INTERNACIONAL
27/06/2021 10:25 CEST | Actualizado 27/06/2021 20:54 CEST

Las políticas húngaras contra el colectivo LGTBI encienden a Bruselas

La aprobación de una ley que prohíbe hablar de homosexualidad en los colegios se cuela hasta en la Eurocopa.

REUTERS
Viktor Orbán, primer ministro de Hungría.

Mientras a Viktor Orbán, primer ministro de Hungría, se le acumulan las faltas, al resto de Europa se le va agotando la paciencia. En apenas dos semanas el líder ultranacionalista del Fidesz ha conseguido acaparar la atención y desatar la indignación internacional al poner en marcha una ley que prohíbe cualquier referencia a la homosexualidad en las escuelas.

La oposición, los colectivos de defensa de los derechos LGTBI, educadores, psicólogos y la prensa independiente del país alertaron en un primer momento de la gravedad de una norma que, consideran, equipara la homosexualidad con la pedofilia.

Entre otros puntos, la ley recoge la prohibición de publicar contenidos sobre homosexualidad o cambio de sexo, así como impartir educación sexual que haga “propaganda” en este sentido. Además, incluye la creación de una base de datos nacional de delincuentes sexuales y un endurecimiento de las penas por delitos de esta índole cometidos contra menores.

“Estas propuestas, que remiten de forma inquietante a la ‘ley de propaganda’ anti gay de Rusia, van a estigmatizar aún más al colectivo LGTBI y lo expondrán a una mayor discriminación en un entorno ya de por sí hostil hacia ellas o hacia quienes son percibidas como tal”, destaca Dávid Vig, director de Amnistía Internacional Hungría.

“Agregar estas modificaciones a un proyecto de ley cuyo objetivo es castigar el abuso infantil parece un intento deliberado del gobierno húngaro de vincular la pedofilia con este colectivo”, remarca. 

La UEFA entra en juego con la medida

La medida ha provocado una oleada de críticas que, en pocos días, ha traspasado fronteras y escenarios, llegando a colarse hasta en el plano deportivo. El alcalde de Múnich, Dieter Reiter, solicitó a la UEFA iluminar el estadio Allianz Arena con los colores de la bandera arcoíris durante el partido entre Alemania y Hungría de la tercera jornada de fase de grupos de la Eurocopa, en defensa del colectivo LGTBI y a modo de reivindicación. El organismo internacional, sin embargo, rechazó la petición alegando el carácter político de la propuesta y posicionándose como una organización “neutral”. Una decisión que no evitó que muchos de los asistentes al estadio se solidarizasen, llenándolo con múltiples banderas individuales, ni que un espontáneo saltara al terreno de juego con una de ellas.

En los alrededores del campo, miembros de distintas ONG distribuyeron material multicolor a los aficionados y lamentaron la postura de la UEFA, a pesar de reconocer su compromiso con la diversidad y el trato justo de las minorías.

Von der Leyen: “Es una vergüenza”

En el terreno político la ley ha levantado ampollas a nivel internacional, tensando aún más la cuerda entre Hungría y el Ejecutivo comunitario. Este jueves, más de la mitad de los jefes de Estado y de Gobierno de la UE reunidos en Bruselas, entre ellos Pedro Sánchez, denunciaron las “amenazas” que aún existen contra los derechos fundamentales y llamaron a combatir la discriminación contra el colectivo LGTBI a través de una carta en la que evitaron referencias directas al primer ministro húngaro.

“Debemos seguir luchando contra la discriminación hacia la comunidad LGTBI, reafirmando la defensa de nuestros Derechos fundamentales. El respeto y la tolerancia están en el centro del proyecto europeo”, señala el texto dirigido a la jefa de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, al presidente del Consejo europeo, Charles Michel, y al primer ministro portugués y presidente de turno de la UE, Antonio Costa. El propio Sánchez ha hecho pública la misiva en sus redes sociales. 

Por su parte, Von der Leyen no dudó el miércoles durante una comparecencia pública en tachar de “vergüenza” para la UE la normativa, afirmando que usaría “todos los poderes” de su Ejecutivo para proteger los derechos fundamentales de todos los europeos, “sean quienes sean y vivan donde vivan”.

Su vicepresidenta responsable de Justicia, Vera Jourova, también dejó claro que los servicios comunitarios estaban examinando la controvertida ley para dar forma a una ”base legal adecuada” que permita, en tal caso, armar un procedimiento de infracción.

Un camino de obstáculos en la lucha por los derechos LGTBI

Ante las críticas, el gobierno húngaro —que solo cuenta con el respaldo de Polonia y Eslovenia— opta por desoír las acusaciones y asegura que se trata de “afirmaciones falsas” y que la medida “en ningún caso es discriminatoria ni vulnera la libertad de expresión”. Su trayectoria en el poder, sin embargo, no hace demasiado creíble su discurso.

La Constitución del país, aprobada en 2011 gracias a la mayoría que obtuvo de dos tercios en el Parlamento, determina como matrimonio únicamente la unión entre un hombre y una mujer y excluye a las parejas homosexuales del derecho de adoptar. A través de una enmienda a la Carta Magna, se establece que “la madre es mujer, el padre es varón”, y que Hungría garantiza el desarrollo del niño de acuerdo con su género. 

Además, en mayo de 2020, el Parlamento dio luz verde a otra norma en la que se prohíbe el reconocimiento legal de las personas transgénero e intersexuales. Un intento más de recortar los derechos de este colectivo al exigir la inscripción del sexo de las personas al nacer en el registro nacional de nacimientos, matrimonios y defunciones, sin posibilidad de modificación a posteriori. De manera que en el carnet de identidad de cada ciudadano conste la misma información, haciendo inviable un cambio en la documentación relativo a la identidad de género.  

“Tenemos la obligación moral de desobedecer una ley injusta"Unión Húngara de Libertades Civiles.

La guerra por los derechos y las libertades continúa en las plazas y en las redes sociales donde profesores y activistas manifiestan abiertamente que no cederán ante las imposiciones del gobierno. “Tenemos la obligación moral de desobedecer una ley injusta. Nos expondremos a lo que venga, aunque eso pueda suponer que se abra juicio y que haya un gran acoso por parte de los instructores”, señalan desde la Unión Húngara de Libertades Civiles. En total, ya se han recabado más de 130.000 firmas solicitando la anulación del texto. 

Lydia Gall, investigadora principal de Europa del Este y Balcanes Occidentales de Human Rights Watch (HRW) pone de manifiesto cómo “asociar falsamente un comportamiento ilegal dañino con las personas LGBT, invita a la hostilidad y al odio contra ellas, alimentando la homofobia y la transfobia”. “Cuando entre en vigor, los niños no podrán acceder a una educación sexual inclusiva, y la información pública precisa sobre cuestiones LGBT será cosa del pasado”, puntualiza.

La ley ha sido criticada asimismo por los principales medios de comunicación del país, que la han calificado de “amenaza a la libertad de expresión” al conocerse que películas como Harry Potter o la clásica serie Friends pasarán a emitirse únicamente en horario nocturno, para público adulto. 

“El hecho de que esto ocurra pocas semanas después de que Hungría haya asumido la Presidencia del Comité de Ministros del Consejo de Europa muestra el descaro con el que el gobierno de Viktor Orbán utiliza el discurso del odio para atacar a las minorías. La Unión Europea y sus Estados miembros deben exigir a las autoridades húngaras que eliminen estas modificaciones del proyecto de ley antes de que se someta a votación el 15 de junio”, subrayan desde Amnistía.

Más de 10.000 personas han invadido las calles de Budapest estos días, plantándose ante la sede el Parlamento húngaro. “La UE y sus Estados miembros deben tomar medidas urgentes planteando este asunto en el próximo Consejo de Asuntos Generales y garantizando que la UE es un lugar seguro para las personas LGTBI”.

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