López Obrador insiste en hacer una "pausa" con España pero aclara que no es una "ruptura"

El presidente mexicano matiza relativamente sus inesperadas palabras del día anterior.

López Obrador insiste en su intención de hacer una “pausa” con España aunque ha querido matizar, algo, sus palabras. Un día más tarde de sus inesperadas declaraciones llamando a un parón en las relaciones entre países, el presidente mexicano se ha ratificado en ellas, aunque ha querido dejar claro que no es una “ruptura”.

“No hablé de ruptura”, ha manifestado este jueves ante los medios, en una comparecencia en la que se ha mostrado dispuesto a “serenar la relación” pero sin dejar de lanzar dardos a España, porque, ha dicho, tiene que asumir que “no se puede saquear México impunemente”. Por ello, “Deberían ofrecer hasta disculpa. No lo han hecho, no importa, pero vamos a entrar en una etapa nueva, despacio”, ha añadido.

En palabras del mandatario, lo que hace es una “protesta respetuosa y fraterna que no es contra el pueblo español sino contra los abusos”. Precisamente, horas antes había culpado a las empresas españoles de ejercer “como dueños de México”, en especial tras la reforma energética de 2013 que abrió el sector a los privados.

Sus palabras sorprendieron a la diplomacia española, como confesó horas más tarde el ministro de Exteriores, José Manuel Albares. Él mismo mantuvo una llamada con su homólogo azteca para pedir una aclaración, ya que, explicó Albares “el Gobierno español no ha hecho ninguna acción que pueda justificar una declaración de este tipo” y la pausa entre dos países con una relación “estratégica”.

Un “aviso” necesario, advierte López Obrador

Este jueves, López Obrador ha recordado que “a veces tarda en que se entienda que ya hay otras condiciones” en México y, por tanto, ve necesario “avisar” de que las empresas ya no pueden optar a contratos públicos en el país norteamericano sin ningún trámite, con la supuesta connivencia con autoridades locales.

“Nos vieron como tierra de conquista”, ha alegado el presidente mexicano, que de nuevo ha cuestionado que, con cada presidente anterior, hubiese una empresa “favorita”. En su comparecencia, ha aludido de nuevo directamente a Repsol, OHL e Iberdrola, en este último caso para afear la incorporación a sus órganos directivos de antiguas autoridades de México como el expresidente Felipe Calderón.

“Nos han ofendido a los mexicanos, porque no solo es el que trabajen los altos funcionarios con estas empresas, sino lo que nos cuesta este tipo de relación”, ha dicho López Obrador. En estos supuestos contubernios, ha añadido, se ha peridod “dinero del presupuesto que es de todos los mexicanos, que en vez de usarse para sacar de la pobreza al pueblos se usaba para favorecer a estas empresas”.

En este sentido, ha negado que haya una “fobia” hacia España y ha lamentado que ahora haya quienes “se rasguen las vestiduras”. “Ahora se sorprenden, pues no hay ninguna ruptura, si hace falta aclararlo”, ha dicho, dentro de una presentación en la que ha recalcado que “ya no se acepta la corrupción”.