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01/07/2021 07:04 CEST | Actualizado 01/07/2021 07:04 CEST

Las “paguitas” del cheque bebé, los patriotas xenófobos, y los migrantes invisibles

España empuja a miles de ciudadanos al exterior todos los años.

Europa Press
Imagen de un bebé recién nacido.

Mientras tenemos a media España vacía, las grandes ciudades siguen expulsando al mejor recurso que posee nuestro país: su gente. Este éxodo masivo no hace más que demostrar que se nos está escapando el futuro de un país que durante siglos siempre estuvo en la vanguardia, y que no supo buscar vías para volver a esta situación de punta de lanza. 

En todo el siglo XX, y a pesar de la ventaja relativa que supuso no entrar en la Primera Guerra Mundial, no supo y no pudo revertir los pasos atrás... y la dictadura hizo el resto alejándonos no solo económica sino socialmente del resto de mundo que iba avanzando.

Muchos emigraron. La demora en crecer impidió recuperar el terreno perdido, y había tanto que recuperar que desde la segunda mitad de los 80, tras la entrada en la CEE, hasta la primera década del nuevo milenio la economía creció…pero eligiendo mal los sectores para esta recuperación.

De los últimos 10 años todos conocemos lo que pasó tras la crisis de 2009, los recortes, el paro y el mas de un millón de españoles que fueron expulsados de su país.

La Comunidad de Madrid esta semana presentaba una propuesta de “paguita” (creo que es así como lo llaman los liberales) a las madres menores de 30 años que cobren menos de 30 mil euros, y que lleven mas de 10 años empadronadas en Madrid.

Podrían haber seguido poniendo más condiciones, por ejemplo, que sea nacida en días pares, o que nunca haya montado en motocicleta, o quizás, que prefieran la playa a la montaña.

Las condiciones excluyen curiosamente a la gran mayoría de madres que esta comunidad tiene y no es más que un brindis al sol… tarde y mal, con muchas papeletas además de que el nuevo nacido, como esos más de millón de personas en la ultima década, se forme y luego pase su edad productiva fuera de nuestro país.

Queda claro que con el tiempo se va acercando el día en el que los fondos de pensiones no podrán pagar jubilaciones si no hay un aumento de masa productiva, y esto solo se puede hacer por tres vías: la maternidad, la llegada de inmigrantes en edad trabajadora, y hacer que los que fueron expulsados vuelvan a trabajar al país.

Los cheques bebé al final solo van a ayudar a la parte más acomodada y, seamos serios, nadie tiene hijos por que le den 100 euros al mes.

La inmigración para quedarse a trabajar en España ha de percibir que se siente bienvenida y nunca fue así. Siempre hemos tenido a los patriotas de “pulserita” exigiendo cierres de fronteras y devoluciones en caliente a aquellos que quizás vengan a aportar mucho más que lo que, por ejemplo, ha producido nunca el líder de la banda xenófoba que hace bandera de su anti-inmigración.

Finalmente, la vuelta al país solo se dará si hay planes de retorno que funcionen, y si nuestro mercado laboral puede absorber a nuestros emigrantes que además volverían con más experiencia de la que tenían antes de irse. Pero también un nivel de tolerancia hacia los trabajos basura muy inferior al que tenían cuando decidieron emigrar.

El ultimo Plan Retorno quedó en una bonita señal de esfuerzo en la dirección correcta. Escaso, cortoplacista, elitista y con unos objetivos pírricos, pero menos es nada.

Parece que, una vez salimos del país, los políticos se lavan las manos y agradecen que haya un parado menos, sin darse cuenta de que, si ellos hicieran su trabajo bien, en vez de un desempleado habrían perdido un trabajador valioso y, en el futuro, una familia en nuestro país, algo que no pasa.

La actitud de los partidos políticos españoles hacia la emigración, invisibilizándola, también se ve en parte reflejada en muchos medios de comunicación donde por ejemplo esta semana se hablaba con mucho interés sobre la decisión de Reino Unido de pasar a España a la lista verde de países para recibir a sus turistas con los brazos abiertos. Han corrido ríos de tinta hablando de esta posibilidad, pero obviando a los más de 320 mil españoles que viven en el país y que anhelan volver a ver a sus familias tras largos meses sin poder volver a visitarlas.

Interesa más el dinero de los turistas que la visita de los emigrantes que, en ocasiones, han estado sufriendo durante un periodo de pandemia, alejados de sus familias, no pudiendo atender a celebraciones familiares o funerales o pasando la enfermedad en soledad sin el apoyo de los suyos.

La insolidaridad se ve materializada en la falta de propuestas hacia este colectivo y leemos incrédulos que hay que tener más hijos, mientras que se olvidan del millón de nietos, hermanos y vecinos que desearían volver a España y sin embargo no hay nadie que proponga ideas nuevas y creativas para acomodarles de vuelta a su país…No se ha oído que ante la avalancha de millones de euros provenientes de la Unión Europea haya habido ningún interés en dedicar un solo euro para alguno de sus trabajadores o sus familias repartidas por el mundo.

Los cheques bebé son una ayuda si se ofrecen a todos aquellos que van a tenerlos, no a una minoría. Los planes retorno han de retomarse para atraer el capital humano, pero a todo él y no solo a aquel que iba a volver seguro y que trae de vuelta decenas de miles de euros para montar un negocio mientras las ayudas le permiten ahorrarse unas perras que en realidad no necesita.

Es necesario que a los emigrantes se les tenga en cuenta cuando hablen de exterior y que, por ejemplo, cuando se habla del programa España Global se les invite a conocer lo que el Gobierno planea en el exterior, y no solo a las élites.