Cómo lidiar con un compañero de trabajo que está siempre quejándose

Si no pones límites, las quejas de una persona pueden convertirse en las quejas del equipo entero.

Todo el mundo se encuentra en algún momento de su carrera con un compañero de trabajo que no deja de quejarse por todo. Sea lo que sea lo que va mal, necesita que dejes todo lo que estás haciendo para que le prestes atención. A veces, te considera la única persona a la que puede contarle sus emociones.

Esta situación puede resultar complicada, porque las emociones negativas son contagiosas y, si no pones límites, las quejas de una persona pueden convertirse en las quejas del equipo entero Presta atención si quieres aprender a gestionar este problema con empatía antes de que se extienda a toda la oficina.

1. Intenta comprender por qué se queja.

Antes de reprender a este compañero, ponte en su lugar. Eso te ayudará a comprender por qué se está desahogando contigo.

Gregory Tall, profesional con más de 15 años de experiencia en recursos humanos, asegura que las personas que se quejan en el trabajo suelen pertenecer a una de las tres siguientes categorías: personas que solo necesitan que alguien las escuche, personas que no son conscientes de las molestias que ocasionan sus quejas continuas y personas que buscan ayuda con un problema totalmente comprensible.

A menudo, las quejas se producen cuando la persona siente que no puede solucionar el problema, señala Tall.

En este año tan extraño, hay que poner esas quejas en perspectiva, ya que hay más motivos que nunca. “La gente está soportando niveles de estrés que superan por mucho el límite recomendable”, advierte la psicóloga Cicely Horsham-Brathwaite.

Además de los problemas habituales por las condiciones de trabajo, ahora también se suma la preocupación por la pandemia.

2. Llámale la atención si tienes una relación cercana.

Si cada vez que hablas con un compañero de trabajo con el que tienes confianza se queja, puedes señalarle directamente que su comportamiento te incomoda.

Horsham-Brathwaite recomienda utilizar el fin de año como un pretexto para comentarle algo así: “Estoy haciendo balance de cómo va el ambiente en el trabajo y me doy cuenta de que nos centramos más en lo que va mal que en lo que va bien. Para 2021 quiero ver las cosas de forma más positiva. ¿Te apuntas?”.

También conviene que reflexiones sobre tu papel en esas quejas de tu compañero. ¿Te sientes bien siendo la persona a la que acude todo el mundo para desahogarse? Si la respuesta es que sí, quizás sufras una especie de martirio laboral, algo común entre las personas que se esfuerzan más de la cuenta en mostrarse útiles en la oficina. Si no tienes cuidado, relegarás a un segundo plano tus propias necesidades porque estarás demasiado ocupado solucionando las de otra persona.

3. Si quieres cambiar de tema, hazlo con tacto.

Si no tienes demasiada confianza con esa persona, lo más sencillo es que valides su queja y luego cambies de tema con tacto. “Ya, te entiendo”, y luego di que tienes mucha prisa porque tienes que hacer una tarea, recomienda Tall.

Si quieres evitar la conversación desde el principio, discúlpate con educación y ve a hablar con otra persona. “A veces es lo mejor que puedes hacer para que tu compañero sepa que no eres la persona adecuada para tener esa conversación”, comenta Horsham-Brathwaite.

4. Si quieres ayudarlo, no ignores sus quejas.

Para algunas personas, quejarse forma parte de su proceso creativo. Así lo afirma la repostera Claire Saffitz: “Quejarme me ayuda a sacar las emociones negativas para poder hacer las tareas más complicadas”.

Si hay varios miembros del equipo que se quejan con frecuencia, una solución puede ser reservar un tiempo en las reuniones para oír sus quejas sin que interfieran en el resto de la reunión. “El objetivo es permitir que saquen lo que llevan dentro para desahogarse, no para resolverlo, y después, pasar a asuntos más productivos”.

Pero hay muchos casos en los que estas personas no se quejan para desahogarse, sino para lamentarse por problemas muy reales, como las diferencias salariales, los jefes tóxicos o las injusticias raciales. Si tu objetivo es ayudarlos, escúchalos y dales algún consejo si piensas que puede servir. Si la queja se debe a la mala relación de esa persona con el jefe, un consejo puede ser que se ponga en contacto con otros compañeros que hayan tenido el mismo problema con ese jefe.

En el caso de las personas cuyos problemas crees que podrían resolverse si tuvieran algo más de información, Tall recomienda que valides sus quejas y después compartas algún dato que no sepa. “A veces, aunque no les parezca bien, se sentirán mejor simplemente al comprender por qué en la oficina sucede algo o se hacen las cosas de determinado modo”.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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Mira Nakashima; diseñadora y ebanista en George Nakashima Woodworking. Foto tomada en New Hope, Pensilvania.
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Nancy Poli; criadora de cerdos en Stryker Farms. Foto tomada en Saylorsburg, Pensilvania.
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Carol Warn; encargada de plataformas de lixiviación en la compañía minera Marigold. Foto tomada en Valmy, Nevada.
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Mindy Gabriel; bombero. Foto tomada en Upper Arlington, Ohio.
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Leeann Johnson; conductora de camiones en Round Mountain Gold Mine. Foto tomada en Round Mountain, Nevada.
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Christina Burris; proveedora y jefa de operaciones en St. Benjamin's Brewing. Foto tomada en Filadelfia, Pensilvania.
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Alison Goldblum; promotora inmobiliaria. Foto tomada en Filadelfia, Pensilvania.
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Kris Alvarez; geóloga en Round Mountain Gold Mine. Foto tomada en Nevada.
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Beth Beverly; taxidermista. Foto tomada en Filadelfia, Pensilvania.
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Jordan Ainsworth; trabajadora en Round Mountain Gold Mine. Foto tomada en Round Mountain, Nevada.