Las mujeres tienen un problema de salud del que apenas se habla

"No nos han educado. Ni a las pacientes ni a los médicos. A casi todas nos pilla desprevenidas".
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Arianna Sholes-Douglas recuerda el momento en que su cuerpo pasó por las garras de la perimenopausia, solo que en aquel momento no sabía lo que le sucedía, por mucho que fuera obstetra-ginecóloga y médica de salud integral especializada en salud de la mujer. Sholes-Douglas estaba realizando una cesárea, como las que había practicado más de mil veces en su carrera, y su cerebro, de repente, se quedó en blanco.

“La mente se me quedó completamente en blanco. No recordaba lo que debía hacer”, dice. “Pasé mucho miedo y no sabía con quién hablar o qué hacer”.

Al principio se temió que fuera un síntoma temprano de Alzheimer, pero luego descubrió que los problemas que había estado sufriendo tenían un origen hormonal. Estaba pasando por la perimenopausia, un periodo de transición previo a la menopausia durante el cual el cuerpo de la mujer empieza a producir menos estrógenos hasta que los ovarios dejan de liberar óvulos.

Y ella no es la única que ha sufrido este problema desde la oscuridad del desconocimiento. Muchísimas mujeres de finales de la generación X y principios de la generación Millennial —las que se encuentran en la edad de tener o estar cerca de tener la perimenopausia— no tienen ni el apoyo ni la información que necesitan.

“No nos han educado. Ni a las pacientes ni a los médicos. Las mujeres no han podido contar con una fuente fiable de información y a casi todas les pilla desprevenidas esta transición”, explica Sholes-Douglas, que escribió un libro a raíz de su experiencia: The Menopause Myth: What Your Mother, Doctor, and Friends Haven’t Told You About Life After 35.

“En la mente de la gente, la menopausia es un problema de mujeres mayores que aparece cuando dejan de tener la regla”, añade.

Nada más lejos de la realidad. Estos son los tres datos fundamentales que deberías conocer sobre la perimenopausia:

Puede aparecer entre los 30 y los 40.

No hay una edad concreta porque depende de cada individuo y porque el abanico de síntomas es muy amplio. De hecho, el término perimenopausia significa, literalmente, ‘alrededor de la menopausia’.

La perimenopausia puede extenderse durante un periodo de tiempo muy variable. Muchas mujeres experimentan los primeros síntomas entre 5 y 10 años antes de la última menstruación (aunque la media es de cuatro años). Y teniendo en cuenta que la menopausia suele aparecer entre los 40 y los 50 años, la perimenopausia aparece normalmente a mediados de los 30 o alrededor de los 40.

“Entre el 5% y el 7% de las mujeres llegan a la menopausia oficialmente (un año sin la regla) a los 45 años, por lo que los síntomas de la perimenopausia pueden aparecer a los 40 sin que ellas lo asocien a la menopausia porque creen que aún les queda lejos y porque sus síntomas son extensos y difusos; no vienen con un cartel que diga ‘Somos los síntomas de la perimenopausia’”, expone Mary Jane Minkin, obstetra ginecóloga de la Universidad de Yale y fundadora de la web de divulgación sobre salud de la mujer Madame Ovary.

Todavía te puedes quedar embarazada.

Si estás en la treintena o tienes 40 años y quieres tener hijos, no te asustes si entras en la perimenopausia: muchas mujeres consiguen quedarse embarazadas en este periodo. Eso sí, merece la pena hablarlo con el médico.

Los síntomas van mucho más allá de los sofocos.

Cuando la gente piensa en la menopausia, lo suele asociar a los sofocos. Es verdad que muchas de las mujeres que se acerquen a la menopausia sufrirán sofocos de mayor o menor intensidad, pero hay muchos otros síntomas: menstruaciones más abundantes o más escasas de lo normal, cambios de humor repentinos, alteración en los niveles de colesterol y densidad ósea, incontinencia urinaria, mareos, niebla mental, etc.

“Muchas mujeres sufren alteraciones en el sueño: se duermen enseguida si están agotadas, pero se despiertan a las pocas horas, a menudo por un sofoco. Sufren más dolores de cabeza y molestias en general por todo el cuerpo, sequedad vaginal, incontinencia... Aunque ese último síntoma suele aparecer más adelante”, enumera Minkin.

La perimenopausia también puede afectar a tu vida sexual y a tu bienestar. “El aspecto sexual de la perimenopausia es un problema con el que me topo muy a menudo”, comenta Sholes-Douglas. “A muchísimas mujeres les pilla desprevenidas encontrarse de repente y sin saber por qué con una menor libido y con dolor o sequedad vaginal”.

Y aunque los síntomas de la perimenopausia son tan variados, todos se explican por los cambios hormonales que atraviesan antes de la menopausia, con una caída acentuada de los estrógenos y la progesterona (o subidas y bajadas irregulares).

A día de hoy todavía es difícil encontrar ayuda.

Aunque ahora hay más información y medios disponibles que hace varias décadas y han surgido comunidades de apoyo, la perimenopausia sigue siendo una asignatura pendiente en la sociedad.

Minkin señala que las mujeres de la generación x y las millennals están “ligeramente más preparadas, pero tampoco mucho más”. Sholes-Douglas es más tajante: “La mayoría de las mujeres no están preparadas”.

Los motivos son varios. Por ejemplo, porque no existen pruebas diagnósticas para saber si una mujer ha entrado o no en la perimenopausia.

“El nivel hormonal quizás no revele nada”, comenta Minkin. Por ejemplo, un médico puede hacerte una prueba de estradiol para comprobar tus niveles de estrógenos, pero teniendo en cuenta que los niveles normales de esta hormona varían enormemente durante el ciclo menstrual (de 45 a 350 picogramos por mililitro) es difícil saber qué niveles son normales en ti.

“Pongamos que te hacemos un análisis de sangre y te sale en 50. ¿Eso es normal? Podría serlo, sí, pero si a ti te correspondería estar en 300 en esa fase, entonces 50 es muy bajo”, explica Minkin.

“Es un diagnóstico muy difícil de hacer. Es cuando la paciente pasa su primer año sin regla cuando le puedes decir: ‘Bueno, pues parece que todo lo de antes era la perimenopausia’”.

Pero además, hay que tener en cuenta la falta de consenso médico sobre cómo tratar los síntomas de la perimenopausia cuando está claro que es el diagnóstico correcto. Una opción es la terapia hormonal, que implica suplementarse con hormonas, pero algunos estudios advierten sobre sus riesgos para la salud. Algunos médicos recomiendan cambios en el estilo de vida para ayudar a gestionar los síntomas. En otros casos, los medicamentos pueden ayudar a gestionar de forma más directa síntomas como la sequedad vaginal o las alteraciones en la salud mental.

Por desgracia, en la mayoría de los casos son las propias mujeres las que tienen que descubrir lo que les pasa y aprender a vivir con los síntomas. Por eso es tan importante que las mujeres comprendidas en el rango de edad de la perimenopausia conozcan este proceso y estén preparadas para lo que van a experimentar y cómo gestionarlo.

“He tenido muchas pacientes que me han dicho que fueron al médico porque sospechaban que tenían la perimenopausia y que el médico les dijo que eran demasiado jóvenes para eso”, lamenta Sholes-Douglas.

“No deberías dar por hecho que tu médico va a saber mucho sobre este tema. Hasta cierto punto, todos los médicos saben lo que es la perimenopausia, claro, pero no subestimes lo que puedes saber tú”, concluye.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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