Lo que pasa en las teles autonómicas (1)

La nueva tele autonómica valenciana es una tele fallida.
Imagen de un informativo de À Punt.
Imagen de un informativo de À Punt.

En Canal Sur, en Andalucía (ahora con un gobierno del PP y Vox como aliado) hay un programa que se llama Toros para todos. Es un ejemplo de lo que quiero contar: Al margen de los contenidos generalistas, o de lo que vemos en las plataformas, las teles públicas de las autonomías siguen ahí, con sus controversias, sus disparates, sus asuntos internos, sus censuras informativas, sus cuitas. Y como no siempre tiene eco lo que sucede en ellas, empiezo una serie con algunas de sus historias. Y sí, haters de Twitter, también voy a hablar de TV3. Arrancamos con la de la Comunidad Valenciana, que fue la primera autonómica que se cerró y que volvió a emitir. No ha sido un texto fácil de escribir, la verdad.

À punt, la tele valenciana ¿fallida?

Cuando detuvieron a Eduardo Zaplana escribí este post. Me parecía de justicia explicar cómo había malbaratado (destrozado en realidad) la cadena pública autonómica, que se llamaba Canal 9. Aquello fue un espanto, todos lo sabemos. Fuimos los primeros en tantas cosas malas, que la tele pública nunca consiguió hacer patria, nunca logró consenso entre los ciudadanos. Así que tras su cierre (la primera vez que se iba a negro una televisión autonómica, también fuimos pioneros en eso) la batalla se dio por perdida y la verdad, eso que llaman sociedad civil no parecía reclamar su regreso: había servido de tan poco, había sido tan cutre, tan banal, tan pendenciera…

Pero el cambio de gobierno propició su vuelta. El PP abandonó el poder y el Consell progresista de PSOE y Compromís, (que llevaba en su programa electoral ese regreso televisivo) la reabrió. Con otro nombre, À punt, fruto de un concurso que ganó la agencia de publicidad de Risto Mejide, Aftershare, por 50.000 euros; con otras intenciones; con otra ¿hoja de ruta?... Bueno, quizá eso no estaba tan definido. Luego entraremos.

Otro concurso público limpio (nada indica lo contrario) dictaminó que la nueva directora general sería Empar Marco, corresponsal de TV3 en Valencia desde hacia diez años. Y el 10 de junio de 2018, arrancó À punt, la nueva tele. Con mucha ilusión por parte de sus nuevos responsables, de sus guionistas, de sus periodistas, que veían en la nueva tele, tras el desierto que había supuesto su cierre, todo un mundo de posibilidades. Las máximas de su vuelta eran: no haremos telebasura, no manipularemos la información, no malversaremos los fondos públicos.

“La tele no está en el imaginario colectivo de los valencianos. Porque no hacerlo mal, no significa necesariamente hacerlo bien.”

Un año después podemos decir que la tele ha cumplido esos tres requisitos, (los normales, por otra parte) y también que la tele no está en el imaginario colectivo de los valencianos. Porque no hacerlo mal, no significa necesariamente hacerlo bien. Por eso, pese a las buenas intenciones, pese a algunos programas dignos, interesantes, muy de servicio público que se emiten, podemos decir que la nueva tele autonómica valenciana es una tele fallida. Me gustaría poder escribir un texto hermoso diciendo lo contrario. Me importa la tele pública, creo en ella, tengo una larga lista de colegas, amigos, trabajando allí, en esta nueva andadura y sé de sus capacidades altas, de su tesón y de su talento. Y desearía mostrarme satisfecha, como ciudadana, como periodista, como espectadora. Pero...

Vamos a contar una historia real, que podría ser una anécdota, si no fuera tan clarificadora.

Al arrancar la cadena, en junio de 2018, se iniciaron dos programas magacines, ejes de la programación, espacios contenedores que ocupaban la mañana y la tarde durante horas. Uno matinal, presentado por la periodista Clara Castelló y otro vespertino copresentado por Carolina Ferré y Juan Nieto. Ambos programas los realizan productoras externas, que son las que producen todos los contenidos de la tele salvo los informativos (que por ley no pueden ser externalizados). Ambos programas tenían claras apelaciones al folclore, algo endémico de las televisiones autonómicas más casposas. Castelló venía de presentar informativos en la época anterior, incluida la época más dura del PP. Nieto era periodista de tribunales de El Mundo. Llevaba mucho tiempo en ese periódico informando sobre casos de corrupción. El programa que copresentaba, A punt directe, está producido por Secuoya, y está contado así en la página web de la productora:

“Magacine diario de ACTUALIDAD y entretenimiento que conecta todas las tardes con los puntos calientes de la actualidad valenciana. Una red de reporteros se desplaza por toda la comunidad para contar lo que está pasando: NOTICIAS DE ÚLTIMA HORA, acontecimientos, eventos, festejos. Un programa que conecta de lunes a viernes a los valencianos con todo aquello que les INTERESA, les atañe y les preocupa”.

Las mayúsculas son mías. Luego veremos por qué es importante esta explicación.

He intentado contar esta historia ¿de amor? que vais a leer tal y como me la ha contado Juan Nieto, que ya no está en la cadena, porque creo que su narración se ajusta a derecho. Allá vamos.

El principio del amor

“Me ofrecieron incorporarme al magacine, que iba a ser una especie de ‘Más vale tarde’, me dijeron. Querían que llevara la parte de actualidad. Como presentador y como periodista. Carolina Ferre era la conductora, el nexo. Yo estaría con ella es ese bloque. La verdad es que encontramos el equilibro perfecto. A mí me habían contratado justo por eso, por mi labor como periodista de investigación. Acepté teniendo claro que no solo quería ser presentador, que quería seguir generando noticias. Yo necesito llamar, saber, esa es mi profesión. Me dijeron que adelante. Al principio todo fue bien, todo el mundo estaba encantado”.

Los informativos de la cadena pública, durante este año y medio han sido correctos, sin más. Ni despiertan polémica, ni son brillantes, ni manipulan la información. Juan Nieto empezó muy pronto a ejercer de periodista, sacando noticias propias. Y eso empezó a resultar incómodo muy pronto también.

Generábamos noticias, nutríamos a informativos. Llevamos a Mónica Oltra al magacine… eso no se había visto nunca. A veces, lo que dábamos en el programa era portada en Las Provincias al día siguiente”.

“Recuerdo el día que conseguí la sentencia del Constitucional que anulaba la ley valenciana para garantizar el derecho a la vivienda. Se lo dije a informativos. Me dijeron que adelante. No lo dieron en el informativo del medio día, no sé por qué”.

Los detalles del amor

“Consensuábamos todo con la dirección. Una tarde hicimos magia: cuando España 2000 boicoteó a Dani Mateo, nosotros lo llamamos en directo. Le preguntamos sobre la posibilidad de que el ayuntamiento de Valencia le cediera un espacio para actuar… Conseguimos eso. De hecho, vino al Palau de la Música meses después. Eso se generó en nuestro programa.

Tuvimos algunos pelotazos más sin problemas. Una tarde avanzamos en exclusiva que la Fiscalía quería llegar a un pacto con Rafael Blasco: le rebajaban la pena si devolvía el dinero del que se apropió. Eso generaba un debate y nos venía muy bien para la tertulia de actualidad. Ahí ya me dieron un toque…”.

Los conflictos del amor

“¿Cuándo surgen los problemas? Pues cuando se empiezan a decir cosas buenas sobre el programa, como que era “periodísticamente relevante” lo que hacíamos, cuando nos empezamos a convertir de verdad en un referente en el asunto de la actualidad… Supe, por fuentes propias, que se estaba hablando de un adelanto electoral, como de hecho sucedió. Nosotros lo comentábamos mucho aquellos días en el programa. Era el tema estrella. Un día, en una reunión con la dirección de la cadena, la subdirectora de informativos no diarios de A punt media, Esperanza Camps nos dijo; “qué pesaditos estáis con lo del avance electoral, ¿no?”. Y yo pensaba que deberían estar contentos de que un programa de la cadena tuviera información exclusiva, que la actualidad era eso y no la abuela que se rompía un brazo. Pero me callé”

Yo misma hice un tuit destacando que veía más periodismo en ese magacine que en todos los espacios informativos de la cadena. También hablé del tema en alguna entrevista que me hicieron. Como soy una influencer (modo ironía), tuvo repercusión, y sentó fatal, me contaron. También cargué en Twit ter contra las retransmisiones de fiestas y tradiciones, que es una cosa INSOPORTABLE de las cadenas autonómicas. En breve habrá otro post con ejemplos.

El fin del amor

“¿Cómo lo noté? Bueno, era todo muy sutil. A veces rebotaban en el informativo alguna información nuestra, aunque nunca nos citaban. Yo me fui de vacaciones tan feliz en Navidad, después de seis meses intensos de trabajo. Me fui con subidón, con ideas nuevas”

La primera semana después del parón navideño, un viernes a las once de la noche, un directivo llamó al periodista para decirle que a partir de la semana siguiente el programa dejaría de hacer el espacio de actualidad, para dedicarse a ‘temas más sociales’. ¿Qué significaba eso en realidad? Pues lo de siempre: fiestas, chorradas, sucesos…

“El día en que arrancaba el juicio del procès teníamos previsto conectar con el juez Joaquim Bosch. En el último momento me lo tumbaron, lo quitaron de la escaleta”, apunta Nieto. Pero como el juez ya estaba en conexión, acabó hablando del carril bici, que era uno de esos temas más sociales…

Empar Marco lo citó en su despacho el lunes y le dijo que querían, efectivamente, temas más sociales y que ellos (el programa) no podía “hacer actualidad”, que solo informativos podía hacer eso por ley. El Consejo Rector había planteado en una reunión, que era curioso que en el magacine se estuvieran generando noticias, dando noticias, y que en informativos, con una amplia plantilla de periodistas, no.

“El departamento de informativos de À punt, (conformado por 143 periodistas, casi todos de la época anterior) vendría a ser como el perro del hortelano: ni come ni deja comer.”

Comuniqué a todos mis contactos que se acababa esa franja”, continua Nieto. ”Y esa semana de tregua me dispuse a morir matando. Llevé al programa a la líder del PP en la Comunitat, Isabel Bonig, el mismo día que Camps declaraba en el juzgado. Y el 29 de enero conseguimos que viniera al programa el president de la Generalitat. Le hicimos una entrevista larga (Carolina desengrasaba y yo engrasaba) y en tono desenfadado logramos que pelara una naranja en directo para solidarizarse con el sector citrícola (puedes verlo en este enlace, minuto 47)”.

“Lo comuniqué previamente a la dirección, pero parece que hubo un malentendido. Empar Marco entendió que era una conexión, no una entrevista en el plató. Así que cuando se enteró se presentó allí, visiblemente enfadada”. El plató estaba lleno de periodistas de otros medios. Al acabar la directora “dijo que no le había gustado nada la entrevista, que había sido muy larga, que cómo le habíamos hecho pelar una naranja…”.

La ruptura definitiva

Tras cancelar esa franja Nieto comenzó a plantearse qué hacía allí. “Recuerdo un día que llevábamos el tema de los niños de Godella y yo me sentí mal. En esos momentos, comentando noticias absurdas, tienes que decidir: aceptas ese formato o te vas. Se lo comuniqué al director de contenidos de la cadena y me dijo que hablara con la directora. Le escribí pero no me contestó”. Pocos días después, a punto de arrancar la primera campaña electoral, le dieron vacaciones. En esa y en la siguiente campaña. Justo en esos momentos, cuando su trabajo podía ser más relevante, le dieron vacaciones…

“Le dije a la directora del programa, Raquel Alapont, (a quien no le importaba demasiado mi trabajo) que por favor trasladara a la dirección (puesto que yo no había obtenido respuesta) mi incomodidad, que no tenía sentido que siguiera ahí. Me contestó con sorna que “yo ya sabía que no me podían ni ver en la dirección de la cadena”. El hombro de Carolina Ferre, por cierto, fue para mi importantísimo”

Decidió que tenía que irse de allí. Se marchó pensando que en un par de semanas le llamarían. Pero no. Al lunes siguiente le llamó Alapont: “¿De verdad pensabas que te iban a llamar?- me dijo- En dos semanas te damos la carta de despido”.

DATO: Nunca hubo una explicación oficial ni personal, mas allá de que querían darle una vuelta al formato, que querían dirigirse más al público mayor: la cadena había empezado a reemitir La alquería blanca, una serie de 15 años atrás, de los tiempos de Canal 9 y esa parte de la audiencia, se suponía, no quería ver luego actualidad. Pregunté directamente por la supresión de la franja actualidad (que es la historia central de este cuento) en A punt directe. Y esta ha sido la respuesta:

Con la creación del formato ‘20 hores Noticies’, (algo así como un telediario más largo que el de la época anterior) la cadena ha asumido la franja de actualidad y À punt directe se ha dividido en dos partes: una primera de más entretenimiento con Carolina Ferre de presentadora. Tiene colaboradores con perfil de actores, artistas, influencers... y hace también entrevistas con un tono distendido e incluso divertido. Es un bloque donde hay autoreferencias a la cadena. El segundo bloque está dedicado a la información social de proximidad, con conexiones en directo de reporteros por todo el territorio valenciano y con temáticas festivas, tradicionales. También se da voz a reclamaciones vecinales... En definitiva, se ocupa de temas sociales polémicos y que importan a los vecinos. Es un formato que funciona en la mayoría de televisiones autonómicas”.

El día que formulé la pregunta, A punt directe, el programa vespertino de la cadena pública que llegaba para demostrar que se puede hacer otra televisión, tenía este contenido:

-Protesta de unos vecinos de la Cruz cubierta (un barrio de València)

-Vecinas de Pedreguer, un pueblo de Alicante, haciendo cestas típicas

-Probamos los caquis

-Hacemos arroz al horno

-Vecinos contra un tanatorio

-Una ballena de 15 metros llega a la dársena

-Fuertes vientos

-Semana cultural en Benidorm

-Un menor coge el coche de sus padres y causa desperfectos

-Se inunda un casal fallero por la rotura de una cañería

Moraleja del cuento

Vamos a una frase hecha que se entiende a la primera: el departamento de informativos de À punt, (conformado por 143 periodistas, casi todos de la época anterior) vendría a ser como el perro del hortelano, que ni come ni deja comer.

El escaso presupuesto (55 millones de euros) llevó a la cadena a liquidar el magacine de la mañana. En su lugar se emite el programa matinal de la radio pública, tal cual. Se pone una cámara en el estudio de radio y se emite. La cadena lo llama transmedia. Al acabar, a las diez de la mañana, hay redifusiones. Así que, si alguien estuvo viendo la tele pública valenciana desde las diez hasta las dos de la tarde del lunes 21 de octubre, día en que se conoció la sentencia del procés, no pudo enterarse en ningún momento de la noticia. Mientras en todas las televisiones públicas y privadas, en todas las ediciones digitales y en todas las emisoras de radio, tenían lugar especiales informativos sobre la sentencia condenatoria del procés, en la televisión autonómica valenciana se reemitía el programa de entretenimiento A punt directe. Dos presentadores (a los que adoro, por cierto, buenos de verdad en lo suyo, el entretenimiento) se estaban tirando huevos a la cabeza.

“¿Podrán algún día las teles autonómicas, (y TVE en varios momentos) dejar de emitir CHORRADAS y acabar de una vez con todos los reporteros hipervitaminados del mundo?”

Al acabar pasaron a la reemisión de una serie de ficción, Bon día, bonica, que forma parte del archivo de la anterior etapa, cuando la tele se llamaba Canal 9. La serie es de 2010.

Pregunté por este asunto en el departamento de comunicación de la cadena. Esta fue la respuesta:

“Sobre la cobertura de la mañana, detallamos que la web de À punt, que es nuestro segundo canal, dio una amplia cobertura del tema y ofreció en directo las intervenciones de Pedro Sánchez y de Quim Torra. Los informativos de la radio y la tele, igualmente han prestado, y lo continúan haciendo, gran atención al tema”.

La explicación me pareció floja, la verdad. ¿Tiene sentido una cadena pública que no haga un despliegue informativo sobre la cita informativa más importante del año? ¿Puede una cadena pública con un servicio de informativos propio, (nada de externalizaciones, tal y como impide la ley), con una redacción propia de profesionales que han pasado una especie de oposición, y cuya mayor parte son periodistas curtidos, buena parte de ellos de la extinta Canal 9, hacer como que no pasa nada ante este hecho?

Y más preguntas: ¿podrán algún día las teles autonómicas, (y TVE en varios momentos) dejar de emitir CHORRADAS y acabar de una vez con todos los reporteros hipervitaminados del mundo?

La semana que viene, Canal Sur, y su niño corneta.