo nuclear”, añadió.   

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