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07/07/2019 09:39 CEST | Actualizado 07/07/2019 09:39 CEST

'Lo mejor de Yllana', unos desternillantes 25 años

Yllana llega al Teatro de la Latina de Madrid con lo mejor que tiene. No es broma, aunque lo parezca. Se trata de un espectáculo llamado así, Lo mejor de Yllana, para el que han seleccionado los mejores gags de sus espectáculos en los últimos 25 años, desde que empezaron hasta 2016, que es cuando produjeron este show. Esos con los que han conseguido convencer a los españoles de lo bueno que es el teatro gestual sobre todo si es comedia. Algo que han hecho junto con Tricicle y el payaso de Pepe Viyuela. No es de extrañar que en el reestreno en Madrid, un caluroso miércoles de julio, la cola para entrar sea larga y el teatro se muestre casi lleno con un público muy variado en edad, en forma de ir al teatro (en pareja, con amigos o solo), en tribu urbana a la que se pertenece y en orientación sexual (tal vez condicionado porque Madrid es en estas fechas ciudad mundial del Orgullo LGTBI).

Como era de esperar, las risas están garantizadas desde el primer momento. Desde esa inauguración del espectáculo al que se ha convocado el respetable. Una inauguración llena de tijeretadas traperas que marcan el tono y la estructura de la propuesta. A saber, todo es esperable y sencillo pero ellos consiguen hacerlo en escena como si fuera la primera vez que sucede. De hecho hay ocasiones en las que no pueden evitar reírse ellos mismos de la situación, cuando es de suponer que por la cantidad de veces que las han hecho y las han repetido maldita la gracia que les debería hacer.

Es esa frescura que consiguen sobre el escenario la que hace que el número de la piscina, el del matador que va a rezar a la iglesia, el del club de campo, el del corredor de la muerte, el del casino o Las Vegas, el de la realidad virtual, el de Star Trip y el número de los pájaros en un cable funcionen como un reloj. Una presencia actoral sobre las tablas que es muy difícil de conseguir para la que no solo sirve el estar bien entrenado, hay que tener talento y haberlo cultivado. Y en este espectáculo se ve, se nota, se siente, que esos 25 años no han pasado en balde para esta compañía.

Un teatro para (re)conocerse y, lo mejor, reírse de uno mismo, de lo que somos para bien y para mal. ¿Qué mejor risa?

A lo que se añade un conocimiento y dominio de las técnicas teatrales. Ya sean simples proyecciones, o usando dos planchas o sacando una percha y poca tramoya más. Y de su teatro inmersivo, que está tan de moda entre la más rabiosa modernidad teatral, en el que se hace participar al público como un elemento más de la función. Al que se le genera una actitud de colaboración, de buen rollo, de querer formar parte de la historia de esta compañía. Al menos del espectáculo que se está viendo, por lo que como espectadores tratan de ponérselo fácil (sobre todo los de las primeras filas y los pasillos) para que esta compañía de lo mejor de sí mismos. Un claro ejemplo de los juegos de ganar-ganar que se enseñan en las escuelas de negocio. 

Si hay que ponerle algún pero, tal vez sea la banalización que a través de la risa hacen del consumo de drogas y de alcohol. Como también lo hacen muchas otras obras, películas, series, novelas y comics. Alguna serie incluso parece un anuncio promocional del consumo. No, no es que el tiempo haya pasado y ya no se puedan hacer gags divertidos sobre el tema porque el mundo está en un período de regresión. Lo que ha sucedido es que España ha pasado una epidemia de consumo de drogas y sus consecuencias y, si los datos son certeros, puede que esté comenzando otra, la epidemia de alcohol nunca ha abandonado el país, lo que lo ha convertido en un asunto de salud pública (y en Estados Unidos un asunto de emergencia nacional). En cualquier caso, se agradece que el espectáculo se acompañe de una recomendación para mayores de 14 años, aunque la responsabilidad última de que entren al teatro o no niños más pequeños recae en los padres. Para aquellos que quieran ir a ver y a reírse con Yllana acompañado por los más pequeños es más recomendable llevarlos a ver Zoo, espectáculo de teatro familiar creado y producido por esta compañía que lleva girando años y que se representa ahora mismo en el Teatro Alfil.

En definitiva, Lo mejor de Yllana es un espectáculo refrescante, de buen rollo, veraniego a más no poder, aunque se pudiese ver en cualquier época del año. Que termina como un divertido rosario de la aurora, se podría decir para no hacer spoiler, que pone en pie al diverso público que ocupa las butacas, pues es teatro para todos los públicos adultos. Esta vez con muchos motivos, con muchas razones, para ponerse en pie y aplaudir. Porque si bien es cierto que proporcionan un buen rato, un buen entretenimiento, también proporcionan buen teatro. Un teatro para (re)conocerse y, lo mejor, reírse de uno mismo, de lo que somos para bien y para mal. ¿Qué mejor risa?

 

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