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03/08/2021 12:50 CEST

Lo que no se ve en las flores que se reparten a los medallistas: la tragedia que las inspiró

Preciosa.

Al Bello via Getty Images
Las flores que se entregan en los Juegos Olímpicos de Tokio.

Lograr una medalla olímpica es lo máximo para cualquier deportista que, tras cuatro (en este caso cinco) años de preparación, se juega todo en cuestión de horas. 

En estos Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Tokio, además de entregarse las medallas de oro, plata y bronce, también se están repartiendo más de 5.000 ramos de flores con un significado muy especial

Estas flores se han cultivado en tres zonas distintas del noreste del país nipón, que fue gravemente afectado por la catástrofe que supuso el terremoto y tsunami de 2011, que acabó con la fusión de tres reactores en la planta nuclear de Fukushima. En total, cerca de 20.000 personas fallecieron. 

Los ramos están compuestos por girasoles amarillos, eustomas blancas y moradas, sellos de Salomón, genancias azules y aspidistras verdes.

Los primeros, los más abundantes, proceden de la región de Miyagi, en la isla Honshu. Para darle más misticismo, fueron plantados por los padres cuyos hijos perdieron la vida en la catástrofe. 

Las eustomas blancas y moradas junto a los sellos de Salomón tienen su origen de la zona de Fukushima. La idea que se tenía con estas plantas era de la usarlas para reactivar la economía local, especialmente el sector de la agricultura, que se vio muy afectado tras la catástrofe. 

De Iwate, situado en la región de Tōhoku, proceden las las gencianas, una pequeña flor azul brillante. Esta zona costera fue gravemente dañada por las olas del tsunami.

Finalmente, las verdosas aspidistras representan a la ciudad de Tokio, que es la alberga los Juegos Olímpicos. 

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