BLOGS
27/06/2020 11:02 CEST | Actualizado 27/06/2020 11:02 CEST

Las noticias falsas persiguen tus emociones

Hoy en día, la velocidad pareciera tener más importancia que la veracidad y esto es pelígrosisimo para nuestra sociedad.

Pablo Benitez Lope / EyeEm via Getty Images

Vivimos en una época en la que la realidad y la ficción se han mezclado. No importan los hechos, no importa la ciencia, lo que importa es lo que uno cree y lo que no cree. Hay una delgada línea entre las noticias falsas y la propaganda (que puede ser falsa o no), y a diferencia de lo que pasaba a principios del siglo XX o durante las dos guerras mundiales, el alcance “viral” que puede tener la información falsa la hace un arma mucho más poderosa de lo que nunca antes fue. 

Ha pasado mucho tiempo desde que en 1917 se usaba el largo sistema de trenes rusos para difundir en su territorio campañas con eslóganes revolucionarios e incluso más desde la primer campaña de noticias falsas conocida en nuestra historia lanzada por Octavio en contra de Antonio cuando este último inició una relación con Cleopatra por ahí del año 39 a. C. Octavio mandó hacer una serie de frases cortas, parecidas a lo que sería hoy un twit, que mandó acuñar en las monedas con el fin de difamar a Antonio y funcionó. Las monedas fueron una magnifica forma de difundir el mensaje, de pasar de mano en mano e influir en la situación política de Egipto. 

Hoy, ya no necesitamos ser tan creativos, las redes sociales y el Internet nos dan las herramientas necesarias y disponibles todo el tiempo para difundir cualquier idea. Que si la tierra es plana, que si la pandemia es falsa, que si el hombre en realidad nunca llegó a la luna y la más reciente, que George Floyd, el afroamericano que murió en manos de la policía en Minneapolis, en realidad no fue asesinado y que la brutalidad policial que se muestra en el vídeo es parte del “Obamagate” para derrocar a Donald Trump. 

Hoy en día, la velocidad pareciera tener más importancia que la veracidad y esto es pelígrosisimo para nuestra sociedad. Nosotros mismos podemos ser cómplices y culpables de lo que pasa, simplemente con compartir una cadena en WhatsApp que no ha sido verificada. Y lo que pasa con las cadenas de WhatsApp y los grupos es que se encuentran basados en la confianza que uno le tiene al resto de los miembros, al igual que a las amistades en el Facebook y es por ello que tendemos a cuestionar menos lo que nos envían y a actuar más por medio de los sentimientos que por la razón. 

En México por ejemplo, hace unas semanas circuló un mensaje de audio que afirmaba “por la conocida del amigo que es la esposa de un militar” que eran las mismas autoridades de los municipios que estaban esparciendo el virus. 

Son mensajes como este que causan pánico y desinformación que llega a agresiones como las que sufrieron días después policías en el Estado de México donde los vecinos les cerraron el paso e incendiaron a dos patrullas. 

Hoy en día, la velocidad pareciera tener más importancia que la veracidad y esto es pelígrosisimo para nuestra sociedad.

El problema con la falsa información es que no solo puede poner en riesgo la estabilidad política o social en un país sino que también puede poner en riesgo la vida de una persona. 

En estos tiempos en que el periodismo es cuestionado por políticos en diferentes países y de diferentes partidos y en el que cualquiera puede ser periodista, creando y difundiendo noticias a cientos de personas con un solo click, creo es momento de responsabilizarnos todos en busca de la verdad. 

Hoy se sabe que hay cientos de páginas de noticias falsas creadas para desinformar y distraer al público. Páginas que a simple vista pueden parecer de medios oficiales pero que carecen de direcciones de oficinas o contactos. Páginas que pueden estar siendo creadas por 20 milenials en una oficina donde se generan notas falsas por encargo para difamar a alguien, memes o noticias distractoras. 

Ya en 2018 Buzzfeed reportó como Victory Lab, compañía mexicana a cargo de Carlos Melo, por 200.000 pesos puede hacer que un hashtag se vuelva rápidamente el número uno y por la mitad de precio que aparezca en los trend topics. Todo esto por medio de bots que analizan la frecuencia en que otros trend topics están siendo publicados y cuentas falsas que generan sus empleados.  

Victory Labs cuenta con 17 oficinas en México cada una con 15 o 20 empleados todos listos a crear memes para difamar a alguien, trend topics o noticias falsas, como cuando en 2014 publicaron que el actor Paul Walker estaba vivo y que podría enfrentar cargos criminales. Esta noticia, la cual presumen como uno de sus mayores éxitos, tuvo 6 millones de visitas. 

En este mismo artículo Buzzfeed reporta que un trabajador de otra agencia de medios, que prefirió permanecer anónimo, calcula que el 90% de los trend topics en México son creados desde agencias de marketing digital. Y son las mismas empresas que como Victory Labs son contratadas hoy en día para trabajar en campañas políticas. 

Pero, ¿por qué somos susceptibles a creer en noticias falsas?

Estamos acostumbrados a escuchar lo que queremos escuchar y a creer lo que nos conviene. Como en El Gesticulador, obra de teatro escrita por el mexicano Rodolfo Usigli, en la que un reportero estadounidense cruza la frontera a México en busca de un sobreviviente que haya peleado en la Revolución, todos decidimos inconscientemente creer las historias que más se apegan a lo que queremos creer. En esta obra, el reportero regresa a su país feliz y satisfecho con la historia que buscaba sin importar si el gesticulador estuviera diciendo la verdad. 

Escucha tu instinto, las noticias falsas se dirigen a las emociones, a lo increíble. Cuando pienses indignado ¡esto es increíble!, piénsalo dos veces, detente y corrobora.

En un artículo publicado en febrero por el Atlantic, el autor, McKay Coppins, entrevista a algunos asistentes de un rally de Trump. Uno de ellos, le dice que Trump ganó porque se atreve a decir lo que otros políticos no. Cuando el periodista le pregunta si importaba que las cosas que dijera Trump eran ciertas o no, él le responde que “te dice lo que quieres escuchar”, “no sé si sea cierto o no, pero suena bien, so fuck it”. 

También influye el hecho de que en esta era tecnológica, estamos constantemente expuestos a tanta información que es imposible en realidad que nuestro cerebro pueda digerir, discernir y comprender todo lo que nos llega, escuchamos o leemos. El exceso de información entonces se vuelve también desinformación. Ya no leemos con la atención que leíamos antes, porque no hay tiempo de leerlo todo al mismo tiempo que acontece. Ahora, casi siempre tenemos prisa y en muchas ocasiones uno comparte una nota sin haberla siquiera leído. Un título capcioso es el inicio de una cadena de emociones y de desinformación que puede incluso terminar con la vida o la carrera de una persona inocente.

Por eso es importante que cada uno nos hagamos responsables de lo que leemos y compartimos. Escucha tu instinto, las noticias falsas se dirigen a las emociones, a lo increíble. Cuando pienses indignado ¡esto es increíble!, piénsalo dos veces, detente y corrobora. Trata de buscar información fuera de esa cadena de WhatsApp o de ese dudoso artículo que compartió tu tía en el Face. Busca la misma noticia en Google, si no te aparece en ningún otro medio es muy probable que sea falsa.

NUEVOS TIEMPOS