INTERNACIONAL
14/01/2020 14:43 CET

Las huelgas sirven para algo, y en Francia lo están demostrando

Los sindicatos se apuntan un tanto, aunque la reforma de las pensiones de Macron sigue sin convencer.

Emeric Fohlen/NurPhoto via Getty Images
Manifestación el 11 de enero en París contra la reforma de las pensiones.

Después de 38 días de paros y movilizaciones contra la reforma de las pensiones en Francia, los manifestantes se apuntaban un tanto este sábado con el anuncio de que el Gobierno retiraba la edad de referencia de la jubilación a los 64 años, el punto más controvertido del proyecto de ley. 

El primer ministro, Édouard Philippe, comunicaba en Twitter el 11 de enero que había hecho llegar a los sindicatos un nuevo texto con cesiones. Philippe aclara en esta carta que será necesario situar una edad de referencia de jubilación, pero serán las negociaciones sociales —con sindicatos y patronal— las que la fijen. Con el anuncio, llegaban las celebraciones... aunque también las dudas.

En España, la noticia era que los franceses nos estaban demostrando, una vez más, que las huelgas sí sirven para algo: en este caso, para hacer recular al Gobierno liberal de Emmanuel Macron.

Al otro lado de los Pirineos, en cambio, la cuestión no parece tan sencilla. Las encuestas reflejan que la instauración de la edad de referencia de jubilación a los 64 años era una de las medidas más sensibles de la la reforma. Concretamente, según un sondeo exclusivo de YouGov realizado por la edición francesa del HuffPostel 66% de los franceses se oponía a este punto, sobre el cual el primer ministro se mostraba inflexible hasta este sábado. 

Si para una buena parte de la población la retirada de esta medida es un logro...

... ¿quiere decir que han terminado las reivindicaciones?

En absoluto. De hecho, ahora los sindicatos se dividen entre los que consideran esta cesión una “victoria”, como la Confederación Francesa Democrática de Trabajo (CFDT), el sindicato mayoritario en el sector privado y uno de los más dialogantes, y los que la ven insuficiente y reclaman una retirada total del proyecto de ley, como la CGT. 

Para Laurent Escure, responsable sindical de la Unión Nacional de los Sindicatos Autónomos (Unsa), esta cesión, de momento, “es una medida de apaciguamiento”. No obstante, un barómetro de Harris Interractiv para RTL y AEF demuestra que la mayoría de los franceses (el 60%) sigue apoyando las movilizaciones, el mismo porcentaje que antes del anuncio de Philippe. 

Aparentemente, las manifestaciones pierden fuerza, pero la intersindical ha seguido convocando paros hasta el 16 de enero. El domingo circularon todas las líneas de metro y de cercanías, aunque con menos frecuencias de las habituales. Según el Ministerio de Interior, el 11 de enero se manifestaron 149.000 personas (500.000 según la CGT), es decir, un tercio de quienes secundaron las protestas el 9 de enero (452.000, según el Ministerio; 1,7 millones, según la CGT).

Lo cierto es que no había tantos paros consecutivos desde 1968 y que los manifestantes han empezado a notar que las huelgas están pesando en sus bolsillos.

¿Qué más piden los sindicatos?

Aparte de la edad de jubilación, los actores sociales critican duramente otros dos puntos de la reforma de las pensiones (más bien por omisión). Se trata de pluses salariales por peligrosidad y el empleo de las personas mayores, temas que, a juicio de los sindicatos, no aborda lo suficiente el proyecto de ley que propone el Gobierno galo.

Los sindicatos reclaman, entre otras cosas, que se reintroduzcan cuatro criterios de penosidad laboral que eliminó Macron al principio de su legislatura, y son la manutención manual de cargas pesadas, posturas difíciles, vibraciones mecánicas y agentes químicos. 

En cuanto a los trabajadores seniors, la crítica de los sindicatos es clara: el Gobierno pide que los ciudadanos trabajen más tiempo pero ignora la cruda realidad de que “antes de llegar a la jubilación, el 40% de los asalariados ya ha dejado de trabajar”. Dicho de otra manera: la tasa de empleo de las personas de entre 55 y 64 años apenas llega al 52,3%. Por eso los actores sociales proponen, entre otras, que haya una “jubilación progresiva” para estas personas. 

Entonces, ¿qué va a pasar ahora? 

El Gobierno ha organizado a finales de enero una conferencia de financiación con los interlocutores sociales para explorar nuevas fórmulas de financiar el sistema de pensiones. Eso sí, antes de finales de abril, deberán haber llegado a una conclusión para que se añada por decreto en la nueva ley. De no lograr un acuerdo, “el Gobierno afrontará sus responsabilidades”, ha avisado Philippe, que no descarta retomar su medida de edad de referencia en los 64 años.

De momento, la reforma será presentada en Consejo de Ministros el 24 de enero para comenzar su trámite parlamentario el 17 de febrero y que pueda ser aprobada antes de verano.

La pelota, por tanto, está en el tejado de los sindicatos, que tendrán que llegar a un acuerdo de cara a las negociaciones con el Gobierno de Emmanuel Macron.

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