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02/02/2020 10:26 CET | Actualizado 03/02/2020 12:31 CET

Los miedos del PP de Casado a quedar sepultados

Arranca las sesiones en el Congreso y los terrores del joven líder se acrecientan ante los frentes que les acechan.

EFE
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (i), el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida (d), y el presidente del PP Pablo Casado

En el núcleo duro de Pablo Casado se ha extendido la sensación de que les están adelantando a derecha e izquierda. Y de que no acaban de dar con su sitio ni logran tocar la tecla adecuada. Dicen que el Gobierno les ha silenciado y que Vox no entra en razón. Internamente tienen que seguir haciendo hueco a la cuota Aznar sin mucho entusiasmo, como evidencia la entrada de Elvira Rodríguez, que a sus 70 años sustituye a Isabel García Tejerina —que parte rumbo a una empresa del Ibex— y el asesoramiento de José María Michavila, que se suma a Elorriaga y Aragonés, entre otros cerebros de la era del ex presidente.  

Entre los barones crece el convencimiento de que al joven líder le falta templanza para no perder los nervios y subirse al carro de los de Abascal con tanta facilidad. Esta misma semana nada más anunciar Vox que había denunciado ante la fiscalía al ministro Ábalos por su encuentro con la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez, el PP declaró que tomarían medidas judiciales ellos también. Un ejemplo más de esa falta de estrategia e iniciativa que le achacan los veteranos.

“No tenemos foco de manera natural. Y lograrlo manteniendo la moderación con un discurso a medio plazo, no es productivo”, comentan en el círculo de confianza de Casado tras lograr apagar el fuego del pin parental y a punto de que comience la próxima semana el nuevo calendario de sesiones en el Congreso, que a partir de ahora coincidirá los martes con el Consejo de Ministros y les dejará margen de maniobra, tal y como sostienen.

No están maduros ni preparados para llevar las riendas de un partido como este

“La improvisación y, en algunos casos, la ignorancia y las prisas reflejan un miedo latente a que se les vaya de las manos todo. Hay que tomar la delantera y ser coherentes con lo que queremos ser. No están maduros ni preparados para llevar las riendas de un partido como este. Aquí no funcionan los personalismos, como en las nuevas formaciones. Hay que ser hábil para mantener el equilibrio, y no basta con tener a Aznar de padrino”, dice un ex ministro popular sobre Casado y su equipo. Entre Génova y el grupo parlamentario se abre paso la desconfianza. Se sienten tan cuestionados y cercados, que por los despachos ha empezado a correr la teoría de que tienen los móviles pinchados.

Asumido ya que esta legislatura durará al menos tres años, hay que ingeniárselas para no perder protagonismo. El sueño de integrar a los otros dos partidos de derechas se desvanece cada vez que se sientan con Vox. Con 52 diputados en la bancada que antaño dominaba el PP, no están dispuestos a ceder. Macarena Olona, la secretaria general del grupo parlamentario de extrema derecha, se da el lujo de desechar acuerdo tras acuerdo, el más reciente sobre las portavocías de las comisiones de esta legislatura. No quieren deudas con el partido al que buscan sustituir ni transmitir la impresión de que están subordinados al PP. La guerra por el electorado no dará tregua en la legislatura. 

Con los 10 diputados de Ciudadanos hay tan buena sintonía, que a nadie le extrañaría que acabasen integrados. El primer paso podrían ser las elecciones catalanas, un test para medir el encaje.

Sin embargo, Vox desata los peores miedos. Sin filtros, sin ataduras y con una cúpula que no tiene quien le tosa, no es fácil tomar la delantera. La esperanza de los de Casado, ahora que ven a Iglesias y Montero posando con el resto de ministros y están tan en silencio, es que se reproduzca el ejemplo de Podemos. “Hay que tener paciencia. En el PSOE también dieron tumbos cuando apareció Podemos y se empezó a comer su pastel pero Iglesias ha ido perdiendo votos y ahora parece medio diluido como parte de un gobierno que no es el suyo”, dice esperanzado un miembro de la dirección.

EFE
Imagen de archivo de Casado y Aznar

Otro de sus grandes temores de Casado es lo que consideran “el plan del Gobierno para opacarnos. Al situar el Consejo de Ministros los martes por la mañana, la sesión de la tarde en el Congreso se la comen las medidas que anuncie la portavoz desde Moncloa al mediodía. Así tiene a los periodistas ocupados con esta noticia, pues son los mismos que cubren Congreso, y será complicado que la sesión no pase desapercibida. El miércoles, en la sesión de control al Ejecutivo no da tiempo a preguntar por lo aprobado el día anterior sino por cuestiones que ya han perdido interés porque se han quedado viejas. El jueves, se vota en la sesión las leyes del Gobierno y se acabó. Ni bola”, explica con preocupación un destacado diputado popular.   

Buscando su lugar, cercado por Vox, el Gobierno, los aznaristas y los barones, el núcleo duro de la actual dirección de PP arranca una legislatura en la que lo tienen difícil.

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