Las muchas sombras (y pocas luces) del informe de la ONU tras su visita a Zaporiyia

Qué dice el informe de 55 páginas del OIEA tras una semana en la mayor planta nuclear de Europa.
Central nuclear de Zaporiyia.
Central nuclear de Zaporiyia.
EUROPA PRESS

Sombras y luces alrededor de la situación de la nuclear de Zaporiyia. Como conclusión, Rafael Grossi, jefe del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIAE) ha alertado que “estamos jugando con fuego” y que “podría ocurrir algo muy gordo”. En las 55 páginas del informe tras pasar cinco días en la central hay más sombras que luces y por lo que respecta a las partes, la conclusión es que no ha dejado satisfechos ni a Rusia ni Ucrania. Kiev exige que la agencia atómica de la ONU “fuerce” la desmilitarización de la planta y Moscú niega tener equipamiento militar en la central.

“El mundo no solo merece, sino que también necesita, que los representantes del OIEA obliguen a Rusia a desmilitarizar el territorio de la central nuclear y devolver el control total a Ucrania”, dijo el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.

El mandatario saludó que el informe del OIEA señalara la presencia de “equipo militar ruso en el territorio de la central nuclear”.

Durante la reunión este martes del Consejo de Seguridad de la ONU, el director general del OIEA, Rafael Grossi, advirtió de que la presencia de vehículos y equipamiento militar rusos en la planta supone una presión indebida sobre la planta y que por ello deberían ser retirados.

Además, Grossi pidió crear una zona de seguridad nuclear alrededor de la planta y el cese “inmediato” de los bombardeos.

El argentino enfatizó asimismo que “eso requiere un acuerdo de todas las partes” implicadas en el conflicto.

Moscú niega tener equipos militares en la planta

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, negó a su vez haber desplegado equipos militares en la central de Zaporiyia, aunque ordenó también a la agencia atómica rusa, Rosatom, que proponga medidas para garantizar la seguridad de la planta.

“He visto en el informe que dice que el OIEA considera necesario retirar equipos militares del recinto de la planta. Pero en el territorio de la planta no hay equipos militares”, dijo Putin durante su intervención en el VII Foro Económico Oriental en Vladivostok, capital del lejano oriente ruso.

Putin se mostró dispuesto a invitar a la planta bajo control ruso a la prensa europea y estadounidense para que lo comprueben personalmente.

Al mismo tiempo, aseguró que se fía del informe presentado por Grossi ante el Consejo de Seguridad.

“El OIEA es una organización internacional responsable. Su jefe es una persona muy profesional”, subrayó Putin.

Al mismo tiempo, denunció que EEUU y los países europeos presionan a la agencia de Naciones Unidas, por lo que no pueden decir “abiertamente que los disparos proceden del lado ucraniano”.

El jefe de la agencia nuclear rusa, Alexéi Lijachov, se congratuló, por su parte, de que los inspectores hayan probado que la planta está siendo atacada, lo que conlleva un “gran riesgo” para la instalación nuclear.

Mientras, el embajador ruso ante la ONU, Vasili Nebenzia, sostuvo que los militares rusos en la zona de Zaporiyia “hoy en día protegen la planta”.

Kiev pide cascos azules

Entretanto, Ucrania se mostró partidaria del envío de cascos azules a la mayor planta nuclear de Europa, controlada por tropas rusas desde principios de marzo.

“Desplegar el contingente de mantenimiento de la paz, transferirle el control y sacar a los ocupantes rusos puede ser una de las formas (de crear la zona de seguridad)”, dijo Petró Kotin, responsable de la empresa nuclear ucraniana Energoatom, citado por la agencia UNIAN.

Para eso, agregó, se requiere un esfuerzo adicional por parte de las Naciones Unidas.

El asesor presidencial ucraniano, Mykhailo Podolyak, lamentó en una conversación con el rotativo digital Current Time que el OIEA no haya dado recomendaciones más rotundas para la retirada de los rusos de la planta.

“Si dijeran que en caso de no hacerlo, habría sanciones para la industria atómica, sería más eficaz. Entonces Rusia entendería que el mundo está realmente interesado en resolver la crisis en torno a la central”, opinó.

Más ataques

La presencia internacional en la zona no ha provocado que cesen los ataques que siguen poniendo en riesgo al mundo ante una emergencia nuclear.

El pasado martes, el propio alcalde de la ciudad Energodar en la que se encuentra ubicada la central nuclear denunció bombardeos durante la tarde.

Emilio Morenatti via AP
Sofia Zhyr, de 14 años, sentada en su pupitre en su escuela de Chernihiv, atacaba en marzo. Confiesa que tenía miedo de regresar.
Emilio Morenatti via AP
Anna Skiban, de 12 años, en el lugar donde estaba su asiento en su clase del liceo de Mykhailo-Kotsyubynske, Chernihiv, atacado en marzo. "Estoy muy triste, no puedo creer que esto le haya pasado a mi escuela".
Emilio Morenatti via AP
Oleksandr Morhunov, de 13 años, entre los escombros de su aula, atacada en marzo pasado, en Chernihiv. "Cuando estoy en mi clase, pienso en las ganas que tengo de que acabe la guerra".
Emilio Morenatti via AP
Mykola Kravchenko, de 12 años, mira su destrozada aula de informática en el liceo Mykhailo-Kotsyubynske. “Cuando estoy en la escuela, pienso en la persona que murió entre los escombros. Lo siento profundamente por ella”.
Emilio Morenatti via AP
Khrystyna Ignatova, de 16 años, mira lo qque queda en pie de su aula, en la escuela Chernihiv. "Lo que pasó es una tragedia. Ya lloré por todo lo que perdí. Extraño a mi escuela, amigos y maestros. Pero habrá una nueva escuela, nuevos maestros y amigos. Lo más importante es que la vida sigue".
Emilio Morenatti via AP
Anastasia Avramenko, de 13 años, en la posición exacta en la que estaba su pupitre en la escuela de Chernihiv. Dice que se quiere graduar en ese centro, porque es donde siente que pertenece.
Emilio Morenatti via AP
Ivan Hubenko, de 11 años, camina con su mochila sobre los restos de su escuela bombardeada en Chernihiv. "Me siento ofendido cuando estoy en mi escuela. Un resentimiento porque los rusos la destruyeron".
Emilio Morenatti via AP
Oleksii Lytvyn, de 13 años, ante el lugar que ocupaba la pizarra de su clase, en el Mykhailo-Kotsyubynske. “Nunca había visto algo así, no puede ser una realidad”, dice, como si fuera un sueño.
Emilio Morenatti via AP
Karina Muzyka tiene 10 años y está retratada en su clase de Chernihiv. "Cuando bombardearon mi escuela, me aterroricé. Vivimos cerca. Nuestras ventanas se dañaron y mi madre pudo morir porque la puerta casi la presiona contra la pared y el candelabro casi me cae encima".
Emilio Morenatti via AP
Sofia Klyshnia, de 12 años, en el espacio que ocupaba su asiento escolar en el liceo Mykhailo-Kotsyubynske. "Tengo miedo de pisar la clase destrozada que un día ocupé".
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Karina Muzyka, caminando sobre las ruinas de su cole.
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Un grupo de estudiantes, reunidos en una clase dañada por los bombardeos en el liceo Mykhailo-Kotsyubynske, este 30 de agosto, primer día de clase.
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Ventanas rotas por la explosión de 4 de marzo en el liceo Mykhailo-Kotsyubynske de Chernihiv.
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Libros ucranianos y rusos, apilados en un colegio.
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Estudiantes en una clase aún en pie en el Mykhailo-Kotsyubynske.
Emilio Morenatti via AP
Un grupo de niños juega en el patio dañado de la Escuela Chernihiv. Comparten historias de cómo han sobrevivido hasta ahora a la guerra.
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Un libro destrozado, con un retrato de Lenin.
Emilio Morenatti via AP
Estado de una de las clases del liceo Mykhailo-Kotsyubynske